sábado, 3 de diciembre de 2016

Discusiones internas sobre el género

Desde la aparición del Nuevo Currículo Nacional, la discusión respecto a temas de género se ha puesto realmente intensa en nuestro país y, cuando un tema se pone de moda me pasa que empiezo a darle vueltas para pensar finalmente cuál es mi posición al respecto.
Todo este debate se viene dando pues existe un sector muy conservador de nuestra sociedad que afirma que hay un grupo de chiflados modernos progresistas que quieren que se incluya la ideología de género como un concepto a impartir en los colegios.
Y todo eso me llevó a preguntarme: ¿qué es la ideología de género?
Entonces empecé a leer un poco sobre el origen de la misma y de lo que persigue esta ideología... Es cierto que hay algunas feministas un poco extremistas (a mi parecer) que quieren anular por completo todo concepto de femenino y masculino, algunas hasta hablan de considerar 5 sexos en lugar de 2 (mujeres heterosexuales, mujeres homosexuales, hombres heterosexuales, hombres homosexuales y bisexuales).
Sin embargo, de todo lo que leí respecto a esta ideología yo me quedaría con la idea de romper los estigmas de que algunos comportamientos TIENEN que hacerlos los hombres y otros TIENEN que hacerlos las mujeres, sin posibilidad a discusión.
Me puse a pensar en varios ejemplos de algunos comportamientos que son asociados únicamente a las mujeres o únicamente a los hombres y me preguntaba ¿por qué tiene que ser así?
Por ejemplo, el tema de la depilación. Yo personalmente (será que así crecí y ya lo interioricé) no pensaría en no depilarme ciertas partes del cuerpo... Pero, ¿por qué una mujer tendría que estar obligada a depilarse? ¿El no hacerlo la hace menos mujer? ¿El no hacerlo le pone un pene entre las piernas? ¿Si no lo hace nunca encontrará alguien que guste de ella?
Y por el otro lado, ¿qué pasa con esos hombres que, siendo heterosexuales, tienen tanto vello que quizá ya hasta les incomoda o que sudan tanto por ello que se sienten sucios? ¿Qué pasa si un hombre decide depilarse el pecho? ¿Tiene que ser esto un comportamiento femenino? Pues yo creo que no...
Este es solamente un ejemplo de tantos otros como: Las niñas juegan con muñecas, los niños juegan con carritos, los niños no lloran, las niñas usan ropa rosada, los niños juegan fútbol, las niñas bailan ballet, etc...

Al debatir con algunas personas al respecto de este tema, me di cuenta que:
1. Casi nadie se ha tomado la molestia de leer o por lo menos ojear el Currículo Nacional
2. Casi nadie se ha tomado la molestia de informarse sobre lo que significa la ideología de género. Es más, muchos creen que es un deseo malicioso de un pequeño grupito de volver a todos homosexuales (¿Les parece loco? Pues créanlo, muchos piensan que eso es...).
3. Vivimos en una sociedad alimentada por el miedo

El Currículo Nacional habla de IGUALDAD de género. En este ítem se comenta que en la educación debemos promover que los jóvenes tengan un correcto auto-conocimiento, que se promueva la igualdad de oportunidades sin importar el género, etc. Finalmente habla de justicia y equidad en temas de género, ¿entonces? ¿a qué le tienen tanto miedo?

¿No sería bueno tener una educación donde enseñemos a los niños a valorarse a si mismos por su condición de ser humanos y no por ser hombres o mujeres? ¿Enseñar que todos tenemos los mismos derechos sin importar nuestro sexo? ¿Enseñarles que son libres de experimentar cualquier actividad con libertad, sin que eso los estigmatice?
Y si hablamos específicamente de la homosexualidad: ¿No sería bueno enseñarles desde niños que no tienen que sentirse sucios o culpables si se sintieran atraídos por alguien de su mismo sexo? La mayoría de suicidios en adolescentes tiene que ver con ese sentimiento de culpa y debido a todo el bullying que sufren esos jóvenes, ¿es eso justo?

