domingo, 2 de diciembre de 2018

El fin de año siempre invita a la reflexión...

Hoy, después de varias semanas muy alborotadas, decidí regalarme la tarde del domingo para descansar. A veces dejamos que la rutina y las obligaciones nos consuman y de pronto abres los ojos y... sorpresa!! Ya se está acabando el año!!
El fin de año siempre invita a la reflexión, invita a analizar un poco cómo te ha ido en los últimos 12 meses. Sí, es bien cursi, pero es cierto.
Entré a este blog que tengo siempre bastante abandonado y, curiosamente, la última entrada es del 22 de diciembre del año pasado... Sí, el fin de año pasado también andaba reflexionando sobre los aprendizajes del 2017.

Esta fin de año es diferente, me ha tocado mucho más reflexivo que en los últimos años y quizá tiene que ver porque empezando el 2019, cumpliré 30 años. 

"Ay oye, es solamente un cumpleaños más"
"Un punto de quiebre en la vida no es solamente en cumpleaños y año nuevo, puede ser en cualquier momento"
"Ay ya, déjate de huevadas"

Sí, sí, todo eso ya lo sé. Es más, todo eso me lo he dicho a mi misma. Pero no pueden negar que pasar a la base 3 es una edad como... emblemática.

De un tiempo a esta parte creo que no hay años buenos y años malos realmente, porque todo siempre depende de cómo lo veas, no se trata de lo que te pasa, sino de cómo lo afrontas, de qué decisiones tomas para obtener lo que quieres o para generar un cambio. 
En ese sentido, me ha gustado mucho el 2018. He mejorado a nivel laboral, he crecido en la comedia y también he logrado bastantes progresos en mi alimentación y entrenamiento, que es un ámbito con el que cada vez me involucro más. Además, hice bastantes viajes.

Pero, como decía, este fin de año está mucho más reflexivo que otros años... Hay momentos en la vida en que empiezan a pasar algunas cosas a tu alrededor que te hacen detenerte a pensar: ¿qué estoy haciendo con mi vida? Y no lo digo como una fatalidad tipo "ay no! La estoy cagando!!"; sino a preguntarte: ¿estoy haciendo todo lo que quiero hacer? ¿estoy dando todo en los ámbitos en los que estoy metida? ¿estoy haciendo las cosas porque quiero o por complacer a alguien más o a la sociedad? ¿estoy dejando de lado cosas que quiero hacer?

Hace poco me enteré de una noticia que me hizo tomarme un tiempo para plantearme todas esas preguntas. La sensación fue muy fuerte, fue como... Como si estuviera viviendo mi vida corriendo, a toda velocidad, muy bien a buen ritmo, pero un poco en automático y, de pronto apareciera de la nada una pared delante mío y no haya tiempo para detenerse... Simplemente te das contra esa pared... Esa fuerte noticia me sentó de golpe, fue como un duchazo de agua fría para empezar a hacerme todas esas preguntas...
¿Por qué han pasado más de 7 años desde que tuve una relación seria y estable? ¿Soy yo o son ellos? 
Tengo que admitir que esta fue una fuerte pregunta en ese momento. Un golpazo de soledad... (y claro que esto viene acompañado de ¿por qué hay chicos tan buenos pero como que no te atraen? ¿por qué sigues entrando a aquella cuenta de instagram? y otras por el estilo...). Pero no fue el único cuestionamiento...
¿Qué pasaría si me meto aún más en otros ámbitos que no necesariamente tienen que ver con mi trabajo pero que me apasionan? ¿Cuándo voy a empezar el proyecto del libro que tengo en mente?
Y en general: ¿QUÉ OTRAS COSAS ESTOY DEJANDO DE LADO POR MIEDO?

Desde hace un par de semanas esas preguntas me rondan la cabeza. Desde hace un par de semanas estoy más sensible que de costumbre (y no amiguitos, no tiene NADA que ver con la regla ni eso). 

