viernes, 6 de diciembre de 2019

Reflexiones alrededor de la infidelidad...


Toda la situación que viene sonando respecto a la infidelidad de Gallese a su esposa han generado un sinfín de comentarios en las redes, diversas opiniones y conversaciones entre mis grupos de amigos.

Y más allá de la opinión sobre si la esposa lo deba o no perdonar (lo cual es algo tan íntimo) me hace pensar un poco acerca de la infidelidad en si...

Para empezar nunca he sido infiel y nunca he sido parte de una infidelidad (al menos no que yo sepa). Sin embargo, sí algún enamorado me ha sido infiel y conozco ese dolor.
Con lo años cada vez creo más en la frase "el amor es una decisión". No todos los días uno está de buen humor, no todos los días uno está todo querendón, no todos los días la otra persona está linda y de buen humor, con el paso del tiempo la ilusión y las mariposas del inicio van desapareciendo. Es ahí que el amor (si bien está el componente de la química que se tiene) se vuelve una decisión constante: Elijo seguir construyendo cada día, te elijo diariamente. 
Un amor bonito a lo largo de los años no nace por arte de magia...

Cuando pienso en una infidelidad...
Antes, aclararé algo... No estoy hablando de un beso en una discoteca, no estoy hablando de un impulso MUY DEL MOMENTO que fue difícil controlar en la ebriedad. NO. Claramente no me gustaría que me hagan eso, pero yo considero que esa sí es una situación que se podría considerar un error, un pequeño desliz, algo que uno no logró controlar.
Ese tipo de momentos, además, son una oportunidad para ver la reacción. O sea, ok, le das un beso a alguien, ¿qué haces luego? ¿seguir el juego? ¿o reaccionas y dices "la estoy cagando" y te alejas? 
Eso, PARA MI, sí podría ser un error.

Ahora sí, cuando pienso en una infidelidad, solamente puedo pensar en el TERRIBLE quiebre de la confianza que genera enterarse de algo así. Una infidelidad que implicó un coqueteo por un tiempo prolongado, primeros encuentros a escondidas, acuerdos para verse que SIN DUDA se lograron con alguna mentira, llegar a casa pretendiendo que todo está bien y que no ha pasado nada.

Así como construir el amor es una decisión, llegar con alguien que no es tu pareja/novi@/espos@/enamorad@ a un hotel a tener sexo no es un error, no es un desliz, ES UNA DECISIÓN TAMBIÉN. En ese proceso hubieron miles de momentos para reaccionar, para decir “NO, LA ESTOY CAGANDO”.

Quienes no han vivido algo así no tienen idea de cómo duele enterarte (porque tarde o temprano, eso se llega a saber), del daño que esto puede hacer al autoestima, sobre todo cuando un@ cree ilusamente que todo está bien en la relación. Por muuuuucho trabajo interno que uno haga, estas cosas lastiman de forma MUY profunda, te generan muchos cuestionamientos sobre cómo luces y qué tan amad@ eres y fuiste.

No juzgo a quienes perdonan esto (hasta l@s admiro en realidad, llegar a sobreponerse y recuperar la confianza) y sé de personas que lo han hecho y luego han tenido un arrepentimiento REAL y se han esmerado por volver a ganarse la confianza de su parej@. Pero yo personalmente, no sé si lograría volver a confiar… Simplemente no lo sé.

Y por otro lado, en toda esta reflexión, viene a mi mente… ¿por qué llega a darse? ¿qué le está pasando a quién es infiel para llegar a ese punto? ¿se podía evitar? ¿cómo?
Entonces, ¿qué pasó? ¿no era feliz en su relación? ¿no estaba satisfech@ sexualmente? ¿le emocionó vivir lo prohibido? Yo soy de la idea de que una infidelidad es signo de que las cosas no están bien.

(Me refiero a parejas serias, estables, que luego de un buen tiempo de vivir felices en un acuerdo mutuo de monogamia sacan los pies del plato, no a personas pendejitas que tienen por costumbre jugar a doble cachete).

Por eso, aunque suene al máximo cliché, creo firmemente que la comunicación es BÁSICA en una pareja, comunicarse sobre todo tipo de temas, deseos e incomodidades. Nunca demos nada por sentado, si queremos una relación de ensueño, hay un trabajo por hacer para tenerla, pasar por las conversaciones difíciles, sobreponernos a las pequeñas fallas.

¿Queremos vivir en una relación tibia?

Todo lo que más vale la pena en esta vida, lo que nos satisface y alegra hasta las lágrimas, es lo que implicó mayor esfuerzo, dolor y salidas de nuestra zona de confort.