Acabo de regresar a mi casa de nuestro pequeño festejo para papá por el día del padre. Nos juntamos a desayunar mi hermana, mi hermanito menor, mi papá y yo. Le preparamos pan con pejerrey arrebozado (como buenos chalacos), compramos tamal, su jugazo de papaya y café recién pasado.
Algo pequeño, simple, pero rico y bonito.
Mis papás se separaron cuando yo tenía alrededor de 4 años, por lo que no tengo muchos recuerdos de cuando vivíamos los 4 en casa... Sin embargo, sí recuerdo claramente a mi papá totalmente presente durante mi infancia:
Recuerdo que iba entre semana a la casa y veíamos Dinosaurios, mientras comíamos las hojas de la alcachofa una por una.
Recuerdo que íbamos a su casa y veía cómo mi nona preparaba milanesas ella misma.
Recuerdo que nos íbamos a pasar el día al Silencio y que nos metíamos al mar muy al fondo. Recuerdo sentir miedo pero recuerdo también que él me cargaba o me daba la mano para que no me pase nada.
Recuerdo su carita recontra feliz cuando iba a vernos a todas las actuaciones al colegio.
No recuerdo ni un solo cumpleaños mío en que no haya estado. Él siempre era el encargado de la torta y el helado.
Hoy tengo 28 años y mi papá ya tiene 58... Tengo muchas cosas de él pues, la genética es imperdonable, pero la verdad es que en muchas cosas somos muy diferentes. Con los años uno va formando su propio carácter, desarrollando sus propias convicciones y va creando poco a poco la vida que uno desea tener...
Te vas dando cuenta que tu papá no es el super héroe que creías, descubres algunos errores que pudo haber cometido en su vida, notas que tiene hábitos que te molestan o ideas que no van con las propias que has ido formando a lo largo de tu PROPIA vida.
Y acaso eso significa que te vas a decepcionar de él? Pues en mi caso no...
La verdad es que yo vivo orgullosa de mi relación con mi papá... He aprendido a valorar las cosas buenas de él, a no ser tan dura con algún error que (yo creo) pueda estar cometiendo... A entender que no es que me juzgue o me quiera cambiar, sino que simplemente me asesora y me aconseja desde sus ideas, desde el esquema mental que él tiene...
Pero la verdad, lo que más valoro de mi papá es que, a sus 58 años, con el carácter que tiene y la mentalidad un poco cerrada que maneja, ha aprendido a salirse de sus moldes mentales ya de viejo, principalmente por sus hijas...
Ha aprendido que tener un tatuaje no te define como persona (o sea, yo tengo 5, creo que ya se dio cuenta! jaja!)
Ha aprendido que el hecho de que su hija trabaje como freelance no significa que sea una muerta de hambre
Ha aprendido que un sueldo fijo no compra tu felicidad y tu tranquilidad (y eso lo ha tenido que aprender a la mala)
Ha aprendido que el divorcio de mi hermana no fue "repetir el mismo error"
Ha aprendido que nunca es tarde para plantearse una nueva meta y un nuevo reto
Ha aprendido a no vivir quejándose de las cosas
Finalmente lo que mi viejo ha aprendido es que su verdad no tiene que ser la verdad de todos...
Aunque probablemente nunca vas a leer esto, creo que me he encargado de hacerte saber lo orgullosa que vivo de ti, de las manías que he heredado de ti, del amor incondicional que nos tienes, de la preocupación constante y dedicación que tienes por tus hijos...
Gracias vida por darme un papá tan genial y gracias golpazos y errores, por enseñarme que yo tampoco soy mejor que él... Somos dos personas diferentes, pero finalmente, es él quien me dio la vida y eso nada lo va a cambiar :)
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