jueves, 25 de septiembre de 2014

Mi nueva libertad

Ahora sí hace MUCHO no me daba el tiempo de sentarme a escribir... De pronto me acordé que tenía un blog que había abierto con la intención de vaciar aquí mis ideas y pensamientos y de cierta forma poder ordenar un poco mi cabeza.
Pero me doy cuenta que día a día lo urgente nos gana y nos olvidamos de otras cosas importantes.

Muchas cosas han cambiado desde la última vez que escribí... Revisé las entradas del blog y encontré esto:
La verdad es que tengo un trabajo muy demandante que implica que esté todo el día delante de una computadora graficando, analizando, concluyendo, recomendando, coordinando. En resumen: renegando!


Pues ese es el principal cambio! Hace más de un año decidí emprender un camino totalmente distinto al que me enseñaron mis padres, me machacaron en el colegio y se encargaron de reforzar en la universidad. 
1. La posibilidad de ELEGIR:
2. Los horarios se invierten:
3. Tus finanzas se desordenan:
Hoy aun no he construido el flujo de ingresos que quiero y que sé que tendré, pero soy muy diferente. La vida como independiente me ha enseñado a ser más disciplinada, a ver las caídas como aprendizajes, a ser proactiva, a detectar las oportunidades que hay a mi alrededor... Se trata de pagar los precios...
Creo que tengo que ordenar mis ideas, espero darme tiempo más seguido de escribir... Solo tenía hoy ganas de hacerlo
Hasta pronto!


Hace más de un año decidí emprender y llevar una vida como independiente.
Realmente el mundo es TOTALMENTE diferente ahora, podría escribir millones de detalles, pero les comparto los principales puntos:

Ser independiente y elegir emprender muchas veces es confundido por muchas personas como que ahora no haces nada, no trabajas y tienes mucho tiempo para vagar. La verdad es que es todo lo contrario. El mundo nos ha enseñado que el ideal es estar en una oficina escalando en puestos laborales, así que darle la contra a la corriente requiere mucho trabajo. Pero algo que tengo que antes no tenía es la libertad de ELEGIR... Elijo a qué ritmo trabajo, elijo como me tengo que vestir, elijo a qué hora me despierto, elijo a qué hora almuerzo y cuanto tiempo me tomo... y eso es algo que realmente valoro tanto... Yo creo mis días, yo los diseño.

Muchas veces pasa que tienes momentos libres en que todos están en la oficina. Y a veces cuando tienes que chambear para terminar algunas cosas, tus amigos están libres. Al comienzo cuesta, porque mucha gente no te va a entender. Pero cuando trabajas con un objetivo y una visión clara de lo que quieras no hay nada que te pueda parar. 

Se acabó el sueldo fijo mensual... El caño se abre y se cierra y al comienzo es difícil controlarlo. Nadie nos enseña a manejar nuestras finanzas personales (pero curiosamente nos enseñan en la universidad a llevar los estados financieros de una gran corporación) así que eso habrá que aprenderlo en cancha. Hubieron momentos en que me di cuenta que tenía que pagar mis cuentas fijas del mes y que no llegarían ingresos en dos semanas. Pues ahí es que realmente aprendes lo que es la creatividad!! 


Esos tres han sido tres temas importantes que se me presentaron en este proceso, pero al final entendí algo: Construir un negocio se trata de hacer las cosas que nadie está dispuesto a hacer (INCOMODARSE) para luego tener la vida que nadie puede tener. Nos venden la idea de que un trabajo de oficina es lo que nos garantiza el futuro cuando realmente eso no es cierto. En el fondo todos lo saben, porque TODOS han de tener en su familia alguien que se quedó sin trabajo por un recorte, un cambio en las leyes o simplemente un despido arbitrario. Pero nadie lo quiere ver...





