lunes, 6 de abril de 2026

Luego de un año siendo mamá...

Han pasado 12 meses desde que me convertí en la mamá de una bebé hermosa que, con su risa, ilumina nuestros días.

He descubierto un nuevo nivel de amor y de entrega que no me imaginaba que podía existir, y al mismo tiempo he experimentado (y sigo experimentando) un nuevo nivel de cansancio al que no pensé que se podía llegar. 

Luego de 1 año confirmo que nada en la maternidad es como yo me lo había imaginado: El caos, la exigencia, la culpa, la necesidad de tener tu propio espacio y, a la vez, de tenerla cerca a mi siempre. 

Antes de que naciera mi hija, yo decía que DEFINITIVAMENTE no iba a ser ama de casa, que quería volver a trabajar y seguir escalando en el mundo corporativo. Ahora simplemente no sé nada... A este punto no estoy segura de nada. Vivo en un país donde no tengo ayuda, donde somos mi esposo y yo. El día tiene 24 horas y pues toca elegir: Inviertes ese tiempo en tu casa y tu hija o en tu trabajo, pero no se puede hacer las dos cosas a la vez, al menos no a la edad que tiene mi hija ahorita... 

Por ahora tengo un poco de los dos mundos... Trabajo part time y atiendo mi casa y a mi hija... Pero hay muchos sentimientos que ando trabajando ahí: The grief por tener que poner en pausa mi carrera, el deseo de aportar económicamente también porque realmente tengo la capacidad, porque me ACABABAN de ascender, porque empecé de cero a mis 34 años en un nuevo país, en un idioma diferente y ya estaba agarrando viada... 

Es mentira que puedes tener todo al mismo tiempo en la vida, y mucho menos sin ayuda en casa.

La verdad es que siento envidia, mucha envidia, porque veo a mis amigas mamás en mi país de origen y creo que su experiencia de maternidad es muy diferente, con una nana en casa a tiempo completo, con alguien que les cocine, les limpie y ordene la casa, les lave la ropa... Pues así es fácil tener tiempo para trabajar y siempre estar en tu mejor versión cuando te toca maternar... ¿Pueden creer que hasta pueden irse de viaje sin su bebé? ¡No las juzgo, solo las envidio!

Eso me hace cuestionarme mi vida en Estados Unidos: ¿realmente lo vale? Somos una familia de ingresos altos (en serio, he leído las estadísticas) y aun así vivimos todo el tiempo agotados, andamos super ajustados en gastos. ¿Es real el sueño americano? ¿Realmente vale la pena esta vida, teniendo que renunciar a estar cerca a nuestra familia? No dejo de cuestionarmelo...

Recién vamos un año en este viaje y sé que falta tanto por vivir, tantas etapas por atravesar, tanto por aprender de mi misma para ser la mejor mamá posible para mi Emma...

ESTE TEXTO NO ESTÁ EN SU MEJOR FORMA, PERO LO POSTEO PORQUE SINO SE VA A QUEDAR COMO DRAFT POR 5 AÑOS


viernes, 6 de diciembre de 2019

Reflexiones alrededor de la infidelidad...


Toda la situación que viene sonando respecto a la infidelidad de Gallese a su esposa han generado un sinfín de comentarios en las redes, diversas opiniones y conversaciones entre mis grupos de amigos.

Y más allá de la opinión sobre si la esposa lo deba o no perdonar (lo cual es algo tan íntimo) me hace pensar un poco acerca de la infidelidad en si...

Para empezar nunca he sido infiel y nunca he sido parte de una infidelidad (al menos no que yo sepa). Sin embargo, sí algún enamorado me ha sido infiel y conozco ese dolor.
Con lo años cada vez creo más en la frase "el amor es una decisión". No todos los días uno está de buen humor, no todos los días uno está todo querendón, no todos los días la otra persona está linda y de buen humor, con el paso del tiempo la ilusión y las mariposas del inicio van desapareciendo. Es ahí que el amor (si bien está el componente de la química que se tiene) se vuelve una decisión constante: Elijo seguir construyendo cada día, te elijo diariamente. 
Un amor bonito a lo largo de los años no nace por arte de magia...

