- Tenemos al chico que aplasta la masa hasta convertirla en un disco y la tiene que poner en la banda caminadora. Para optimizar su trabajo, el ya tiene la masa en pequeñas porciones.
- Tenemos al encargado de ponerle la salsa, que toma una cantidad adecuada y la esparce encima de la masa. Él almacena la salsa en frascos en la refrigeradora y cuando está por terminarse un frasco abre otro y continúa con su labor.
- Tenemos al encargado de ponerle el queso a la pizza. El tiene el queso ya rayado en un recipiente y una vez que recibe la masa con salsa coge un poco de queso y lo esparce en la pizza.
- Tenemos al chico que se encarga de darle el saborcito a la pizza, de acuerdo al pedido. Él coloca el peperonni, el jamón, la piña, los champignones y otros adicionales.
- Tenemos al chico que recibe la pizza armada, lista para ponerla en el horno. Su tarea es ponerla en el horno a la temperatura adecuada y durante el tiempo correcto para que la pizza no se queme ni se quede un poco cruda.
- Finalmente hay un chico en el mostrador. Él recibe la pizza caliente y lista para ponerla en una caja y entregarla al cliente en el mostrador.
El cliente recibe su pizza contento, porque el proceso ha sido diseñado de una manera ordenada, midiendo los tiempos y la cantidad de personas que se necesitan para hacerlo.
Sin embargo, la pizzería se empezó a hacer conocida y cada vez empezó a llegar más gente y más pedidos. Los encargados de cada proceso no se daban abasto para la rapidez con que tenían que entregar pizzas. Además, empezaron a haber fallas en las etapas del proceso. A veces el encargado de la masa no la aplanaba lo suficiente y al momento de hornearla el centro se quedaba crudo. Otras veces el encargado de la salsa no se daba cuenta y le ponía demasiada salsa y la pizza quedaba fea y goteaba liquido. También sucedía que el encargado de poner los adicionales se confundía y mezclaba la pizza con el durazno, el jamón con el peperoni y le ponía cosas que el cliente no había pedido. Finalmente, algunas veces el encargado del horno no ponía la temperatura adecuada y salían tandas de pizza o muy quemada o un poco cruda.
El chico del mostrador recibía estas pizzas mal hechas para ponerlas en las cajas y por más que trataba de retirar el liquido sobrante por el exceso de salsa, quitar los ingredientes que el cliente no había pedido o tapar las partes quemadas de la pizza con algún ingrediente, ya no podía hacer mucho. Los clientes abrían sus cajas y se enojaban al ver un trabajo mal hecho y todo el enojo se lo transmitían al chico del mostrador. Él trató de conversar con sus compañeros y hacer que entiendan lo que los clientes exigían pero la carga de trabajo y el desgano hacía que las cosas no mejoren.
El chico del mostrador recibía estas pizzas mal hechas para ponerlas en las cajas y por más que trataba de retirar el liquido sobrante por el exceso de salsa, quitar los ingredientes que el cliente no había pedido o tapar las partes quemadas de la pizza con algún ingrediente, ya no podía hacer mucho. Los clientes abrían sus cajas y se enojaban al ver un trabajo mal hecho y todo el enojo se lo transmitían al chico del mostrador. Él trató de conversar con sus compañeros y hacer que entiendan lo que los clientes exigían pero la carga de trabajo y el desgano hacía que las cosas no mejoren.
Pidieron al dueño de la tienda que contrate más personas para que cada parte del proceso se pueda hacer bien y las pizzas se entreguen en su punto ideal. Sin embargo la contratación de personal se está dando de manera muy lenta. Además, los chicos nuevos no tienen experiencia y al comienzo todo es peor, porque hacen todo mal, se aburren rápido y se van.
El chico del mostrador se siente triste y preocupado. Le tiene cariño a la pizzería y le gusta cuando las cosas salen bien, pero se enoja mucho y se frustra cuando él tiene que entregar un trabajo mal hecho por culpa del mal trabajo de otras personas. Además, tiene amigos en otras pizzerías y restaurantes que le cuentan que las cosas están bien, que les pagan más. En estos otros restaurantes además felicitan a los empleados y les hacen grandes eventos.
Hoy me siento como el chico del mostrador y no solamente hoy...