jueves, 17 de mayo de 2012

El chico del mostrador

Imagínense un restaurante donde han armado una cadena para hacer una pizza.
- Tenemos al chico que aplasta la masa hasta convertirla en un disco y la tiene que poner en la banda caminadora. Para optimizar su trabajo, el ya tiene la masa en pequeñas porciones.
- Tenemos al encargado de ponerle la salsa, que toma una cantidad adecuada y la esparce encima de la masa. Él almacena la salsa en frascos en la refrigeradora y cuando está por terminarse un frasco abre otro y continúa con su labor.
- Tenemos al encargado de ponerle el queso a la pizza. El tiene el queso ya rayado en un recipiente y una vez que recibe la masa con salsa coge un poco de queso y lo esparce en la pizza.
- Tenemos al chico que se encarga de darle el saborcito a la pizza, de acuerdo al pedido. Él coloca el peperonni, el jamón, la piña, los champignones y otros adicionales.
- Tenemos al chico que recibe la pizza armada, lista para ponerla en el horno. Su tarea es ponerla en el horno a la temperatura adecuada y durante el tiempo correcto para que la pizza no se queme ni se quede un poco cruda.
- Finalmente hay un chico en el mostrador. Él recibe la pizza caliente y lista para ponerla en una caja y entregarla al cliente en el mostrador. 

El cliente recibe su pizza contento, porque el proceso ha sido diseñado de una manera ordenada, midiendo los tiempos y la cantidad de personas que se necesitan para hacerlo.

Sin embargo, la pizzería se empezó a hacer conocida y cada vez empezó a llegar más gente y más pedidos. Los encargados de cada proceso no se daban abasto para la rapidez con que tenían que entregar pizzas. Además, empezaron a haber fallas en las etapas del proceso. A veces el encargado de la masa no la aplanaba lo suficiente y al momento de hornearla el centro se quedaba crudo. Otras veces el encargado de la salsa no se daba cuenta y le ponía demasiada salsa y la pizza quedaba fea y goteaba liquido. También sucedía que el encargado de poner los adicionales se confundía y mezclaba la pizza con el durazno, el jamón con el peperoni y le ponía cosas que el cliente no había pedido. Finalmente, algunas veces el encargado del horno no ponía la temperatura adecuada y salían tandas de pizza o muy quemada o un poco cruda.
El chico del mostrador recibía estas pizzas mal hechas para ponerlas en las cajas y por más que trataba de retirar el liquido sobrante por el exceso de salsa, quitar los ingredientes que el cliente no había pedido o tapar las partes quemadas de la pizza con algún ingrediente, ya no podía hacer mucho. Los clientes abrían sus cajas y se enojaban al ver un trabajo mal hecho y todo el enojo se lo transmitían al chico del mostrador. Él trató de conversar con sus compañeros y hacer que entiendan lo que los clientes exigían pero la carga de trabajo y el desgano hacía que las cosas no mejoren. 
Pidieron al dueño de la tienda que contrate más personas para que cada parte del proceso se pueda hacer bien y las pizzas se entreguen en su punto ideal. Sin embargo la contratación de personal se está dando de manera muy lenta. Además, los chicos nuevos no tienen experiencia y al comienzo todo es peor, porque hacen todo mal, se aburren rápido y se van.

El chico del mostrador se siente triste y preocupado. Le tiene cariño a la pizzería y le gusta cuando las cosas salen bien, pero se enoja mucho y se frustra cuando él tiene que entregar un trabajo mal hecho por culpa del mal trabajo de otras personas. Además, tiene amigos en otras pizzerías y restaurantes que le cuentan que las cosas están bien, que les pagan más. En estos otros restaurantes además felicitan a los empleados y les hacen grandes eventos.


Hoy me siento como el chico del mostrador y no solamente hoy... 

miércoles, 25 de abril de 2012

¡¡¡Cómo has cambiado pelona!!!