Cuando pienso en una infidelidad...
Antes, aclararé algo... No estoy hablando de un beso en una discoteca, no estoy hablando de un impulso MUY DEL MOMENTO que fue difícil controlar en la ebriedad. NO. Claramente no me gustaría que me hagan eso, pero yo considero que esa sí es una situación que se podría considerar un error, un pequeño desliz, algo que uno no logró controlar.
Ese tipo de momentos, además, son una oportunidad para ver la reacción. O sea, ok, le das un beso a alguien, ¿qué haces luego? ¿seguir el juego? ¿o reaccionas y dices "la estoy cagando" y te alejas? 
Eso, PARA MI, sí podría ser un error.

Ahora sí, cuando pienso en una infidelidad, solamente puedo pensar en el TERRIBLE quiebre de la confianza que genera enterarse de algo así. Una infidelidad que implicó un coqueteo por un tiempo prolongado, primeros encuentros a escondidas, acuerdos para verse que SIN DUDA se lograron con alguna mentira, llegar a casa pretendiendo que todo está bien y que no ha pasado nada.

Así como construir el amor es una decisión, llegar con alguien que no es tu pareja/novi@/espos@/enamorad@ a un hotel a tener sexo no es un error, no es un desliz, ES UNA DECISIÓN TAMBIÉN. En ese proceso hubieron miles de momentos para reaccionar, para decir “NO, LA ESTOY CAGANDO”.

Quienes no han vivido algo así no tienen idea de cómo duele enterarte (porque tarde o temprano, eso se llega a saber), del daño que esto puede hacer al autoestima, sobre todo cuando un@ cree ilusamente que todo está bien en la relación. Por muuuuucho trabajo interno que uno haga, estas cosas lastiman de forma MUY profunda, te generan muchos cuestionamientos sobre cómo luces y qué tan amad@ eres y fuiste.

No juzgo a quienes perdonan esto (hasta l@s admiro en realidad, llegar a sobreponerse y recuperar la confianza) y sé de personas que lo han hecho y luego han tenido un arrepentimiento REAL y se han esmerado por volver a ganarse la confianza de su parej@. Pero yo personalmente, no sé si lograría volver a confiar… Simplemente no lo sé.

Y por otro lado, en toda esta reflexión, viene a mi mente… ¿por qué llega a darse? ¿qué le está pasando a quién es infiel para llegar a ese punto? ¿se podía evitar? ¿cómo?
Entonces, ¿qué pasó? ¿no era feliz en su relación? ¿no estaba satisfech@ sexualmente? ¿le emocionó vivir lo prohibido? Yo soy de la idea de que una infidelidad es signo de que las cosas no están bien.

(Me refiero a parejas serias, estables, que luego de un buen tiempo de vivir felices en un acuerdo mutuo de monogamia sacan los pies del plato, no a personas pendejitas que tienen por costumbre jugar a doble cachete).

Por eso, aunque suene al máximo cliché, creo firmemente que la comunicación es BÁSICA en una pareja, comunicarse sobre todo tipo de temas, deseos e incomodidades. Nunca demos nada por sentado, si queremos una relación de ensueño, hay un trabajo por hacer para tenerla, pasar por las conversaciones difíciles, sobreponernos a las pequeñas fallas.

¿Queremos vivir en una relación tibia?

Todo lo que más vale la pena en esta vida, lo que nos satisface y alegra hasta las lágrimas, es lo que implicó mayor esfuerzo, dolor y salidas de nuestra zona de confort.

jueves, 22 de agosto de 2019

Lo rápido que puede cambiar tu vida...

