domingo, 30 de octubre de 2016

Y al despertar, eramos 3...

Había llegado el viernes, día que esperaba con tantas ansias porque lo iba a ver. Yo tenía bastante trabajo ese día, lo cual me pareció una bendición porque el día se me pasó volando. A las 4 de la tarde me escribió:
"Se me ha complicado la tarde, tengo ensayo de 6 a 10 pm"
Yo tenía una mezcla de cólera y tristeza en el pecho, pero rápidamente llegó otro mensaje:
"Pero no podríamos vernos más tarde, saliendo de mi ensayo?"
La sonrisa regresó a mi cara y me dije "eso es su trabajo, habrá que entender".
¿Qué más complicaciones tenía que hacerme? ¿Acaso valía la pena enojarme o deprimirme por ese detalle? Yo creería que no, pues nada es estable o formal entre los dos...
Llegué a mi casa, tomé una larga y reparadora siesta (el temblor de la noche anterior no me había dejado dormir bien), me arreglé un poco el pelo, me maquillé lo mínimo y me puse su perfume favorito.
Lo primero que hice al salir de casa fue prender varios cigarros, pues con él sé que no voy a poder fumar; o en todo caso prefiero no hacerlo porque sé que no le gusta.
Fui a una tienda para comprar un vino para compartir con él. ¿Cuál elegir? era la pregunta... A mi me encanta el syrah, pero no siempre es el más comercial. No soy la más sabionda en temas de vino, pero encontré un cabernet sauvignon de procedencia argentina que me pareció bastante pintón, así que lo compré.
Manejé a su departamento despacio, no habían apuros, así que simplemente me relajé, contenta de que por fin nos íbamos a ver.
De pronto recibí un mensaje en que me avisaba que ya había llegado a su departamento y para ir haciendo tiempo y no llegar como una desesperadita me di varias vueltas para buscar un buen lugar donde estacionar mi auto.
Estaba bastante relajada, pero al bajar del auto me di cuenta de cierta agitación en el pecho, de la que sientes cuando vas a ver a alguien que te gusta, cuando vas a hablar en público ante mucha gente. Era ese que sentía antes de salir a bailar en una actuación cuando todavía estaba en el colegio.
Al llegar a la puerta del edificio él, como siempre, bajó a recibirme y me abrazó. ¡Que abrazo tan cálido! Él da esos abrazos que te van componiendo cualquier cosa que tengas malograda adentro.
Ya en su departamento, me volvió a abrazar fuerte, muy fuerte y por largo rato. Le daba gusto vernos de nuevo.
Antes de empezar a conversar para ponernos al día, abrimos el vino y compramos algunas cositas de picar, pues ya eran más de las 11 de la noche y ninguno de los dos había cenado.
Primer brindis mirándose a los ojos (con él, eso es una ley) y empezamos a conversar, había tanto por hablar: De mi largo viaje a Europa, de su viaje a Francia, de su viaje a Bogotá, de conciertos a los que habíamos asistido y de cómo nos había tratado la vida pero, sobretodo, de cómo le habíamos respondido a la vida.
Si hay algo de él que me hace sentir en las nubes es su sonrisa... Que sonrisa tan contagiosa! Cuando le estás contando algo, te mira muy muy fijamente, como si nada más existiera, mientras sonríe.
Se unió un tercer acompañante: Jazz. Siempre que voy me recibe muy amoroso, nunca me ladra, solamente empieza a olerme y da la impresión que se siente a gusto conmigo.
Fuimos a su cuarto para ver las fotos de mi viaje, que estaban en el Facebook. Nunca sé si esos cambios de lugar son fluyendo, o si son estratégicos, pero la verdad no me importa: En la cama de su cuarto es donde quiero terminar.
Ya estando ahí, nos pusimos más cómodos. Me saqué los zapatos y la chompa y él se sacó el saco y puso música. Le pedí que sea Drexler, por el reciente concierto que me había perdido... Y así de fácil ya estábamos inmersos en un nuevo tema de conversación: Lo mucho que nos gustaba Drexler, las veces que lo habíamos ido a ver, la calidad en su performance en cada concierto.
Brindamos una, dos, tres veces más, en verdad perdí la cuenta.
Mientras hablábamos y seguíamos viendo las fotos, me tomaba de la mano o posaba su mano sobre mi rodilla o mi cadera. Qué comoda se está con él...
Por ratos yo le daba un beso, simplemente cuando me provocaba.
Cuando ya habíamos tomado bastante vino y estábamos acabando de ver las fotos (que en total deben ser fácil como 400 jaja) los besos ya no pararon, ni las manos, ni los abrazos.
Más allá del aspecto físico, si hay algo que me puede encender de un hombre es que te sepa abrazar, que te abrace con fuerza, con masculinidad, que sus manos no duden al recorrerte, que quiera explorar cada parte de tu cuerpo... Se trata de entregarse y no de hacer las cosas por cumplir, y eso es algo que él claramente sabe.
Tiene una mezcla de fuerza y calidez a la vez, es tierno pero súper masculino a la vez. Me vuelve loca! Lo cual nos puso las cosas difíciles y se preguntarán por qué... Teníamos que tratar de no hacer bulla porque su roomate andaba rondando por ahí... En realidad creo que fallé bastante en esa consigna... Lo notaba cuando él me decía discretamente que seamos silenciosos, pero me miraba con una mezcla de risa, ternura y deseo a la vez, y me daba muchos besos.
No dormí muy bien, pero no por una mala experiencia, sino porque ya no estoy acostumbrada a dormir acompañada... Pero debo decir que con él se da una confianza más allá de la que he logrado con otros y eso me gusta. Por momentos en la madrugada nos hemos despertado para volvernos a abrazar, beso en la frente y a seguir durmiendo.
A las 8.30 am cuando ya era hora de levantarse, ya no eramos dos sobre la cama, sino 3. Jazz estaba desesperado por que lo saquen a pasear, así que se echó entre nosotros el muy comodón y se movía por ratos como diciendo "a ver si se despiertan".
La parte final siempre es la que menos me agrada, bajar como un zombie sin haber despertado del todo, las sonrisas, los besos...
Y cuando el motor de mi carro se prende es como la campana de que, por esta vez, se acabó...