Wow! Creo que ha pasado bastante tiempo desde la última vez que escribí en el blog. La verdad es que tengo un trabajo muy demandante que implica que esté todo el día delante de una computadora graficando, analizando, concluyendo, recomendando, coordinando. En resumen: renegando!
Entonces cuando tengo tiempo libre, mi cabeza vuela, pero no me provoca sentarme a escribir... Pero debo decir que las cosas han cambiado MUCHISIMO desde la última vez que escribí...
Mi autoestima ya está más gordita, mi tranquilidad está en su peso ideal, mi independencia hasta ya está un poco con sobrepreso y mis ganas de juerguear ya están en estado de obesidad!!
En todo este tiempo me doy cuenta que he ido pasando por varias etapas y que poco a poco me he ido sintiendo mejor.
Estar solo es algo a lo que la gente le tiene miedo. Lo han pintado como la peor tragedia que te puede pasar, pero no es cierto!
Estar solo te permite dedicarte a ti mismo, a lo que te gusta, a descubrirte... Te permite pensar lo que hiciste mal y meditar en no volverlo a hacer (pero EN SERIO)... Te permite meditar lo que no te gustó de la otra persona e interiorizar cuáles son las cosas que NO estás dispuesto a aceptar nuevamente...


Te permite perdonarte a ti misma...  Al menos eso es lo que me está pasando a mí... Poco a poco me estoy dando cuenta de las cosas que hice mal y estoy dejando de lapidarme por ellas...
Me he dado cuenta que los errores son muy útiles... Pero si no interiorizas las cosas, todo ese dolor será en vano, y lo peor será que es muy probable que te vuelva a pasar...


Acaso no es rico salir a divertirse sin decirle a nadie????? Estar sola implica salir a la hora que quieras, con quien quieras, cambiarte de sitio cuantas veces quieras la misma noche, vestirte como quieras (#bitchplease a todas nos gusta que nos miren) y no tener que coordinar con nadie. Todo esto no significa que te seas una mujer de mal vivir, se trata de salir a divertirse... En realidad, se trata de SENTIRSE LIBRE y eso no tiene precio...

Me doy cuenta lo necesario que era este tiempo... Y de lo mucho que lo estoy disfrutando :) 

Ya les contaré una por una mis anecdotas :)

Me pregunto si esto es un diario o si alguien por ahi cae y lo lee jajaja!

viernes, 15 de julio de 2011

El amor es un camino largo y enredado...


En la última sesión que tuve con mi loquera (como me gusta decirle jejeje) ella me dijo algo muy interesante:


“El amor nunca se acaba en la medida en que ninguna de las dos partes

quiera que se acabe, en la medida en que ambos todavía quieren seguir

construyendo algo juntos”


Esa frase se me ha quedado metida en la cabeza por la veracidad que hay en ella. Una frase parecida a esta la escuché en Pataclau (sí, lo sé, nada que ver mi comparación):


“El amor es como una casita. Si se rompe una ventana ves como arreglarla,

si te aburres de tu cuarto, lo puedes remodelar. La casita de amor se acaba

cuando, simple y llanamente, ya no quieres vivir en ella, y ninguna

remodelación o cambio te hará cambiar de parecer”


Al final, ambas frases dicen lo mismo: El amor no se acaba si tú no quieres que se acabe. Si lo alimentas todos los días no tendría por qué acabarse. Siempre va a haber problemas o momentos feos, pero la idea es que puedas sobrellevarlos.

Por eso dicen que el amor más puro y verdadero, es aquel en que hay desprendimiento y no hay egoísmo. Ese en el que la alegría de la otra persona es tu alegría porque ver a la otra persona alegre es lo más hermoso del mundo. En el que puedes renunciar un poquito a lo que tú quieres. Sin embargo, creo que una de las cosas que he aprendido, es que uno tiene que saber los límites de esta entrega y desprendimiento.

Me explico: No puede haber amor en una relación en la que una persona crece y la otra no o, en todo caso, donde el crecimiento de una persona hace daño al otro. Esto parte de la satisfacción que cada uno tiene como persona, en el hecho de ser consciente de que cada uno tiene un proceso de crecimiento, desarrollo y aprendizaje distinto. Pero si no estás conforme con tu propio proceso, sentirás que los logros y metas de la otra persona te opacan y te sentirás menos. Desarrollar esa paz interior y ese amor propio viene de ti mismo, y no de los demás.

Además de esas conclusiones a las que he llegado en la vida (modestia aparte, me siento orgullosa de ello), aun hay dudas. La más importante es: ¿Cuándo te das cuenta que ya no quieres construir? ¿Cuándo estás segura que ya no quieres vivir en esa casita?