Hace varios días ando con una idea en la cabeza: La vida puede dar un giro muy repentino de la nada.
Tengo una amiga que está de viaje en Indonesia y sube muchas fotos e, inevitablemente, sus fotos me hacen recordar a mis días de viaje por esos lares, a los lugares que conocí, las sensaciones que experimenté y las personas con las que hablé... tanto allá cara a cara, como personas que me acompañaron virtualmente.
Entonces pensaba como un año uno puede estar en una situación y solo un año después estar en una TOTALMENTE diferente, ya sea emocional, laboral o económica.
Quizá no me estoy dejando entender...
Mi fin de año 2017 fue bastante feo (emocionalmente hablando). Se hacía evidente el final de una especie de relación en la que estaba en la que puse (aunque decía que no y pretendía estar en control) mis ilusiones. Recibí las 12 con esa sensación tan fea de saber que algo se ha acabado, aunque ninguno de los dos lo haya dicho. Su falta de interés e involucramiento eran evidentes y si algo había aprendido era que ese no era el tipo de amor o relación que yo me merecía.
Dentro de los primeros días del 2018 le puse fin a ese cuento y, aunque estaba totalmente decidida, me dolió mucho. Creo que en ese momento logré actuar de manera racional, sabía que esa situación me iba a hacer daño y, aunque doliera, era mejor alejarme.
Y así lo hice, y dolió. Aunque yo seguía haciendo mi vida y mis cosas me costó un tiempo recomponerme. Esa situación volvió a sembrar en mi cabeza temores e inseguridades:
¿siempre voy a estar sola? ¿nunca nadie me va a tomar en serio? ¿qué es lo que hago mal? ¿por qué estoy por cumplir 30 años y no tengo una pareja estable? ¿soy yo el problema? ¿será que soy muy demandante y no me doy cuenta?
Me enfoqué durante el 2018 en mi, en mis proyectos y en amarme a mi misma. Empecé a convivir con la idea de que quizá pasaría aún muuuuuuuucho tiempo hasta que llegue un verdadero compañero; y me empecé a llevar bien con esa idea, la empecé a aceptar. Trabajé mucho en mi para sentirme bien conmigo misma, para estar en paz con mi soledad. Me enfoqué en entrenar, en cuidarme, en el trabajo que amo (la investigación) y en el pasatiempo que me divierte (el stand up).
Decidí viajar, viajar lo más que pudiese. Viajar relaja, abre la mente, da nuevos horizontes, y también te permite tiempos de desconexión y reflexión.
Cuando se iba acercando el final del 2018 la situación era totalmente distinta: Me sentía bien conmigo misma, segura y satisfecha y en paz con mi vida y con lo que era. Creo que eso es lo más importante: ME SENTÍA EN PAZ.
Para seguir con la decisión de viajar lo más que pudiese, decidí regalarme por mis 30 años un viaje al Sudeste asiático, así que el 25 de diciembre del 2018, junto con una gran amiga, chapé un avión hacia Tailandia (bueno, en realidad primero a México, luego a Estados Unidos, luego a China y ya luego recién a Tailandia, pero esa es otra historia) sin tener la menor idea a quién conocería al otro lado del mundo.
Empezando mis 40 días de viaje, por casualidades que la vida tiene (que luego sientes que no son tan casualidades, sino que estaban destinadas a ser), conocí a un chico por allá. Un chico de Lima, amigo de mi amiga, lo conocí allá, a 19,000 km de distancia, cuando en Lima vivíamos a 5 minutos en auto, cuando habíamos vivido tan cerca toda la vida y habíamos frecuentado los mismos lugares.
Saben? Yo no fui de viaje buscando la "historia de novela", yo estaba en paz con la idea de estar sola, estaba tranquila, abierta a las posibilidades, sí, pero no andaba "en búsqueda".
Y así llegó...
Empecé el 2019 al otro lado del mundo, feliz de la vida viajando y TOTALMENTE alucinada del nivel de conexión que se generó con este chico. Les juro que por momentos me preguntaba si era real.
Hoy, que ya pasamos la mitad del 2019, escribo esto desde mi nueva casa. La casa donde vivo con él, la casa que ahora siento mi hogar, con nuestras dos gatitas. Muy feliz, muy ilusionada y hasta el día de hoy sumamente sorprendida y agradecida con la vida de cómo se dieron las cosas y como él y yo nos encontramos en el momento menos esperado, pero en el momento en que se sintió correcto.
Vuelvo a repasar todo lo que ha pasado en un año y medio y nuevamente regresa a mi la idea con la que empecé: La vida puede dar un giro muy repentino de la nada.

domingo, 2 de diciembre de 2018

El fin de año siempre invita a la reflexión...

Hoy, después de varias semanas muy alborotadas, decidí regalarme la tarde del domingo para descansar. A veces dejamos que la rutina y las obligaciones nos consuman y de pronto abres los ojos y... sorpresa!! Ya se está acabando el año!!
El fin de año siempre invita a la reflexión, invita a analizar un poco cómo te ha ido en los últimos 12 meses. Sí, es bien cursi, pero es cierto.
Entré a este blog que tengo siempre bastante abandonado y, curiosamente, la última entrada es del 22 de diciembre del año pasado... Sí, el fin de año pasado también andaba reflexionando sobre los aprendizajes del 2017.