No tengo la respuesta a ninguna de las preguntas que me ando haciendo y creo que no las tendré tan pronto, tengo MIL temas que rondan mi cabeza, mil dudas, mil miedos...
Pero creo que es un buen paso empezar a hacérselas, iniciar un nuevo período de 10 años de vida reflexionando sobre lo avanzado y pensando un poco sobre cómo quiero que sean los años que vienen... Con la mira en el horizonte, pero disfrutando el camino. 
Me estoy guardando todas esas inquietudes para mi viaje de desconexión del mundo que empieza en muy poco tiempo... 

Como siempre digo, espero no dejar que pase un año ates de escribir algo nuevo por aquí...

viernes, 22 de diciembre de 2017

Desaprender para avanzar...

En el 2011 terminé una relación que había durado 5 años y 8 meses. Considerando que esa relación empezó cuando yo tenía 16 años, sin duda alguna puedo decir que fue importante para mí. Aprendí a abrir mi corazón, aprendí a hacer planes de a dos, aprendí a compartir otro tipo de experiencias. Pero hacia el final de la relación aprendí el dolor: De que te engañen, de sentirte decepcionada, de sentirte no valorada. Por primera vez en mi vida sentí el miedo más profundo que recordaba: Miedo a volverme a sentir lastimada.
Algo se quedó adolorido en mí y desde entonces “aprendí” (bueno, es una forma de decirlo) a ser hermética, aprendí a huir cuando empezaba a encariñarme, para protegerme.
“Aprendí” que ser vulnerable no me iba a llevar hacia ningún lado, sino que solamente le iba a permitir a otros hacerme daño… Así lo hice en el trabajo, y me funcionó: He crecido a punta de esfuerzo y perfeccionismo, de mostrarme dura y capaz… Así y sacándome la mierda en mi trabajo, me he ganado un buen lugar como consultora en una empresa importante de investigación.
Con eso validé que lo “aprendido” servía y… Pues mejor lo usaba en todos los ámbitos de mi vida para poder seguir avanzando.
Y es que… ¿a quién podríamos culpar por ocultar su vulnerabilidad? Nos enseñan desde niños que ESTÁ MAL mostrar tu debilidad, que llorar es algo malo que debemos ocultar, que la tristeza o el enojo son sentimientos NEGATIVOS, que si muestras tus sentimientos eres una ñoña, que si te duele, pues te sobas y continúas, que no puedes estar eternamente lloriqueando y que no hay tiempo para tonterías… Lo aprendí y así lo hice…
Desde que terminó esa relación han pasado 6 años y medio en los cuales no he vuelto a estar con nadie (dos enamorados de 2 meses cada uno en el 2012 y en el 2015, la verdad, no cuentan). Sin embargo, sí la he cagado y sí me han cagado. He vuelto a sentir dolor, me han lastimado y probablemente he lastimado sin querer. He sentido miedo y optimismo, tristeza y alegría…
En todo este tiempo conmigo misma me di cuenta que era imposible apagar toda la maraña de pensamientos y sentimientos que soy. Encerrarme en una caja de fierro y negar mi vulnerabilidad no me iba a llevar a ningún lado. No en el ámbito sentimental (y no solamente hablo de parejas, hablo de sentimientos en general).
Me di cuenta que estaba presa de mi misma y la única que salía perdiendo era yo. Me di cuenta que no podía hacer pagar a otros por el dolor que me había causado una persona, era como hacerlos pagar un castigo por algo que no habían cometido y, peor aún, castigarme a mí al quitarme la posibilidad de tener nuevas experiencias y conocer nuevas personas.
Fue así que volver a estar jodida para “desaprender” mi regla de no volver a confiar más, de no volverme a mostrar vulnerable.
He tenido que “desaprender” esas asociaciones negativas que hay con sentimientos como la tristeza, el miedo y el enojo, para atreverme a sentirlos de verdad y permitirles que me enseñen lo que me toque aprender.
Es imposible pretender que nunca más alguien volverá a hacer algo que pueda causarme dolor, pero negarme a sentir y a experimentar es causarme dolor yo misma. Al final de la partida, no hay mayor tranquilidad que la de haber dado todo de uno.
Y es que el camino es así, nos vamos transformando, vamos viviendo y vamos aprendiendo; tomando lo que sirve y desechando lo que no nos suma…

Vida que le dicen, no?

sábado, 22 de julio de 2017

A veces es mejor despedirse y dejar descansar...