lunes, 26 de septiembre de 2016

Esas bombas de soledad

Ya pasaron 5 años desde que tuve una relación de pareja estable. Bueno, para ser justos en esos 5 años han habido:

  • Varios salientes (palabra tan horrenda, pero así le dicen ahora no?). Bueno, ni que fuera un monstruo no? Sí hay y han habido pretendientes
  • Dos enamorados... Pero fueron relaciones muy apresuradas, duraron unos pocos meses.
  • Un no-sé-cómo-llamarlo con quien tuve "algo" durante bastante tiempo, algo que se volvió bastante intenso, pero que era una relación bastante intermitente, donde nunca se llegó a definir qué eramos ni qué compromiso estábamos asumiendo (aunque yo me enamoré y hubiera estado dispuesta a intentarlo en serio) así que, legalmente hablando, durante ese "algo" seguía soltera. 

Luego de 5 años en los que he tenido tantas experiencias, encuentro que, como todo en la vida, esto tiene cosas malas y cosas buenas.

Empecemos por las buenas (que son bastante importantes!): Ahora valoro infinitamente mi libertad, mi tiempo, mis decisiones propias, mis logros (cosa que me costaba un poco más cuando tenía pareja). Me gusta muchísimo la persona en la que me he convertido, con convicciones claras, con una idea cada vez más clara del estilo de vida que llevo y quiero seguir llevando. Estar soltera tanto tiempo me ha permitido ahorrar, viajar mucho, conocer muchas personas, divertirme (algunas veces tanto, que al día siguiente no me acuerdo). He aprendido en este tiempo a estar cómoda conmigo misma, a sentirme cómoda con el silencio, a no tenerle tanto miedo a mis demonios internos. Porque, lo quiera o no, el tiempo a solas te obliga eventualmente a conocerlos, escucharlos y poco a poco enfrentarlos. O quizás es que yo me he obligado a hacerlo... En resumen, me siento muy orgullosa de valerme por mi misma.