Esta fin de año es diferente, me ha tocado mucho más reflexivo que en los últimos años y quizá tiene que ver porque empezando el 2019, cumpliré 30 años. 

"Ay oye, es solamente un cumpleaños más"
"Un punto de quiebre en la vida no es solamente en cumpleaños y año nuevo, puede ser en cualquier momento"
"Ay ya, déjate de huevadas"

Sí, sí, todo eso ya lo sé. Es más, todo eso me lo he dicho a mi misma. Pero no pueden negar que pasar a la base 3 es una edad como... emblemática.

De un tiempo a esta parte creo que no hay años buenos y años malos realmente, porque todo siempre depende de cómo lo veas, no se trata de lo que te pasa, sino de cómo lo afrontas, de qué decisiones tomas para obtener lo que quieres o para generar un cambio. 
En ese sentido, me ha gustado mucho el 2018. He mejorado a nivel laboral, he crecido en la comedia y también he logrado bastantes progresos en mi alimentación y entrenamiento, que es un ámbito con el que cada vez me involucro más. Además, hice bastantes viajes.

Pero, como decía, este fin de año está mucho más reflexivo que otros años... Hay momentos en la vida en que empiezan a pasar algunas cosas a tu alrededor que te hacen detenerte a pensar: ¿qué estoy haciendo con mi vida? Y no lo digo como una fatalidad tipo "ay no! La estoy cagando!!"; sino a preguntarte: ¿estoy haciendo todo lo que quiero hacer? ¿estoy dando todo en los ámbitos en los que estoy metida? ¿estoy haciendo las cosas porque quiero o por complacer a alguien más o a la sociedad? ¿estoy dejando de lado cosas que quiero hacer?

Hace poco me enteré de una noticia que me hizo tomarme un tiempo para plantearme todas esas preguntas. La sensación fue muy fuerte, fue como... Como si estuviera viviendo mi vida corriendo, a toda velocidad, muy bien a buen ritmo, pero un poco en automático y, de pronto apareciera de la nada una pared delante mío y no haya tiempo para detenerse... Simplemente te das contra esa pared... Esa fuerte noticia me sentó de golpe, fue como un duchazo de agua fría para empezar a hacerme todas esas preguntas...
¿Por qué han pasado más de 7 años desde que tuve una relación seria y estable? ¿Soy yo o son ellos? 
Tengo que admitir que esta fue una fuerte pregunta en ese momento. Un golpazo de soledad... (y claro que esto viene acompañado de ¿por qué hay chicos tan buenos pero como que no te atraen? ¿por qué sigues entrando a aquella cuenta de instagram? y otras por el estilo...). Pero no fue el único cuestionamiento...
¿Qué pasaría si me meto aún más en otros ámbitos que no necesariamente tienen que ver con mi trabajo pero que me apasionan? ¿Cuándo voy a empezar el proyecto del libro que tengo en mente?
Y en general: ¿QUÉ OTRAS COSAS ESTOY DEJANDO DE LADO POR MIEDO?

Desde hace un par de semanas esas preguntas me rondan la cabeza. Desde hace un par de semanas estoy más sensible que de costumbre (y no amiguitos, no tiene NADA que ver con la regla ni eso). 

No tengo la respuesta a ninguna de las preguntas que me ando haciendo y creo que no las tendré tan pronto, tengo MIL temas que rondan mi cabeza, mil dudas, mil miedos...
Pero creo que es un buen paso empezar a hacérselas, iniciar un nuevo período de 10 años de vida reflexionando sobre lo avanzado y pensando un poco sobre cómo quiero que sean los años que vienen... Con la mira en el horizonte, pero disfrutando el camino. 
Me estoy guardando todas esas inquietudes para mi viaje de desconexión del mundo que empieza en muy poco tiempo... 

Como siempre digo, espero no dejar que pase un año ates de escribir algo nuevo por aquí...

viernes, 22 de diciembre de 2017

Desaprender para avanzar...