Yo tengo fe de que vamos a avanzar como sociedad y el hecho de que estos temas ya se debatan es signo de que avanzamos... Así, con pleitos, a los golpes, pero avanzamos, porque se pone sobre el tapete temas de los que antes ni siquiera se hablaba.
Yo tengo fe de que va a llegar el día en que aprendamos a valorarnos entre nosotros como seres humanos simple y llanamente por eso, por nuestra condición de seres humanos y no por nuestro color, raza, religión, orientación u otra variable.
Yo sueño con el día en que haya la confianza suficiente para que los jóvenes puedan hablar de sus dudas sin temor a ser juzgados o señalados por la sociedad.

Que Dios me permita mantener esta mentalidad hasta el día en que tenga hijos, porque yo no los quiero heterosexuales, blanquitos y con plata, simplemente los quiero plenos y felices.

viernes, 18 de noviembre de 2016

A la mierda con los miedos...

He tenido veces en que la soledad pesa tan, pero tan duro, que me digo a mi misma: "Sigue disfrutando el estar sola FC, porque quizás así vayas a estar por bastante tiempo más".
Sí, eso huele a resignación, no necesitan hacérmelo ver...
Y cuando le hablo de esto a amigas muy cercanas con las que tengo más confianza me dicen cosas como: "Ya llegará la persona indicada", "Pero si tú eres tan linda y tan inteligente", "Lo que pasa es que no llega alguien valiente que se atreva a estar con alguien tan fuerte y segura como tú"...
Y a pesar que (según yo) soy consciente de todo ello, a veces pesan en mi cabeza más los pensamientos de resignación...
Entre todas esas meditaciones también a veces me pongo a pensar que ha pasado tanto tiempo desde que no estoy en nada estable y formal, por decirlo de alguna forma, que si aparece la persona indicada voy a ser un cero a la izquierda en estos temas de tirar la onda, me da miedo que el miedo me detenga de expresar lo que siento... Es decir, a veces creo que voy a ser yo misma la que se va a poner trabas para que algo funcione...
Entonces bueno, pasa el tiempo y aparece "alguien".
Ese alguien empieza a mostrar interés en mi, a querer saber de mi, de lo que suelo hacer, de lo que me gusta y lo que no me gusta, ese alguien me dice que soy guapa, ese alguien empieza a mostrar deseos de querer vernos y pasar algún tiempo juntos.
Y eso es bonito, se siente bien, sobretodo cuando es mutuo pues me doy cuenta que me parece guapo, disfruto conversar con él, la paso bien.
Y siempre aparece ese miedo cagón, que quiere empezar a limitarte, que te sopla al oído: "No seas tarada oye, seguro solamente quiere tirar".
Pero saben qué? Ese miedo se puede ir a la mierda... A pesar de esos momento de soledad que traen esos sentimientos de resignación, me pasa que cuando vuelve a aparecer alguien, me gusta decirme a mi misma "da todo de ti, con calma, a su tiempo, pero todo al fin y al cabo" porque NADA en esta vida nos va a regresar el tiempo, no existe aún maquina del tiempo que nos permita regresar a cambiar cosas que pudimos haber dicho o hecho.
Siento que mientras tenga la capacidad de volverme a ilusionar nada está perdido...
Y mientras tanto, en este poquito tiempo vengo disfrutando esto, encontrar sus mensajes, reírnos, hacer listas de todos los restaurantes a los que queremos ir y las fiestas que seguro vamos a disfrutar...
Vamos a ver qué pasa, pero mientras tanto a tomarse los riesgos, a soltar el control para que este 2016 cierre como debe ser: Con todo puesto en la cancha...

martes, 15 de noviembre de 2016

A 46 días de acabar el año...

De un tiempo a esta parte, yo soy una fiel creyente de que cada persona es dueña de su propio destino; de que nunca debemos dejar que las circunstancias nos atrapen; de que lograr un buen resultado depende únicamente de lo que hagamos nosotros mismos y que, si bien no podemos evitar que nos pasen ciertas cosas, sí podemos controlar como reaccionamos ante ellas.

Hoy estamos a 46 días de que se nos acabe el 2016 y siempre a uno se le da por empezar a hacer un recuento de todas las metidas de pata, aprendizajes y buenas experiencias del año.
Así empecé a hurgar en cada mes de mi 2016 y quizás hasta a compararlo un poquito con mi 2015 y me doy cuenta que ha sido un año espectacular realmente y puedo sentir en mi pecho la infinita sensación de agradecimiento en la que vivo día a día.