La verdad es que los primeros 2 o hasta 3 años la soltería fue algo que elegí. NO QUERÍA asumir ningún compromiso con nadie, quería vivir, experimentar, ser libre. Verán... Yo me empecé a hacer adulta estando en una relación, estuve con un chico de los 17 a los 22 años. Fue un tiempo lindo, lleno de aprendizaje, con sus altas y bajas como cualquier relación. Pero cuando terminó lo único que yo quería era vivir intensamente esa soltería de juventud que no tuve. Digamos que a mi me pasó al revés: Primero tuve una relación larga y estable, y luego gocé la soltería (creo que a la mayoría le pasa al revés: Viven la vida loca y luego sientan cabeza). Simplemente le cerré la puerta con candado a la idea de empezar una relación seria y formal con alguien. Esa etapa, además de darme diversas vivencias, me ha ayudado a no juzgar a nadie por la cantidad de chicos con los que baila en una noche o por si alguien se besa o no con otra persona en la primera salida. Eso no te hace mejor ni peor persona sabes?

Y bueno, el tiempo fue pasando y los aprendizajes van llegando. Entonces, luego de la gozadera, me sentí tranquila y decidí quitar el candado de esa puerta que había tenido cerrada. No es que buscara activamente una pareja (se puede hacer eso?) pero simplemente esa puerta ya estaba abierta, ya no me negaba más a esa posibilidad.

Y es ahí en que llegamos a las cosas no tan buenas... Ya pasó un tiempo desde que estoy dispuesta a tirarme a la piscina si encuentro a la persona correcta y bueno... pues no la he encontrado. En verdad no puedo negar que tengo momentos en que la soledad me pesa, me pesa duro. Quisiera tener una persona a la cual mandarle besos o un "te extraño" durante el día para que sepa que pienso en él, quisiera tener a quien escribirle cuando algo no me está yendo tan bien, quisiera tener a quien buscar al final de un día muy matado de chamba para que con un abrazo y un beso me haga sentir mejor, quisiera no sentirme tan sola los domingos, cuando acaban todas las actividades de fin de semana, quisiera sentir que tengo a mi lado a alguien que comparte un poco mis expectativas de vida, con quien sienta que podemos construir algo bonito y a nuestro estilo.
Tengo momentos en que miro a mi alrededor y, si bien tengo amigas y amigos valiosísimos, me pregunto si yo estoy haciendo algo mal, si yo soy fea, si no soy agradable para los demás. A veces me pregunto si toda esa independencia y fortaleza que gané al estar sola espanta a los chicos que buscan a su princesa, si es que mi independencia y autonomía les asusta.

Porque sí pues, valgan verdades, yo no soy exactamente esa princesa delicada e indefensa que necesita alguien que la cuide porque es incapaz de hacer nada... Soy una princesa, pero soy una princesa guerrera, que cuando quiere algo va y lo consigue, que también tiene su propia fuerza. Yo no quiero alguien que me trate como una inútil, yo quiero alguien que mire en la misma dirección que yo y que sea mi compañero, alguien que me aliente a ser mejor cada día, alguien a quien admirar, pero que también sepa ver en mí esa delicadeza, esos temores que también están ahí y me abrace muy fuerte cuando quiera llorar.

Hay momentos en que la soledad me duele, como este fin de semana, en que sin motivo alguno las lágrimas se me salen de los ojos y provoca desaparecerse. Pero saben? Sería injusto y desleal a mi misma pretender retroceder y mostrarme como no soy... Estoy segura que ya llegará ese hombre un poco loco que estoy buscando, que encaje conmigo para empezar juntos nuestra propia aventura...

Que buen desahogo...

miércoles, 14 de octubre de 2015

Cuando el universo te sopla la respuesta...

No siempre hacer lo correcto es lo que nos parece más fácil... Paradójicamente, a veces (por no decir casi siempre) nos cuesta mucho más hacer lo que sabemos que es correcto, lo que menos daño nos va a generar a futuro...
¿Será que soy la única a la que le pasa? Espero que no...
Pero así es la naturaleza humana, dónde no siempre le damos cabida a lo más lógico. Por eso dicen que la vida es como el colegio: Repites el curso las veces que sean necesarias para aprobarlo.