Es muy difícil saber realmente la respuesta a esa pregunta. ¿Qué pasa si lo que no te gusta es la puerta, o tienes ganas de remodelar la cocina o, por último, quieres remodelar tu guardarropa y realmente no es que te quieras mudar? Supongo que si tienes esa incomodidad por más que intentes muchos cambios y mejoras, debe ser que poco a poco la respuesta es obvia pero te cuesta un poco aceptarlo… El apego que tienes puede estar cegando tu racionalidad y por eso a veces es difícil obtener una respuesta y tomar una decisión.

Supongo que nunca habrá una respuesta universal para determinar cuándo es el momento de terminar una relación. En el amor, no hay fórmulas correctas ni reglas que funcionan para todos. Cada pareja va dándole forma a su relación. Puede haber personas a las que les molesta algún hábito tuyo, por eso uno busca en la vida a la persona que se acomode a ti y te haga feliz.

Esa búsqueda es larga, dolorosa y complicada. Pero a la vez, cada caída te ayuda a crecer. Con cada caída te vuelves más sabio y más fuerte.

Creo que esa búsqueda aun no ha terminado para mi.

miércoles, 13 de julio de 2011

¿Y ahora qué hice?


Pasó un mes... Bueno, casi un mes... Un mes de estar sola, pensar, meditar, salir, pasear, ordenarme...
Yo sabía que él estaba en las mismas... Por ahí me enteré que estaba yendo a su terapia con constancia y que tenía las clases de teatro, pero, fuera de eso, no sabía absolutamente nada de él...
Luego de ese tiempo yo sentía que ya había ordenado mi cabeza, que me había dado cuenta de mis errores y las cosas que mejorar y que, por MI parte, ya estaba lista para retomar la relación...
Pero ahora... ¿y él? ¿había tenido tiempo suficiente para pensar? ¿había ordenado sus prioridades? ¿se había dado cuenta de lo que hizo bien y lo que hizo mal? ¿se había encontrado realmente como para retomar la relación?
La razón me decía que el tiempo no era suficiente... Pero mis ganas de verlo y hablar con él pudieron más y mi egoísmo me ganó la partida...
Lo llamé un sábado en la noche para vernos y conversar. Realmente no puedo decir que tenía claro lo que quería hacer en ese momento, sólo sabía que quería verlo y el resto no me importó...
Nos vimos y conversamos de muchas cosas... Me contó todo lo que había descubierto en esos días, lo que había hecho, las cosas que había superado, pero también lo miedos que se había dado cuenta que tenía... Sentí que, inclusive, había avanzado mucho más que yo en su proceso de descubrirse y eso no me hizo sentir muy bien que digamos...
Cuando fue mi turno de hablar para contar de mi vida me pregunté: ¿qué he descubierto yo? Tenía algunas respuestas... Nada digno de un erudito, pero algo había avanzado...
En ese momento sentí que me había encontrado con otra persona, con un hombre mucho más estructurado, mucho más seguro y con las ideas más claras... Lo abracé con fuerza y lloré... Lloré porque extrañaba al hombre seguro que me protegía, a ese con el que sentía que nada malo me iba a pasar, a ese que miraba hacia arriba como alguien pequeño mira a alguien grande...
Creo que eso estuvo mal... Pero en ese momento no me di cuenta...
Así decidimos volver a intentarlo... Tuvimos muchas conversaciones en que tratamos de ordenar nuestros sentimientos, en que pusimos reglas con la intención de que con el tiempo se convirtieran en hábitos. Tratámos de ser lo más sinceros que se puede ser para luego no arrepentirnos de nada...
Como todo juguete nuevo, al comienzo es divertido, es nuevo y te sorprende... Con el tiempo empieza a fallarle algo... Empiezas a darte cuenta de detallitos que al comienzo no te incomodaron...
Sigo con la cabeza un poco desordenada... Y sigo esperando...