Este 2016:

- Fue el año de volver a las aulas. Este año volví a experimentar, luego de mucho tiempo, lo que es llegar a un salón lleno de gente que nunca antes has visto en tu vida solamente porque hay un tema X que te llamó tanto la atención aprender, que estás dispuest@ a pasar por ello. Y es clase a clase que, al ir aprendiendo de ese tema que te enganchó, vas empezando a entablar relación con esos desconocidos, vas empezando a conocerlos, vas empezando a reírte con ellos y a generar complicidad. Al final del curso, a veces hasta llegas a querer a alguno o vari@ de ell@s. Y así, hiciste nuevos amigos y adquiriste nuevas habilidades. Este año decidí volver a las aulas no 1, sino 3 veces. Recuerdo que fue una resolución de inicio de año y me alegra que la cumplí porque me doy cuenta cómo he cambiado (si pienso en la Fabiola de la universidad) y de lo bonito que es ir aprendiendo un tema, cuando lo haces por decisión propia y no por imposición.

- Fue el año de tomar las riendas de mi peso corporal. Hace ya bastantes años yo cambié mi estilo de vida y empecé a hacer deporte y a cuidar un poquito  mi alimentación, pero la verdad es que no había cambiado mi chip mental. Este año (fue una resulución hacia fines del año 2015) decidí que para nutrirme mejor tenía que aprender a hacerlo, así que decidí invertir en un nutricionista que me evaluara todas las semanas y me fuera ayudando a aprender a alimentarme saludablemente. También encontré el estilo de entrenamiento que realmente me gusta, por el cual estoy dispuesta EN SERIO a pararme de la cama a las 5.30 am, con frío y sueño, salir de casa (a veces a oscuras) y empezar a entrenar. Descubrí que el entrenamiento funcional al aire libre era lo que yo quería y necesitaba. Luego de un año a ese ritmo he entendido que la constancia da premios y que hay algunas cosas que toma su tiempo cambiar. Es así como hoy peso alrededor de 10 kilos menos de los que pesaba hacia fines del 2015, soy mucho más consciente de lo que es una verdadera alimentación saludable y, lo más importante, me siento súper bien y mucho más cómoda conmigo misma.

- Fue el año en que, por primera vez en la vida, agarré mis cachibaches, crucé el charco y realicé un viaje yo solita durante dos meses por varios países de Europa. Y en verdad no pude haber hecho mejor inversión... Llevé un diploma en España donde conocí personas hermosas de todo latinoamérica, nuevos amigos que ahora tengo regados por todo el mundo. Pude ir a visitar a Sevilla a mi prima que en la infancia era mi yunta para todos los juegos y paseos. Estuve en 7 países distintos de Europa, conocí un total de 12 ciudades diferentes; conocí un mundo muy diferente al mío, bastante más libre y tolerante ante la diferencia. Fue un regalo poder estar conmigo misma durante dos meses, tener esa libertad de poder hacer lo que te plazca, en el momento que te plazca, sin tener que consultarle nada a nadie, ir planeando el recorrido a hacer en cada ciudad, conversar con gente de todo el mundo. Verdaderamente fue una experiencia maravillosa que me dejó como regalo la plena conciencia de que el mundo está ahí para nosotros, está a nuestro alcance y hay que ir a conocerlo.

- Fue el año de re confirmar que estoy en el camino correcto, que tengo un trabajo que me apasiona, que hago realmente con mucho gusto, disfrutando cada proyecto, por muy cansada que a veces pueda estar. Al terminar el viaje, me di cuenta que no molestaba volver a mis labores, que podría vivir muchísimos años más haciendo investigación. Es muy satisfactorio sentir que estás en lo que te gusta, que eres buena en ello, que vienes creciendo en ese rubro y darte cuenta que aún hay un gran camino por andar.