Hasta hace un tiempo me permití entrar en un juego bastante tóxico y dañino con una persona que claramente me daba señales de que no buscaba lo mismo que yo: Buscaba con quien pasar algunas noches, no con quien compartir experiencias; buscaba un puerto seguro al cual volver cuando lo sintiera necesario. Y aunque no era lo mismo que buscaba yo, finalmente cedía, otorgándole a él mayor importancia de la que le otorgaba a mis propios sentimientos, que se sentían burlados una y otra vez.

En lugar de sacar a relucir la adulta que ya soy, y que sale con todas sus fuerzas en muchos otros aspectos de mi vida con las cosas que quiere bastante claras, permitía que apareciera mi modo de ser infantil e ilusionado. Ese que todas tenemos un poco (no lo nieguen!) que a veces nos hace soñar con cuentos de hada; ese que me hacía soñar despierta con que un día él iba a aparecer en la puerta de mi casa diciéndome que se había dado cuenta lo idiota que había sido, que se iba a enfrentar como los caballeros con armadura y espada a sus amigos para defender nuestro amor, que me llevaría a su casa a conocer a cada uno de los miembros de familia presentándome como la chica que le había robado el corazón.
Yo no digo que esas cosas no pasen, pero las hace quien quiere hacerlas. La persona que por más de dos años sigue escondido detrás de sus excusas no lo va hacer y ya es decisión de uno tirar a la basura las relaciones tóxicas o mantener ilusiones infantiles que, cada vez que te das cuenta son bastante improbables, tu corazón se estruja y se rompe un poco más.

Sin querer o sin darme cuento o sabe Dios por qué, había caído en menospreciarme a mi misma, en pensar que no iba a encontrar nada mejor que esa tóxica situación.

Pero hace unos días decidí ponerle punto final a ese asunto, a darme más prioridad a mi, a mi valía, a mis sentimientos, y darme nuevamente una oportunidad. Darme el sí a mí misma.

Y así como ya seguro a muchos nos ha pasado, tomas una decisión que te cuesta mucho, accionas para concretarla y el universo se encarga de ratificar que hiciste bien, te da las señales que necesitas para volver a confiar en el amor y en la ilusión, pero fundados y recíprocos.

Y mientras escribo, esta "nueva ilusión" me acaba de escribir, así que seguimos en este viaje constante de confiar.


Gracias Gabriela <3

martes, 1 de septiembre de 2015

Regresar a mi...

Me da hasta risa que justo cuando abrí la página para escribir este post, empezó en mi lista random de Spotify "Enfermedad de ti" de Andrés Cepeda...

Y si no la has escuchado, aquí te la dejo:


Leía el último post que escribí (lo escribí el 12 de agosto, así que no desaparecí tanto tiempo!), donde resumía algunos aprendizajes de vida... Y leía sobre lo que buscaba en un compañero de vida y, por otro lado, lo que no estaba dispuesta a tolerar...

Sin embargo, cuando creo que ya lo tengo claro regresas tú a hablarme, a volver a estar presente a tu manera...

Sabes una cosa? Por alguna razón, siento que verdaderamente te quiero, que podríamos tener una historia linda juntos, que podríamos encajar muy bien y ser compañeros...
Luego pienso en algunas formas de ser tuyas y empiezo a dudar...

Lo único que sé es que quisiera intentarlo... De eso sí estoy segura... Cómo puedes saber cuál va a ser el final de una película si no empiezas primero a verla? Cómo puedes saber si lograrás terminar algo si no lo empiezas? Cómo puedes conocer a qué sabe un plato de comida si no lo pruebas?

Yo decía que quería alguien que se muera por mi y morirme por ese alguien... Yo ya me muero por ti, pero falta el otro lado de la ecuación... Ese otro lado de la ecuación tú dices que ya está, pero me pones ese argumento estúpido... Si ese es en verdad el motivo por el que no lo intentas, que cobarde eres... Mejor dime que no te gusto lo suficiente, que no me ves como una chica para estar... Pero que el hecho de que yo estuve con una persona hace TRES años??? Con una persona que HOY ya encontró una compañera, con la que es feliz y tiene una hija???

Debería convencerme a mi misma de que eres un pendejo, de que en verdad no me quieres y ya, de que prefieres seguirte divirtiendo... Pero creo que te mueres de miedo de intentarlo y de que funcione, te mueres de miedo asumir un compromiso, tienes miedo de perder tu libertad...
Y ante eso solamente puedo pensar que eres un estúpido y un maricón...