Hace 3 meses escribí un post en mi Facebook a raíz de que hubieron bastantes muertes a mi alrededor bastante rápido:

"Personalmente nunca me ha gustado referirme a la partida de alguien como "su pérdida" porque siento que eso le resta valor a quien esa persona fue en vida. Las personas dejan huella y eso nunca se pierde, así ya no estén físicamente.
Este primer trimestre de mi año la muerte ha sido un tema muy recurrente por la partida de muchas personas de una u otra forma cercanas a mi. 
Esto me hace pensar en la vida, en la fragilidad de la misma, en que la partida nos llegará en algún momento. 
Me hace pensar en la vida de cada una de estas personas y lo que han dejado y construido a su alrededor, porque estas personas viven en cada recuerdo y en cada lección que dejaron a su gente... 
Y finalmente me hace pensar en mi vida y en que hay que vivirla completa, con todo, mandarse, arriesgarse, gozarla, porque el día que te toca, ya no hay vuelta atrás.
Una vida plena es el mejor recuerdo que podemos dejarle a quienes nos aman..."



Estos fallecimientos me hicieron pensar en el legado que uno deja por la vida que vivió y las personas que uno va marcando. Sin embargo, el día de ayer en la noche falleció la abuelita de mi hermano, la suegra de mi papá. Muy aparte de eso, toda la semana pasada mi abuelita (mejor conocida como la mamama) estuvo internada en la clínica por una neumonía leve.

No he podido evitar comparar la situación de ambas...

Doña Lucy, la abuela de mi hermanito menor, era una señora que tuvo 3 hijos. De los 3, una vive en Estados Unidos. Tuvo 4 nietos, de los cuales dos viven también en Estados Unidos. Ella proviene de una familia bastante acomodada, ha vivido en el extranjero por el trabajo de su esposo. Fue una mujer muy preocupada por las apariencias, por siempre lucir bien. Con decirles que cada vez que nos veía a mi o a mi hermana su primer comentario era "has engordado" o "has bajado de peso" de acuerdo a cómo nos veía (no les miento, siempre era su PRIMER comentario).
Doña Lucy sufría de diabetes, pero le encantaba el dulce. Fumaba bastante, pero con los años el médico le dijo que debía dejarlo. Sus últimos 2 a 3 años de vida se le presentó demencia senil por lo que poco a poco nos íbamos dando cuenta que a veces estaba un poco perdida, no se daba cuenta de las cosas, de lo que sucedía o de dónde estaba.
Durante el último año la verdad recuerdo que sentía mucha pena cada vez que la veía, pues recuerdo llamadas de atención muy severas de parte de sus hijos, restricciones sin explicación de por medio en la alimentación y malas actitudes de parte de su esposo (cuya salud está también muy deteriorada por estos días).

Por otro lado, medito sobre la vida de mi mamama. Ella tiene 7 hijos, 20 nietos y 6 bisnietos. Ella también proviene de una familia bastante acomodada (su papá, mi bisabuelo, fue Viceministro de Hacienda) pero se casó con mi Tata, un hombre de gran corazón, pero de clase media. Mi abuela ha tenido una buena vida, quizá sin lujos excesivos y grandes viajes, pero una buena vida al fin y al cabo. Yo vivo con mi abuela desde hace casi 20 años por lo que, de entre todos los nietos, me siento mucho más unida a ella. Desde hace 10 años mi abuela no puede caminar y está en silla de ruedas por un problema que tuvo en la columna. Sin embargo, admiro su energía, sus ganas de vivir, cómo mantiene su vanidad. Mi abuela es una mujer muy optimista, que piensa que hay que plantarle la mejor sonrisa a las situaciones fortuitas que se nos presentan. A pesar de no poder caminar y a los achaques de la edad, mantiene una salud bastante estable. Es más, se nos enferma a veces por terca: Se toma su traguito, se pasa de chocolates o le da el aire en la calle y luego le da malestar. Pero es que así tenga casi 90 años la vida hay que gozarla no? Mi mamá y mis tías la tratan con bastante paciencia y amor y al final de todo, a pesar de ya no poder caminar y hacer sus cosas como toda su vida, mi abuela sigue siendo una mujer feliz.