Quizá el tema que me falta para poder decir que este año ha sido mágico es el del amor... Es verdad que este año han habido varios momentos en que la soledad me ha pesado más duro que otras veces y eso trae consigo fuertes cuestionamientos sobre uno mismo. Pero puedo decir que este 2016, si bien no he encontrado a un compañero, sí he aprendido más cosas sobre qué quiero y qué no quiero en una relación, qué cosas yo no estoy dispuesta a tolerar. No me he permitido meterme en círculos viciosos dañinos (y quien conoce mi historia con ese ser podrá dar fe de que eso es realmente un avance).

Este 2016 ha sido (sigue siendo) un año de explorar, de tomar riesgos, de disfrutar más a rienda suelta, de soltar un poco el control.

Que buen año carajo!!!

domingo, 30 de octubre de 2016

Y al despertar, eramos 3...

Había llegado el viernes, día que esperaba con tantas ansias porque lo iba a ver. Yo tenía bastante trabajo ese día, lo cual me pareció una bendición porque el día se me pasó volando. A las 4 de la tarde me escribió:
"Se me ha complicado la tarde, tengo ensayo de 6 a 10 pm"
Yo tenía una mezcla de cólera y tristeza en el pecho, pero rápidamente llegó otro mensaje:
"Pero no podríamos vernos más tarde, saliendo de mi ensayo?"
La sonrisa regresó a mi cara y me dije "eso es su trabajo, habrá que entender".
¿Qué más complicaciones tenía que hacerme? ¿Acaso valía la pena enojarme o deprimirme por ese detalle? Yo creería que no, pues nada es estable o formal entre los dos...
Llegué a mi casa, tomé una larga y reparadora siesta (el temblor de la noche anterior no me había dejado dormir bien), me arreglé un poco el pelo, me maquillé lo mínimo y me puse su perfume favorito.
Lo primero que hice al salir de casa fue prender varios cigarros, pues con él sé que no voy a poder fumar; o en todo caso prefiero no hacerlo porque sé que no le gusta.
Fui a una tienda para comprar un vino para compartir con él. ¿Cuál elegir? era la pregunta... A mi me encanta el syrah, pero no siempre es el más comercial. No soy la más sabionda en temas de vino, pero encontré un cabernet sauvignon de procedencia argentina que me pareció bastante pintón, así que lo compré.
Manejé a su departamento despacio, no habían apuros, así que simplemente me relajé, contenta de que por fin nos íbamos a ver.
De pronto recibí un mensaje en que me avisaba que ya había llegado a su departamento y para ir haciendo tiempo y no llegar como una desesperadita me di varias vueltas para buscar un buen lugar donde estacionar mi auto.
Estaba bastante relajada, pero al bajar del auto me di cuenta de cierta agitación en el pecho, de la que sientes cuando vas a ver a alguien que te gusta, cuando vas a hablar en público ante mucha gente. Era ese que sentía antes de salir a bailar en una actuación cuando todavía estaba en el colegio.
Al llegar a la puerta del edificio él, como siempre, bajó a recibirme y me abrazó. ¡Que abrazo tan cálido! Él da esos abrazos que te van componiendo cualquier cosa que tengas malograda adentro.
Ya en su departamento, me volvió a abrazar fuerte, muy fuerte y por largo rato. Le daba gusto vernos de nuevo.
Antes de empezar a conversar para ponernos al día, abrimos el vino y compramos algunas cositas de picar, pues ya eran más de las 11 de la noche y ninguno de los dos había cenado.