Pero ante ello, sabes algo?? En verdad siempre será un poco mio... Porque siempre regresas a mi... Yo sé que tú lo sabes también...

miércoles, 12 de agosto de 2015

Una nueva liberación

Y aquí estoy yo de nuevo, regresando casi luego de un año (vaya constancia la mía!!)...
Vuelvo a leer las cosas que eventualmente he escrito y veo como va cambiando la vida y todos los aprendizajes que he tenido...
Bueno, hoy tenía ganas de escribir, así que simplemente quiero dejar aquí algunos aprendizajes de vida en este último año (y espero que mi próxima - silenciosa - aparición no sea dentro de un año)...

1. No está mal estar sola... Pero cansa...
Han pasado ya cuatro años desde que termino aquella larga relación que considero una de las que más aprendizajes me ha traído en la vida... Casi 6 años de compartir con una persona te dejan muchas lecciones sobre lo que uno mismo debería ser en una relación, pero también sobre lo que uno está busca en otra persona... Yo lo llamo mis "no negociables"... Al terminar esa relación pensé que lo tenía claro, pero creo que recién hoy, cuatro años después, recién lo tengo mucho más claro... Luego de tener ganas de vivir la vida loca, volverme a enamorar quizá de manera más pasajera, de encapricharme con alguien, romper un par de corazones, que me lo rompan de nuevo a mi... Creo que son cosas que es bueno que te pasen, porque te dejan tanto que aprender, te forman como persona, te hacen conocerte. Hoy ya tengo más claro qué quiero y, sobretodo, qué NO quiero... Hoy en día ya no estoy dispuesta a perder mi tiempo... Porque como dice el título, no está mal estar sola, aprendí a estar conmigo, he aprendido a conocerme, he aprendido, luego de mucho tiempo, a priorizarme y valorarme... Hoy puedo decir que estoy muy contenta con lo que soy... Pero, a veces estar sola cansa un poco, o quizás me pone un poco triste... Quiero compartir mi tiempo con alguien, quiero contarle a alguien mis cosas (y no me refiero a mis amigas, las más fieles del mundo mundial), quiero que cuando pase algo poco agradable esa persona me abrace y nada más, y me ayude a recuperar la paz... No necesito a nadie que me complete, así como soy estoy completa, pero quiero a alguien con quien avanzar de la mano, cada uno en sus temas, cada uno en sus retos, pero acompañándonos... Quiero morirme por alguien y que ese alguien se muera por mi... No quiero aceptar menos que eso...

2. En la vida hay que hacer lo que realmente quieres hacer
Que mala costumbre la mía de siempre andar dando explicaciones... Estoy aprendiendo a quitármela... Hemos venido a esta vida a ser felices, porque la vida es una sola, unita!!! Así que estoy dándome más licencias, estoy tomando decisiones porque yo las quiero y no por lo que los demás van a opinar de mi... Mis tatuajes, mi estilo de vida, la forma en que me visto, la forma en que ordeno mi tiempo... Es MI vida... He venido a estar feliz, no a hacer feliz a los demás... Estoy dejando de sentir culpa por no hacer lo que los demás esperan y no saben la liberación que se siente!!! Duermo mejor y verdaderamente me acuesto en paz

3. Suelta los problemas de los demás
Verdaderamente a veces nos creemos superheroes y queremos solucionarle la vida a todo el mundo... Cómo hago que Fulana esté menos triste? Ay pobrecita Mengana que está estresada por su trabajo! Estoy estresada porque a mi amiga Maria la botaron del trabajo! Estoy super triste porque se le murió el perrito a mi amigo Panchito... Ok, todo bien con la empatía, pero por qué dejas que te afecte??? No me refiero a perder nuestra capacidad de conmovernos con lo que le pasa a las personas que queremos, nuestra capacidad de asombro, nuestra capacidad de indignación y volvernos personas indolentes... Me refiero que tenemos que aprender a separar... Todas esas situaciones NO SON YO... Yo tengo mis temas, yo tengo mis rollos y yo NO soy responsable por solucionarle la vida a los demás... Ellos tienen que pasar por su dolor para volverse más fuertes, ellos se tienen que equivocar para que ELLOS tengan sus propios aprendizajes, ellos tienen que buscar sus propias soluciones... He aprendido tanto a cuidar mis propias emociones, a separar los problemas de mis amigos de los míos, ahora ya no cargo mochilas ajenas y estoy segura que no por eso soy mala... Porque finalmente YO tengo que estar bien conmigo misma para ser luz para alguien más...