Lo que sí se es que NUNCA voy a volver a ser esa niña con la que él estaba hace 5 años... Que necesitaba que le digan todos los días que es linda, que le recuerden todos los días que la amaban... Ya no lo necesito, porque he aprendido otras formas de decir "Te amo"... Otras formas que, al fin y al cabo, son pruebas reales de ese amor y no sólo palabras que el viento se lleva y que la gente olvida...

Ahora también me doy cuenta que para que el amor se acabe uno tiene que decidir que se acabe... El amor nunca se va a acabar entre dos personas en la medida en que cada día estas personas se despierten con ganas de seguir construyendo... Si alimentas al amor todos los días nunca se va a morir... Mi duda hoy es: ¿Qué pasa cuando ya no tienes ganas de alimentarlo? ¿Qué pasa cuando ya no te interesa construir con esa persona?

Todavía no es el momento... Yo DECIDÍ retomar la relación... Sabíamos que eso implicaba paciencia, trabajo, entrega y dejar de lado el egoísmo... Ahorita sí quiero construir... Espero que esas ganas rindan frutos, pero para eso hay que tener paciencia... El tiempo me dirá cual es la mejor decisión...

miércoles, 20 de abril de 2011

Es un tiempo de estar sola con mi soledad...

Estos han sido días de pensar… y pensar mucho… Hace dos semanas (menos un día) que YO le dije a la persona que me ha acompañado durante 5 años que no estaba segura de lo que sentía y que lo mejor, en ese momento, era que nos demos un tiempo de pensar y ordenar nuestras cosas.
Fue un momento muy difícil porque, durante todo este tiempo, me demoré un montón en créemela. Me refiero a que me costaba creerme en serio que él estaba enamorado de mí. Había momentos en que lo sentía tan mío, tan cercano y tan real… Pero había momentos en que sentía que tenía a mi lado a un desconocido, cuyo pasado yo aun desconocía y que no terminaba de entenderlo.
Así fue pasando el tiempo y avanzábamos… Nos caíamos y nos volvíamos a levantar… A veces era yo la que estaba mal y él me ayudaba… A veces era él y yo lo ayudaba… Pasamos una época en la que me descuidé mucho de mi seguridad, mis sueños y mis decisiones; me volví una persona totalmente dependiente y posesiva de lo que él hacía o dejaba de hacer. Esa situación me hizo mucho daño… Mi dependencia generó mucha repelencia de parte de él porque… ¿acaso es agradable tener a tu lado una persona que se pone mal por todo lo que haces y quiere controlar todo? Supongo que es comprensible… En esa época cometimos muchos errores… Quizá (Y SÓLO QUIZÁ) el error más grande fue qué él se refugiara en un coqueteo con otra persona… Cuando creí que había mejorado en mi seguridad, descubrí este tema y fue muy doloroso… Sentir que la otra persona te toma como un juguete o que la relación realmente no es valiosa para él…
Quizá (DE NUEVO, SÓLO QUIZÁ) en ese momento yo debí haber terminado con él y haberme dedicado a mí y a mis cosas, pero el apego que tenía y las ganas de mejorar hicieron que lo volvamos a intentar…
Creo que en el fondo él en verdad se dio cuenta de que lo que había hecho estaba mal y quería demostrarme que eso nunca más iba a volver a pasar, pero creo que no manejamos bien ese asunto.
Poco a poco las cosas empezaron a cambiar… Yo empecé a ser mucho más independiente… Empecé a valorar el hecho de que era una buena alumna en la universidad, que destacaba entre los demás y que, muy probablemente, me esperaba un buen futuro profesional. Eso me ayudó a ganar seguridad y a empezar a tener la mentalidad de, si él hacía algo malo, el tiempo me lo haría saber y sería él quien estaría perdiéndose de una persona maravillosa como yo.
Al mismo tiempo, el dejó de salir por completo por su cuenta, descuidó totalmente su persona, sus metas, sus sueños y, lo más importante, su felicidad. Creo que, inconscientemente, tenía la actitud del “rabo de paja”, como arrepentido porque sabía que había cometido un error. Al mismo tiempo, sin darme cuenta, yo empecé a controlar todo en la relación. Creo que fuimos muy tontos al no darnos cuenta de eso… Así, poco a poco, los papeles se invirtieron por completo. Renato se volvió una persona muy insegura, se quedó en una empresa en la que, ambos sabemos, no lo valoraban y de pronto, ya no lo veía como lo veía antes. Sentía que él necesitaba mucho apoyo en ese momento, mucha ayuda. Traté con todas las fuerzas de mi corazón de dárselas. Sin embargo, no me daba cuenta de que yo me sentía “con derecho” de exigir todo, justamente porque él había cometido antes un error.
Todo poco a poco se fue malogrando y poniendo feo. Por más que yo trataba de ayudarlo (porque de verdad que lo traté con todas las fuerzas de mi corazón) las cosas no mejoraban. En ese contexto una amiga me metió el bichito de las metas económicas y laborales.
Con este contexto detrás fue que tomé esa decisión, de decirle eso y pedir un tiempo. Han pasado casi dos semanas y la única conclusión a la que he llegado es que lo extraño y muchísimo. Ahora, tengo miedo de haber cometido un error y perderlo.
Por momentos lo extraño y luego me distraigo y ya no… Y así una y otra vez… Eso me hace dudar mucho, porque no sé exactamente qué extraño, si es a él o es el hecho de tener compañía simplemente.
También me siento mal cada vez que descubro un nuevo error de mi parte. Yo también los tuve, y muchísimos.
Ahorita no tengo muchas conclusiones claras. Simplemente estoy tratando de tener un proceso de ordenar mi cabeza, de pensar las cosas…