Primer brindis mirándose a los ojos (con él, eso es una ley) y empezamos a conversar, había tanto por hablar: De mi largo viaje a Europa, de su viaje a Francia, de su viaje a Bogotá, de conciertos a los que habíamos asistido y de cómo nos había tratado la vida pero, sobretodo, de cómo le habíamos respondido a la vida.
Si hay algo de él que me hace sentir en las nubes es su sonrisa... Que sonrisa tan contagiosa! Cuando le estás contando algo, te mira muy muy fijamente, como si nada más existiera, mientras sonríe.
Se unió un tercer acompañante: Jazz. Siempre que voy me recibe muy amoroso, nunca me ladra, solamente empieza a olerme y da la impresión que se siente a gusto conmigo.
Fuimos a su cuarto para ver las fotos de mi viaje, que estaban en el Facebook. Nunca sé si esos cambios de lugar son fluyendo, o si son estratégicos, pero la verdad no me importa: En la cama de su cuarto es donde quiero terminar.
Ya estando ahí, nos pusimos más cómodos. Me saqué los zapatos y la chompa y él se sacó el saco y puso música. Le pedí que sea Drexler, por el reciente concierto que me había perdido... Y así de fácil ya estábamos inmersos en un nuevo tema de conversación: Lo mucho que nos gustaba Drexler, las veces que lo habíamos ido a ver, la calidad en su performance en cada concierto.
Brindamos una, dos, tres veces más, en verdad perdí la cuenta.
Mientras hablábamos y seguíamos viendo las fotos, me tomaba de la mano o posaba su mano sobre mi rodilla o mi cadera. Qué comoda se está con él...
Por ratos yo le daba un beso, simplemente cuando me provocaba.
Cuando ya habíamos tomado bastante vino y estábamos acabando de ver las fotos (que en total deben ser fácil como 400 jaja) los besos ya no pararon, ni las manos, ni los abrazos.
Más allá del aspecto físico, si hay algo que me puede encender de un hombre es que te sepa abrazar, que te abrace con fuerza, con masculinidad, que sus manos no duden al recorrerte, que quiera explorar cada parte de tu cuerpo... Se trata de entregarse y no de hacer las cosas por cumplir, y eso es algo que él claramente sabe.
Tiene una mezcla de fuerza y calidez a la vez, es tierno pero súper masculino a la vez. Me vuelve loca! Lo cual nos puso las cosas difíciles y se preguntarán por qué... Teníamos que tratar de no hacer bulla porque su roomate andaba rondando por ahí... En realidad creo que fallé bastante en esa consigna... Lo notaba cuando él me decía discretamente que seamos silenciosos, pero me miraba con una mezcla de risa, ternura y deseo a la vez, y me daba muchos besos.
No dormí muy bien, pero no por una mala experiencia, sino porque ya no estoy acostumbrada a dormir acompañada... Pero debo decir que con él se da una confianza más allá de la que he logrado con otros y eso me gusta. Por momentos en la madrugada nos hemos despertado para volvernos a abrazar, beso en la frente y a seguir durmiendo.
A las 8.30 am cuando ya era hora de levantarse, ya no eramos dos sobre la cama, sino 3. Jazz estaba desesperado por que lo saquen a pasear, así que se echó entre nosotros el muy comodón y se movía por ratos como diciendo "a ver si se despiertan".
La parte final siempre es la que menos me agrada, bajar como un zombie sin haber despertado del todo, las sonrisas, los besos...
Y cuando el motor de mi carro se prende es como la campana de que, por esta vez, se acabó...