No puedo evitar compararlo porque me hace pensar en cómo la vida es resultado de lo que uno hace y es, me hace pensar en las cosas a las que decidimos darle prioridad en la vida, me hace pensar en nuestra propia actitud frente a la idea de envejecer y finalmente, me hace pensar en la reciprocidad que (idealmente, sin que sea una obligación) hay entre padres e hijos.

También me hace pensar en que hay situaciones en las que una muerte, si bien no alegra, da tranquilidad. Creo que Doña Lucy ya no va a sufrir, más allá de dolores físicos, la indiferencia o ligera dejadez de quienes la pudieron rodear. Yo no soy quien para juzgar, yo no sé cómo seré con mi mamá el día que ella sea una viejita, solamente reflexiono sobre lo que observo.

Finalmente, me acordé de esta frase que me pasó una amiga:
"No hemos de preocuparnos de vivir largos años, sino vivirlos satisfactoriamente; porque vivir largo tiempo depende del destino, vivir satisfactoriamente de tu alma. La vida es larga si es plena; y se hace plena cuando el alma recupera su bien propio y ha transferido a sí el dominio de sí misma"

Descanse en paz Doña Lucy. Estoy segura que desde donde esté velará por su esposo y sus hijos.


domingo, 18 de junio de 2017

Y es que finalmente te dio la vida...

Acabo de regresar a mi casa de nuestro pequeño festejo para papá por el día del padre. Nos juntamos a desayunar mi hermana, mi hermanito menor, mi papá y yo. Le preparamos pan con pejerrey arrebozado (como buenos chalacos), compramos tamal, su jugazo de papaya y café recién pasado.
Algo pequeño, simple, pero rico y bonito.

Mis papás se separaron cuando yo tenía alrededor de 4 años, por lo que no tengo muchos recuerdos de cuando vivíamos los 4 en casa... Sin embargo, sí recuerdo claramente a mi papá totalmente presente durante mi infancia:

Recuerdo que iba entre semana a la casa y veíamos Dinosaurios, mientras comíamos las hojas de la alcachofa una por una.

Recuerdo que íbamos a su casa y veía cómo mi nona preparaba milanesas ella misma.

Recuerdo que nos íbamos a pasar el día al Silencio y que nos metíamos al mar muy al fondo. Recuerdo sentir miedo pero recuerdo también que él me cargaba o me daba la mano para que no me pase nada.

Recuerdo su carita recontra feliz cuando iba a vernos a todas las actuaciones al colegio.

No recuerdo ni un solo cumpleaños mío en que no haya estado. Él siempre era el encargado de la torta y el helado.

Hoy tengo 28 años y mi papá ya tiene 58... Tengo muchas cosas de él pues, la genética es imperdonable, pero la verdad es que en muchas cosas somos muy diferentes. Con los años uno va formando su propio carácter, desarrollando sus propias convicciones y va creando poco a poco la vida que uno desea tener...
Te vas dando cuenta que tu papá no es el super héroe que creías, descubres algunos errores que pudo haber cometido en su vida, notas que tiene hábitos que te molestan o ideas que no van con las propias que has ido formando a lo largo de tu PROPIA vida.
Y acaso eso significa que te vas a decepcionar de él? Pues en mi caso no...

La verdad es que yo vivo orgullosa de mi relación con mi papá... He aprendido a valorar las cosas buenas de él, a no ser tan dura con algún error que (yo creo) pueda estar cometiendo... A entender que no es que me juzgue o me quiera cambiar, sino que simplemente me asesora y me aconseja desde sus ideas, desde el esquema mental que él tiene...
Pero la verdad, lo que más valoro de mi papá es que, a sus 58 años, con el carácter que tiene y la mentalidad un poco cerrada que maneja, ha aprendido a salirse de sus moldes mentales ya de viejo, principalmente por sus hijas...