viernes, 15 de abril de 2011

Y ahora... Quién podrá defendernos???

Después de esta primera vuelta electoral mucha gente tiene miedo...
Estos serán dos meses de dimes y diretes, trapitos al aire y guerra sucia y farandulera.

El día 10 de abril en la tarde me encontraba en la casa de mi papá almorzando por su cumpleaños. Todos habíamos ido a cumplir nuestro deber de ciudadano y conversábamos amenamente sobre qué posibilidades tenía nuestro país. Como en todo grupo, habían varios puntos de vista...

Hasta que dieron las 4 de la tarde y todos nos quedamos callados mirando el flash electora a boca de urna... Todos tenían cara de velorio... Sin embargo, este es un velorio de esperarse ya que las tendencias nos decían que esto era lo que iba a pasar y nadie hizo nada para evitarlo...

Luego de alucinar que todos nos íbamos del país a buscar algo más seguro en otra parte del mundo, empecé a pensar las cosas con más claridad y llegue a algunas conclusiones:

- Un 30% para Ollanta Humala, sobre todo en la sierra del país, demuestran algo. Demuestran que hemos sido mezquinos. Que el aparato del Estado no ha servido para distribuir la riqueza de manera justa y eficiente. Si bien sigo pensando que estar personas no tienen nada que perder y por eso han votado por Humala... Ahora veo que no solamente no tienen nada que perder, sino que no tienen oportunidades y mientras sigamos con el mismo modelo, seguiran sin esas oportunidades. Estas personas quieren ver mejoras, quieren que sus hijos accedan a una buena educación, quieren saber que cuando sea invierno, las cosas estarán organizadas de tal manera, que sus hijos no se van a morir de frío... Me parece un reclamo justo... Me da miedo! Pero me parece justo.

- Con estas elecciones estoy más convencida de que todos los políticos son unos egoístas y lo único que quieren es llenar los bolsillos de su gente mientras estén en el poder. Si Toledo, PPK y Castañeda iban por el mismo camino, no se podían juntar por el bien del país... Eso es lo que necesitamos, políticos que entren a trabajar porque quieren darle mejoras al país, no para beneficiar empresas o personas.


Al final de todo esto, solamente espero que la decisión que tome el país el 5 de Junio sea la mejor, que la pesona que asuma el cargo se preocupe de hacernos avanzar e igualar la población hacia arriba y no hacia abajo, es decir, enriquecer al país, no empobrecerlo.

Esa es mi mirada de las elecciones.