lunes, 26 de septiembre de 2016

Esas bombas de soledad

Ya pasaron 5 años desde que tuve una relación de pareja estable. Bueno, para ser justos en esos 5 años han habido:

  • Varios salientes (palabra tan horrenda, pero así le dicen ahora no?). Bueno, ni que fuera un monstruo no? Sí hay y han habido pretendientes
  • Dos enamorados... Pero fueron relaciones muy apresuradas, duraron unos pocos meses.
  • Un no-sé-cómo-llamarlo con quien tuve "algo" durante bastante tiempo, algo que se volvió bastante intenso, pero que era una relación bastante intermitente, donde nunca se llegó a definir qué eramos ni qué compromiso estábamos asumiendo (aunque yo me enamoré y hubiera estado dispuesta a intentarlo en serio) así que, legalmente hablando, durante ese "algo" seguía soltera. 

Luego de 5 años en los que he tenido tantas experiencias, encuentro que, como todo en la vida, esto tiene cosas malas y cosas buenas.

Empecemos por las buenas (que son bastante importantes!): Ahora valoro infinitamente mi libertad, mi tiempo, mis decisiones propias, mis logros (cosa que me costaba un poco más cuando tenía pareja). Me gusta muchísimo la persona en la que me he convertido, con convicciones claras, con una idea cada vez más clara del estilo de vida que llevo y quiero seguir llevando. Estar soltera tanto tiempo me ha permitido ahorrar, viajar mucho, conocer muchas personas, divertirme (algunas veces tanto, que al día siguiente no me acuerdo). He aprendido en este tiempo a estar cómoda conmigo misma, a sentirme cómoda con el silencio, a no tenerle tanto miedo a mis demonios internos. Porque, lo quiera o no, el tiempo a solas te obliga eventualmente a conocerlos, escucharlos y poco a poco enfrentarlos. O quizás es que yo me he obligado a hacerlo... En resumen, me siento muy orgullosa de valerme por mi misma.

La verdad es que los primeros 2 o hasta 3 años la soltería fue algo que elegí. NO QUERÍA asumir ningún compromiso con nadie, quería vivir, experimentar, ser libre. Verán... Yo me empecé a hacer adulta estando en una relación, estuve con un chico de los 17 a los 22 años. Fue un tiempo lindo, lleno de aprendizaje, con sus altas y bajas como cualquier relación. Pero cuando terminó lo único que yo quería era vivir intensamente esa soltería de juventud que no tuve. Digamos que a mi me pasó al revés: Primero tuve una relación larga y estable, y luego gocé la soltería (creo que a la mayoría le pasa al revés: Viven la vida loca y luego sientan cabeza). Simplemente le cerré la puerta con candado a la idea de empezar una relación seria y formal con alguien. Esa etapa, además de darme diversas vivencias, me ha ayudado a no juzgar a nadie por la cantidad de chicos con los que baila en una noche o por si alguien se besa o no con otra persona en la primera salida. Eso no te hace mejor ni peor persona sabes?

Y bueno, el tiempo fue pasando y los aprendizajes van llegando. Entonces, luego de la gozadera, me sentí tranquila y decidí quitar el candado de esa puerta que había tenido cerrada. No es que buscara activamente una pareja (se puede hacer eso?) pero simplemente esa puerta ya estaba abierta, ya no me negaba más a esa posibilidad.

Y es ahí en que llegamos a las cosas no tan buenas... Ya pasó un tiempo desde que estoy dispuesta a tirarme a la piscina si encuentro a la persona correcta y bueno... pues no la he encontrado. En verdad no puedo negar que tengo momentos en que la soledad me pesa, me pesa duro. Quisiera tener una persona a la cual mandarle besos o un "te extraño" durante el día para que sepa que pienso en él, quisiera tener a quien escribirle cuando algo no me está yendo tan bien, quisiera tener a quien buscar al final de un día muy matado de chamba para que con un abrazo y un beso me haga sentir mejor, quisiera no sentirme tan sola los domingos, cuando acaban todas las actividades de fin de semana, quisiera sentir que tengo a mi lado a alguien que comparte un poco mis expectativas de vida, con quien sienta que podemos construir algo bonito y a nuestro estilo.
Tengo momentos en que miro a mi alrededor y, si bien tengo amigas y amigos valiosísimos, me pregunto si yo estoy haciendo algo mal, si yo soy fea, si no soy agradable para los demás. A veces me pregunto si toda esa independencia y fortaleza que gané al estar sola espanta a los chicos que buscan a su princesa, si es que mi independencia y autonomía les asusta.

Porque sí pues, valgan verdades, yo no soy exactamente esa princesa delicada e indefensa que necesita alguien que la cuide porque es incapaz de hacer nada... Soy una princesa, pero soy una princesa guerrera, que cuando quiere algo va y lo consigue, que también tiene su propia fuerza. Yo no quiero alguien que me trate como una inútil, yo quiero alguien que mire en la misma dirección que yo y que sea mi compañero, alguien que me aliente a ser mejor cada día, alguien a quien admirar, pero que también sepa ver en mí esa delicadeza, esos temores que también están ahí y me abrace muy fuerte cuando quiera llorar.

Hay momentos en que la soledad me duele, como este fin de semana, en que sin motivo alguno las lágrimas se me salen de los ojos y provoca desaparecerse. Pero saben? Sería injusto y desleal a mi misma pretender retroceder y mostrarme como no soy... Estoy segura que ya llegará ese hombre un poco loco que estoy buscando, que encaje conmigo para empezar juntos nuestra propia aventura...

Que buen desahogo...