Ha aprendido que tener un tatuaje no te define como persona (o sea, yo tengo 5, creo que ya se dio cuenta! jaja!)
Ha aprendido que el hecho de que su hija trabaje como freelance no significa que sea una muerta de hambre
Ha aprendido que un sueldo fijo no compra tu felicidad y tu tranquilidad (y eso lo ha tenido que aprender a la mala)
Ha aprendido que el divorcio de mi hermana no fue "repetir el mismo error"
Ha aprendido que nunca es tarde para plantearse una nueva meta y un nuevo reto
Ha aprendido a no vivir quejándose de las cosas

Finalmente lo que mi viejo ha aprendido es que su verdad no tiene que ser la verdad de todos...

Aunque probablemente nunca vas a leer esto, creo que me he encargado de hacerte saber lo orgullosa que vivo de ti, de las manías que he heredado de ti, del amor incondicional que nos tienes, de la preocupación constante y dedicación que tienes por tus hijos...

Gracias vida por darme un papá tan genial y gracias golpazos y errores, por enseñarme que yo tampoco soy mejor que él... Somos dos personas diferentes, pero finalmente, es él quien me dio la vida y eso nada lo va a cambiar :)

lunes, 9 de enero de 2017

Es acaso mucho pedir?

El día se nos va pasando en idas y venidas de audios porque la agenda es complicada, sabemos que vernos todos los días no es sencillo. Además, me encanta la libertad de espacio que nos damos, me encanta que te apasionen tantos temas y me encanta cuando te alegras por los que me apasionan a mí.
Los días en que coincidimos para almorzar juntos son de lo mejor, son como una pausa a las actividades, son como darme un gusto entre semana, son como tomarme una licencia momentánea del trabajo.

Algunas veces también cerramos el día juntos, salir a comer, salir a correr, ir al cine, cualquiera puede ser el plan, pero ambos deberíamos admitir que quedarnos chorreados viendo una película es de nuestros favoritos.

Hay viernes de juerga, con el cuerpo activado, la sed peligrosa que llega y las ganas de bailar hasta el amanecer. Me encanta bailar contigo, salir a divertirnos, reírnos sin parar, vacilar en mancha y hacer tonterías. Puede ser con tu grupo o mi grupo, aunque en verdad la vez en que mezclamos ambos grupos la pasamos súper bien. Al fin y al cabo, estar con alguien no significa que la diversión tenga que acabarse, más ahora que es verano y la rumba nos llama más que nunca.

Pero también hay viernes para los dos solos. Me encanta cuando cocinamos algo, nos tomamos un vino y conversamos por horas de horas antes de hacer el amor, me encanta cuando te tengo para mi sola, cada viernes para los dos es conocerte un poco más, es abrir mi corazón un poco más, es disfrutarnos y descubrirnos. Será que llegará el día en que ya sepamos absolutamente todo el uno del otro?? A veces quisiera que no, que siempre haya algún detalle que nos sorprenda.

Hay días para ti… Cuando te toca la infaltable pichanga semanal. Tú anda nomás, que yo me quedo leyendo un libro, aunque cuando quedamos con las chicas para ir también es divertido… Cuando tienes clases, cuando sales con los chicos, cuando tienes compromisos familiares a los que a veces prefieres ir solo.

Pero también hay días para mí… Cuando modero focus, cuando alguna amiga quiere conversar, cuando me toca verme con los chicos de la universidad o simplemente cuando estoy cansada como una viejita y quiero acostarme a las 9 de la noche.