Bueno, creí que mi lista de aprendizajes de vida era más larga, pero siento que tengo estos tres que compartir... Tres suena poco no? Pero vaya que se han generado cambios en mi vida!! Estoy feliz, más segura, más confiada, más clara... Esta soy yo hoy en día, buscando un alma que acompañe mi caminar :)

Hasta prontito :)

jueves, 25 de septiembre de 2014

Mi nueva libertad

Ahora sí hace MUCHO no me daba el tiempo de sentarme a escribir... De pronto me acordé que tenía un blog que había abierto con la intención de vaciar aquí mis ideas y pensamientos y de cierta forma poder ordenar un poco mi cabeza.
Pero me doy cuenta que día a día lo urgente nos gana y nos olvidamos de otras cosas importantes.

Muchas cosas han cambiado desde la última vez que escribí... Revisé las entradas del blog y encontré esto:
La verdad es que tengo un trabajo muy demandante que implica que esté todo el día delante de una computadora graficando, analizando, concluyendo, recomendando, coordinando. En resumen: renegando!


Pues ese es el principal cambio! Hace más de un año decidí emprender un camino totalmente distinto al que me enseñaron mis padres, me machacaron en el colegio y se encargaron de reforzar en la universidad. 
1. La posibilidad de ELEGIR:
2. Los horarios se invierten:
3. Tus finanzas se desordenan:
Hoy aun no he construido el flujo de ingresos que quiero y que sé que tendré, pero soy muy diferente. La vida como independiente me ha enseñado a ser más disciplinada, a ver las caídas como aprendizajes, a ser proactiva, a detectar las oportunidades que hay a mi alrededor... Se trata de pagar los precios...
Creo que tengo que ordenar mis ideas, espero darme tiempo más seguido de escribir... Solo tenía hoy ganas de hacerlo
Hasta pronto!


Hace más de un año decidí emprender y llevar una vida como independiente.
Realmente el mundo es TOTALMENTE diferente ahora, podría escribir millones de detalles, pero les comparto los principales puntos:

Ser independiente y elegir emprender muchas veces es confundido por muchas personas como que ahora no haces nada, no trabajas y tienes mucho tiempo para vagar. La verdad es que es todo lo contrario. El mundo nos ha enseñado que el ideal es estar en una oficina escalando en puestos laborales, así que darle la contra a la corriente requiere mucho trabajo. Pero algo que tengo que antes no tenía es la libertad de ELEGIR... Elijo a qué ritmo trabajo, elijo como me tengo que vestir, elijo a qué hora me despierto, elijo a qué hora almuerzo y cuanto tiempo me tomo... y eso es algo que realmente valoro tanto... Yo creo mis días, yo los diseño.

Muchas veces pasa que tienes momentos libres en que todos están en la oficina. Y a veces cuando tienes que chambear para terminar algunas cosas, tus amigos están libres. Al comienzo cuesta, porque mucha gente no te va a entender. Pero cuando trabajas con un objetivo y una visión clara de lo que quieras no hay nada que te pueda parar. 

Se acabó el sueldo fijo mensual... El caño se abre y se cierra y al comienzo es difícil controlarlo. Nadie nos enseña a manejar nuestras finanzas personales (pero curiosamente nos enseñan en la universidad a llevar los estados financieros de una gran corporación) así que eso habrá que aprenderlo en cancha. Hubieron momentos en que me di cuenta que tenía que pagar mis cuentas fijas del mes y que no llegarían ingresos en dos semanas. Pues ahí es que realmente aprendes lo que es la creatividad!! 


