El fin de año siempre invita a la reflexión, invita a analizar un poco cómo te ha ido en los últimos 12 meses. Sí, es bien cursi, pero es cierto.
Entré a este blog que tengo siempre bastante abandonado y, curiosamente, la última entrada es del 22 de diciembre del año pasado... Sí, el fin de año pasado también andaba reflexionando sobre los aprendizajes del 2017.
Esta fin de año es diferente, me ha tocado mucho más reflexivo que en los últimos años y quizá tiene que ver porque empezando el 2019, cumpliré 30 años.
"Ay oye, es solamente un cumpleaños más"
"Un punto de quiebre en la vida no es solamente en cumpleaños y año nuevo, puede ser en cualquier momento"
"Ay ya, déjate de huevadas"
Sí, sí, todo eso ya lo sé. Es más, todo eso me lo he dicho a mi misma. Pero no pueden negar que pasar a la base 3 es una edad como... emblemática.
De un tiempo a esta parte creo que no hay años buenos y años malos realmente, porque todo siempre depende de cómo lo veas, no se trata de lo que te pasa, sino de cómo lo afrontas, de qué decisiones tomas para obtener lo que quieres o para generar un cambio.
En ese sentido, me ha gustado mucho el 2018. He mejorado a nivel laboral, he crecido en la comedia y también he logrado bastantes progresos en mi alimentación y entrenamiento, que es un ámbito con el que cada vez me involucro más. Además, hice bastantes viajes.
Pero, como decía, este fin de año está mucho más reflexivo que otros años... Hay momentos en la vida en que empiezan a pasar algunas cosas a tu alrededor que te hacen detenerte a pensar: ¿qué estoy haciendo con mi vida? Y no lo digo como una fatalidad tipo "ay no! La estoy cagando!!"; sino a preguntarte: ¿estoy haciendo todo lo que quiero hacer? ¿estoy dando todo en los ámbitos en los que estoy metida? ¿estoy haciendo las cosas porque quiero o por complacer a alguien más o a la sociedad? ¿estoy dejando de lado cosas que quiero hacer?
Hace poco me enteré de una noticia que me hizo tomarme un tiempo para plantearme todas esas preguntas. La sensación fue muy fuerte, fue como... Como si estuviera viviendo mi vida corriendo, a toda velocidad, muy bien a buen ritmo, pero un poco en automático y, de pronto apareciera de la nada una pared delante mío y no haya tiempo para detenerse... Simplemente te das contra esa pared... Esa fuerte noticia me sentó de golpe, fue como un duchazo de agua fría para empezar a hacerme todas esas preguntas...
¿Por qué han pasado más de 7 años desde que tuve una relación seria y estable? ¿Soy yo o son ellos?
Tengo que admitir que esta fue una fuerte pregunta en ese momento. Un golpazo de soledad... (y claro que esto viene acompañado de ¿por qué hay chicos tan buenos pero como que no te atraen? ¿por qué sigues entrando a aquella cuenta de instagram? y otras por el estilo...). Pero no fue el único cuestionamiento...
¿Qué pasaría si me meto aún más en otros ámbitos que no necesariamente tienen que ver con mi trabajo pero que me apasionan? ¿Cuándo voy a empezar el proyecto del libro que tengo en mente?
Y en general: ¿QUÉ OTRAS COSAS ESTOY DEJANDO DE LADO POR MIEDO?
Desde hace un par de semanas esas preguntas me rondan la cabeza. Desde hace un par de semanas estoy más sensible que de costumbre (y no amiguitos, no tiene NADA que ver con la regla ni eso).
No tengo la respuesta a ninguna de las preguntas que me ando haciendo y creo que no las tendré tan pronto, tengo MIL temas que rondan mi cabeza, mil dudas, mil miedos...
Pero creo que es un buen paso empezar a hacérselas, iniciar un nuevo período de 10 años de vida reflexionando sobre lo avanzado y pensando un poco sobre cómo quiero que sean los años que vienen... Con la mira en el horizonte, pero disfrutando el camino.
Me estoy guardando todas esas inquietudes para mi viaje de desconexión del mundo que empieza en muy poco tiempo...
Como siempre digo, espero no dejar que pase un año ates de escribir algo nuevo por aquí...