Hay días malos que contigo terminan siendo buenos… Abrazarte y que me ayudes a pensar en otra cosa, que hablemos de cualquier tontería para que me distraiga. Aunque cuando te pasa a ti ya aprendí que prefieres estar solo…

Podernos contar todo, poder conversar de cualquier cosa, podernos reír hasta que nos duela la barriga, haber aprendido a tolerar y valorar las diferencias, ser capaces de decirnos las cosas a la cara. 
Pero lo más importante, simplemente disfrutar, disfrutar el ahora, disfrutar la grandeza de gozar de la otra persona, disfrutar la compañía... Por ahora, sin pensar en nada más... 


Es así como yo me lo imagino, es acaso mucho pedir?

sábado, 3 de diciembre de 2016

Discusiones internas sobre el género

Desde la aparición del Nuevo Currículo Nacional, la discusión respecto a temas de género se ha puesto realmente intensa en nuestro país y, cuando un tema se pone de moda me pasa que empiezo a darle vueltas para pensar finalmente cuál es mi posición al respecto.
Todo este debate se viene dando pues existe un sector muy conservador de nuestra sociedad que afirma que hay un grupo de chiflados modernos progresistas que quieren que se incluya la ideología de género como un concepto a impartir en los colegios.
Y todo eso me llevó a preguntarme: ¿qué es la ideología de género?
Entonces empecé a leer un poco sobre el origen de la misma y de lo que persigue esta ideología... Es cierto que hay algunas feministas un poco extremistas (a mi parecer) que quieren anular por completo todo concepto de femenino y masculino, algunas hasta hablan de considerar 5 sexos en lugar de 2 (mujeres heterosexuales, mujeres homosexuales, hombres heterosexuales, hombres homosexuales y bisexuales).
Sin embargo, de todo lo que leí respecto a esta ideología yo me quedaría con la idea de romper los estigmas de que algunos comportamientos TIENEN que hacerlos los hombres y otros TIENEN que hacerlos las mujeres, sin posibilidad a discusión.
Me puse a pensar en varios ejemplos de algunos comportamientos que son asociados únicamente a las mujeres o únicamente a los hombres y me preguntaba ¿por qué tiene que ser así?
Por ejemplo, el tema de la depilación. Yo personalmente (será que así crecí y ya lo interioricé) no pensaría en no depilarme ciertas partes del cuerpo... Pero, ¿por qué una mujer tendría que estar obligada a depilarse? ¿El no hacerlo la hace menos mujer? ¿El no hacerlo le pone un pene entre las piernas? ¿Si no lo hace nunca encontrará alguien que guste de ella?
Y por el otro lado, ¿qué pasa con esos hombres que, siendo heterosexuales, tienen tanto vello que quizá ya hasta les incomoda o que sudan tanto por ello que se sienten sucios? ¿Qué pasa si un hombre decide depilarse el pecho? ¿Tiene que ser esto un comportamiento femenino? Pues yo creo que no...
Este es solamente un ejemplo de tantos otros como: Las niñas juegan con muñecas, los niños juegan con carritos, los niños no lloran, las niñas usan ropa rosada, los niños juegan fútbol, las niñas bailan ballet, etc...

Al debatir con algunas personas al respecto de este tema, me di cuenta que:
1. Casi nadie se ha tomado la molestia de leer o por lo menos ojear el Currículo Nacional
2. Casi nadie se ha tomado la molestia de informarse sobre lo que significa la ideología de género. Es más, muchos creen que es un deseo malicioso de un pequeño grupito de volver a todos homosexuales (¿Les parece loco? Pues créanlo, muchos piensan que eso es...).
3. Vivimos en una sociedad alimentada por el miedo

El Currículo Nacional habla de IGUALDAD de género. En este ítem se comenta que en la educación debemos promover que los jóvenes tengan un correcto auto-conocimiento, que se promueva la igualdad de oportunidades sin importar el género, etc. Finalmente habla de justicia y equidad en temas de género, ¿entonces? ¿a qué le tienen tanto miedo?

