De un tiempo a esta parte, yo soy una fiel creyente de que cada persona es dueña de su propio destino; de que nunca debemos dejar que las circunstancias nos atrapen; de que lograr un buen resultado depende únicamente de lo que hagamos nosotros mismos y que, si bien no podemos evitar que nos pasen ciertas cosas, sí podemos controlar como reaccionamos ante ellas.
Hoy estamos a 46 días de que se nos acabe el 2016 y siempre a uno se le da por empezar a hacer un recuento de todas las metidas de pata, aprendizajes y buenas experiencias del año.
Así empecé a hurgar en cada mes de mi 2016 y quizás hasta a compararlo un poquito con mi 2015 y me doy cuenta que ha sido un año espectacular realmente y puedo sentir en mi pecho la infinita sensación de agradecimiento en la que vivo día a día.
Este 2016:
- Fue el año de volver a las aulas. Este año volví a experimentar, luego de mucho tiempo, lo que es llegar a un salón lleno de gente que nunca antes has visto en tu vida solamente porque hay un tema X que te llamó tanto la atención aprender, que estás dispuest@ a pasar por ello. Y es clase a clase que, al ir aprendiendo de ese tema que te enganchó, vas empezando a entablar relación con esos desconocidos, vas empezando a conocerlos, vas empezando a reírte con ellos y a generar complicidad. Al final del curso, a veces hasta llegas a querer a alguno o vari@ de ell@s. Y así, hiciste nuevos amigos y adquiriste nuevas habilidades. Este año decidí volver a las aulas no 1, sino 3 veces. Recuerdo que fue una resolución de inicio de año y me alegra que la cumplí porque me doy cuenta cómo he cambiado (si pienso en la Fabiola de la universidad) y de lo bonito que es ir aprendiendo un tema, cuando lo haces por decisión propia y no por imposición.
- Fue el año de tomar las riendas de mi peso corporal. Hace ya bastantes años yo cambié mi estilo de vida y empecé a hacer deporte y a cuidar un poquito mi alimentación, pero la verdad es que no había cambiado mi chip mental. Este año (fue una resulución hacia fines del año 2015) decidí que para nutrirme mejor tenía que aprender a hacerlo, así que decidí invertir en un nutricionista que me evaluara todas las semanas y me fuera ayudando a aprender a alimentarme saludablemente. También encontré el estilo de entrenamiento que realmente me gusta, por el cual estoy dispuesta EN SERIO a pararme de la cama a las 5.30 am, con frío y sueño, salir de casa (a veces a oscuras) y empezar a entrenar. Descubrí que el entrenamiento funcional al aire libre era lo que yo quería y necesitaba. Luego de un año a ese ritmo he entendido que la constancia da premios y que hay algunas cosas que toma su tiempo cambiar. Es así como hoy peso alrededor de 10 kilos menos de los que pesaba hacia fines del 2015, soy mucho más consciente de lo que es una verdadera alimentación saludable y, lo más importante, me siento súper bien y mucho más cómoda conmigo misma.
- Fue el año en que, por primera vez en la vida, agarré mis cachibaches, crucé el charco y realicé un viaje yo solita durante dos meses por varios países de Europa. Y en verdad no pude haber hecho mejor inversión... Llevé un diploma en España donde conocí personas hermosas de todo latinoamérica, nuevos amigos que ahora tengo regados por todo el mundo. Pude ir a visitar a Sevilla a mi prima que en la infancia era mi yunta para todos los juegos y paseos. Estuve en 7 países distintos de Europa, conocí un total de 12 ciudades diferentes; conocí un mundo muy diferente al mío, bastante más libre y tolerante ante la diferencia. Fue un regalo poder estar conmigo misma durante dos meses, tener esa libertad de poder hacer lo que te plazca, en el momento que te plazca, sin tener que consultarle nada a nadie, ir planeando el recorrido a hacer en cada ciudad, conversar con gente de todo el mundo. Verdaderamente fue una experiencia maravillosa que me dejó como regalo la plena conciencia de que el mundo está ahí para nosotros, está a nuestro alcance y hay que ir a conocerlo.
- Fue el año de re confirmar que estoy en el camino correcto, que tengo un trabajo que me apasiona, que hago realmente con mucho gusto, disfrutando cada proyecto, por muy cansada que a veces pueda estar. Al terminar el viaje, me di cuenta que no molestaba volver a mis labores, que podría vivir muchísimos años más haciendo investigación. Es muy satisfactorio sentir que estás en lo que te gusta, que eres buena en ello, que vienes creciendo en ese rubro y darte cuenta que aún hay un gran camino por andar.
Quizá el tema que me falta para poder decir que este año ha sido mágico es el del amor... Es verdad que este año han habido varios momentos en que la soledad me ha pesado más duro que otras veces y eso trae consigo fuertes cuestionamientos sobre uno mismo. Pero puedo decir que este 2016, si bien no he encontrado a un compañero, sí he aprendido más cosas sobre qué quiero y qué no quiero en una relación, qué cosas yo no estoy dispuesta a tolerar. No me he permitido meterme en círculos viciosos dañinos (y quien conoce mi historia con ese ser podrá dar fe de que eso es realmente un avance).
Este 2016 ha sido (sigue siendo) un año de explorar, de tomar riesgos, de disfrutar más a rienda suelta, de soltar un poco el control.
Que buen año carajo!!!
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