Esos tres han sido tres temas importantes que se me presentaron en este proceso, pero al final entendí algo: Construir un negocio se trata de hacer las cosas que nadie está dispuesto a hacer (INCOMODARSE) para luego tener la vida que nadie puede tener. Nos venden la idea de que un trabajo de oficina es lo que nos garantiza el futuro cuando realmente eso no es cierto. En el fondo todos lo saben, porque TODOS han de tener en su familia alguien que se quedó sin trabajo por un recorte, un cambio en las leyes o simplemente un despido arbitrario. Pero nadie lo quiere ver...





jueves, 17 de mayo de 2012

El chico del mostrador

Imagínense un restaurante donde han armado una cadena para hacer una pizza.
- Tenemos al chico que aplasta la masa hasta convertirla en un disco y la tiene que poner en la banda caminadora. Para optimizar su trabajo, el ya tiene la masa en pequeñas porciones.
- Tenemos al encargado de ponerle la salsa, que toma una cantidad adecuada y la esparce encima de la masa. Él almacena la salsa en frascos en la refrigeradora y cuando está por terminarse un frasco abre otro y continúa con su labor.
- Tenemos al encargado de ponerle el queso a la pizza. El tiene el queso ya rayado en un recipiente y una vez que recibe la masa con salsa coge un poco de queso y lo esparce en la pizza.
- Tenemos al chico que se encarga de darle el saborcito a la pizza, de acuerdo al pedido. Él coloca el peperonni, el jamón, la piña, los champignones y otros adicionales.
- Tenemos al chico que recibe la pizza armada, lista para ponerla en el horno. Su tarea es ponerla en el horno a la temperatura adecuada y durante el tiempo correcto para que la pizza no se queme ni se quede un poco cruda.
- Finalmente hay un chico en el mostrador. Él recibe la pizza caliente y lista para ponerla en una caja y entregarla al cliente en el mostrador. 

El cliente recibe su pizza contento, porque el proceso ha sido diseñado de una manera ordenada, midiendo los tiempos y la cantidad de personas que se necesitan para hacerlo.

Sin embargo, la pizzería se empezó a hacer conocida y cada vez empezó a llegar más gente y más pedidos. Los encargados de cada proceso no se daban abasto para la rapidez con que tenían que entregar pizzas. Además, empezaron a haber fallas en las etapas del proceso. A veces el encargado de la masa no la aplanaba lo suficiente y al momento de hornearla el centro se quedaba crudo. Otras veces el encargado de la salsa no se daba cuenta y le ponía demasiada salsa y la pizza quedaba fea y goteaba liquido. También sucedía que el encargado de poner los adicionales se confundía y mezclaba la pizza con el durazno, el jamón con el peperoni y le ponía cosas que el cliente no había pedido. Finalmente, algunas veces el encargado del horno no ponía la temperatura adecuada y salían tandas de pizza o muy quemada o un poco cruda.
El chico del mostrador recibía estas pizzas mal hechas para ponerlas en las cajas y por más que trataba de retirar el liquido sobrante por el exceso de salsa, quitar los ingredientes que el cliente no había pedido o tapar las partes quemadas de la pizza con algún ingrediente, ya no podía hacer mucho. Los clientes abrían sus cajas y se enojaban al ver un trabajo mal hecho y todo el enojo se lo transmitían al chico del mostrador. Él trató de conversar con sus compañeros y hacer que entiendan lo que los clientes exigían pero la carga de trabajo y el desgano hacía que las cosas no mejoren. 
Pidieron al dueño de la tienda que contrate más personas para que cada parte del proceso se pueda hacer bien y las pizzas se entreguen en su punto ideal. Sin embargo la contratación de personal se está dando de manera muy lenta. Además, los chicos nuevos no tienen experiencia y al comienzo todo es peor, porque hacen todo mal, se aburren rápido y se van.

El chico del mostrador se siente triste y preocupado. Le tiene cariño a la pizzería y le gusta cuando las cosas salen bien, pero se enoja mucho y se frustra cuando él tiene que entregar un trabajo mal hecho por culpa del mal trabajo de otras personas. Además, tiene amigos en otras pizzerías y restaurantes que le cuentan que las cosas están bien, que les pagan más. En estos otros restaurantes además felicitan a los empleados y les hacen grandes eventos.


Hoy me siento como el chico del mostrador y no solamente hoy...