¿No sería bueno tener una educación donde enseñemos a los niños a valorarse a si mismos por su condición de ser humanos y no por ser hombres o mujeres? ¿Enseñar que todos tenemos los mismos derechos sin importar nuestro sexo? ¿Enseñarles que son libres de experimentar cualquier actividad con libertad, sin que eso los estigmatice?
Y si hablamos específicamente de la homosexualidad: ¿No sería bueno enseñarles desde niños que no tienen que sentirse sucios o culpables si se sintieran atraídos por alguien de su mismo sexo? La mayoría de suicidios en adolescentes tiene que ver con ese sentimiento de culpa y debido a todo el bullying que sufren esos jóvenes, ¿es eso justo?

Yo tengo fe de que vamos a avanzar como sociedad y el hecho de que estos temas ya se debatan es signo de que avanzamos... Así, con pleitos, a los golpes, pero avanzamos, porque se pone sobre el tapete temas de los que antes ni siquiera se hablaba.
Yo tengo fe de que va a llegar el día en que aprendamos a valorarnos entre nosotros como seres humanos simple y llanamente por eso, por nuestra condición de seres humanos y no por nuestro color, raza, religión, orientación u otra variable.
Yo sueño con el día en que haya la confianza suficiente para que los jóvenes puedan hablar de sus dudas sin temor a ser juzgados o señalados por la sociedad.

Que Dios me permita mantener esta mentalidad hasta el día en que tenga hijos, porque yo no los quiero heterosexuales, blanquitos y con plata, simplemente los quiero plenos y felices.

viernes, 18 de noviembre de 2016

A la mierda con los miedos...

He tenido veces en que la soledad pesa tan, pero tan duro, que me digo a mi misma: "Sigue disfrutando el estar sola FC, porque quizás así vayas a estar por bastante tiempo más".
Sí, eso huele a resignación, no necesitan hacérmelo ver...
Y cuando le hablo de esto a amigas muy cercanas con las que tengo más confianza me dicen cosas como: "Ya llegará la persona indicada", "Pero si tú eres tan linda y tan inteligente", "Lo que pasa es que no llega alguien valiente que se atreva a estar con alguien tan fuerte y segura como tú"...
Y a pesar que (según yo) soy consciente de todo ello, a veces pesan en mi cabeza más los pensamientos de resignación...
Entre todas esas meditaciones también a veces me pongo a pensar que ha pasado tanto tiempo desde que no estoy en nada estable y formal, por decirlo de alguna forma, que si aparece la persona indicada voy a ser un cero a la izquierda en estos temas de tirar la onda, me da miedo que el miedo me detenga de expresar lo que siento... Es decir, a veces creo que voy a ser yo misma la que se va a poner trabas para que algo funcione...
Entonces bueno, pasa el tiempo y aparece "alguien".
Ese alguien empieza a mostrar interés en mi, a querer saber de mi, de lo que suelo hacer, de lo que me gusta y lo que no me gusta, ese alguien me dice que soy guapa, ese alguien empieza a mostrar deseos de querer vernos y pasar algún tiempo juntos.
Y eso es bonito, se siente bien, sobretodo cuando es mutuo pues me doy cuenta que me parece guapo, disfruto conversar con él, la paso bien.
Y siempre aparece ese miedo cagón, que quiere empezar a limitarte, que te sopla al oído: "No seas tarada oye, seguro solamente quiere tirar".
Pero saben qué? Ese miedo se puede ir a la mierda... A pesar de esos momento de soledad que traen esos sentimientos de resignación, me pasa que cuando vuelve a aparecer alguien, me gusta decirme a mi misma "da todo de ti, con calma, a su tiempo, pero todo al fin y al cabo" porque NADA en esta vida nos va a regresar el tiempo, no existe aún maquina del tiempo que nos permita regresar a cambiar cosas que pudimos haber dicho o hecho.
Siento que mientras tenga la capacidad de volverme a ilusionar nada está perdido...
Y mientras tanto, en este poquito tiempo vengo disfrutando esto, encontrar sus mensajes, reírnos, hacer listas de todos los restaurantes a los que queremos ir y las fiestas que seguro vamos a disfrutar...
Vamos a ver qué pasa, pero mientras tanto a tomarse los riesgos, a soltar el control para que este 2016 cierre como debe ser: Con todo puesto en la cancha...