
Pasó un mes... Bueno, casi un mes... Un mes de estar sola, pensar, meditar, salir, pasear, ordenarme...
Yo sabía que él estaba en las mismas... Por ahí me enteré que estaba yendo a su terapia con constancia y que tenía las clases de teatro, pero, fuera de eso, no sabía absolutamente nada de él...
Luego de ese tiempo yo sentía que ya había ordenado mi cabeza, que me había dado cuenta de mis errores y las cosas que mejorar y que, por MI parte, ya estaba lista para retomar la relación...
Pero ahora... ¿y él? ¿había tenido tiempo suficiente para pensar? ¿había ordenado sus prioridades? ¿se había dado cuenta de lo que hizo bien y lo que hizo mal? ¿se había encontrado realmente como para retomar la relación?
La razón me decía que el tiempo no era suficiente... Pero mis ganas de verlo y hablar con él pudieron más y mi egoísmo me ganó la partida...
Lo llamé un sábado en la noche para vernos y conversar. Realmente no puedo decir que tenía claro lo que quería hacer en ese momento, sólo sabía que quería verlo y el resto no me importó...
Nos vimos y conversamos de muchas cosas... Me contó todo lo que había descubierto en esos días, lo que había hecho, las cosas que había superado, pero también lo miedos que se había dado cuenta que tenía... Sentí que, inclusive, había avanzado mucho más que yo en su proceso de descubrirse y eso no me hizo sentir muy bien que digamos...
Cuando fue mi turno de hablar para contar de mi vida me pregunté: ¿qué he descubierto yo? Tenía algunas respuestas... Nada digno de un erudito, pero algo había avanzado...
En ese momento sentí que me había encontrado con otra persona, con un hombre mucho más estructurado, mucho más seguro y con las ideas más claras... Lo abracé con fuerza y lloré... Lloré porque extrañaba al hombre seguro que me protegía, a ese con el que sentía que nada malo me iba a pasar, a ese que miraba hacia arriba como alguien pequeño mira a alguien grande...
Creo que eso estuvo mal... Pero en ese momento no me di cuenta...
Así decidimos volver a intentarlo... Tuvimos muchas conversaciones en que tratamos de ordenar nuestros sentimientos, en que pusimos reglas con la intención de que con el tiempo se convirtieran en hábitos. Tratámos de ser lo más sinceros que se puede ser para luego no arrepentirnos de nada...
Como todo juguete nuevo, al comienzo es divertido, es nuevo y te sorprende... Con el tiempo empieza a fallarle algo... Empiezas a darte cuenta de detallitos que al comienzo no te incomodaron...
Sigo con la cabeza un poco desordenada... Y sigo esperando...
Lo que sí se es que NUNCA voy a volver a ser esa niña con la que él estaba hace 5 años... Que necesitaba que le digan todos los días que es linda, que le recuerden todos los días que la amaban... Ya no lo necesito, porque he aprendido otras formas de decir "Te amo"... Otras formas que, al fin y al cabo, son pruebas reales de ese amor y no sólo palabras que el viento se lleva y que la gente olvida...
Ahora también me doy cuenta que para que el amor se acabe uno tiene que decidir que se acabe... El amor nunca se va a acabar entre dos personas en la medida en que cada día estas personas se despierten con ganas de seguir construyendo... Si alimentas al amor todos los días nunca se va a morir... Mi duda hoy es: ¿Qué pasa cuando ya no tienes ganas de alimentarlo? ¿Qué pasa cuando ya no te interesa construir con esa persona?
Todavía no es el momento... Yo DECIDÍ retomar la relación... Sabíamos que eso implicaba paciencia, trabajo, entrega y dejar de lado el egoísmo... Ahorita sí quiero construir... Espero que esas ganas rindan frutos, pero para eso hay que tener paciencia... El tiempo me dirá cual es la mejor decisión...
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