En el 2011 terminé una relación que había durado 5 años y 8 meses. Considerando que esa relación empezó cuando yo tenía 16 años, sin duda alguna puedo decir que fue importante para mí. Aprendí a abrir mi corazón, aprendí a hacer planes de a dos, aprendí a compartir otro tipo de experiencias. Pero hacia el final de la relación aprendí el dolor: De que te engañen, de sentirte decepcionada, de sentirte no valorada. Por primera vez en mi vida sentí el miedo más profundo que recordaba: Miedo a volverme a sentir lastimada.
Algo se quedó adolorido en mí y desde entonces “aprendí” (bueno, es una forma de decirlo) a ser hermética, aprendí a huir cuando empezaba a encariñarme, para protegerme.
“Aprendí” que ser vulnerable no me iba a llevar hacia ningún lado, sino que solamente le iba a permitir a otros hacerme daño… Así lo hice en el trabajo, y me funcionó: He crecido a punta de esfuerzo y perfeccionismo, de mostrarme dura y capaz… Así y sacándome la mierda en mi trabajo, me he ganado un buen lugar como consultora en una empresa importante de investigación.
Con eso validé que lo “aprendido” servía y… Pues mejor lo usaba en todos los ámbitos de mi vida para poder seguir avanzando.
Y es que… ¿a quién podríamos culpar por ocultar su vulnerabilidad? Nos enseñan desde niños que ESTÁ MAL mostrar tu debilidad, que llorar es algo malo que debemos ocultar, que la tristeza o el enojo son sentimientos NEGATIVOS, que si muestras tus sentimientos eres una ñoña, que si te duele, pues te sobas y continúas, que no puedes estar eternamente lloriqueando y que no hay tiempo para tonterías… Lo aprendí y así lo hice…
Desde que terminó esa relación han pasado 6 años y medio en los cuales no he vuelto a estar con nadie (dos enamorados de 2 meses cada uno en el 2012 y en el 2015, la verdad, no cuentan). Sin embargo, sí la he cagado y sí me han cagado. He vuelto a sentir dolor, me han lastimado y probablemente he lastimado sin querer. He sentido miedo y optimismo, tristeza y alegría…
En todo este tiempo conmigo misma me di cuenta que era imposible apagar toda la maraña de pensamientos y sentimientos que soy. Encerrarme en una caja de fierro y negar mi vulnerabilidad no me iba a llevar a ningún lado. No en el ámbito sentimental (y no solamente hablo de parejas, hablo de sentimientos en general).
Me di cuenta que estaba presa de mi misma y la única que salía perdiendo era yo. Me di cuenta que no podía hacer pagar a otros por el dolor que me había causado una persona, era como hacerlos pagar un castigo por algo que no habían cometido y, peor aún, castigarme a mí al quitarme la posibilidad de tener nuevas experiencias y conocer nuevas personas.
Fue así que volver a estar jodida para “desaprender” mi regla de no volver a confiar más, de no volverme a mostrar vulnerable.
He tenido que “desaprender” esas asociaciones negativas que hay con sentimientos como la tristeza, el miedo y el enojo, para atreverme a sentirlos de verdad y permitirles que me enseñen lo que me toque aprender.
Es imposible pretender que nunca más alguien volverá a hacer algo que pueda causarme dolor, pero negarme a sentir y a experimentar es causarme dolor yo misma. Al final de la partida, no hay mayor tranquilidad que la de haber dado todo de uno.
Y es que el camino es así, nos vamos transformando, vamos viviendo y vamos aprendiendo; tomando lo que sirve y desechando lo que no nos suma…

Vida que le dicen, no?

sábado, 22 de julio de 2017

A veces es mejor despedirse y dejar descansar...

Hace 3 meses escribí un post en mi Facebook a raíz de que hubieron bastantes muertes a mi alrededor bastante rápido:

"Personalmente nunca me ha gustado referirme a la partida de alguien como "su pérdida" porque siento que eso le resta valor a quien esa persona fue en vida. Las personas dejan huella y eso nunca se pierde, así ya no estén físicamente.
Este primer trimestre de mi año la muerte ha sido un tema muy recurrente por la partida de muchas personas de una u otra forma cercanas a mi. 
Esto me hace pensar en la vida, en la fragilidad de la misma, en que la partida nos llegará en algún momento. 
Me hace pensar en la vida de cada una de estas personas y lo que han dejado y construido a su alrededor, porque estas personas viven en cada recuerdo y en cada lección que dejaron a su gente... 
Y finalmente me hace pensar en mi vida y en que hay que vivirla completa, con todo, mandarse, arriesgarse, gozarla, porque el día que te toca, ya no hay vuelta atrás.
Una vida plena es el mejor recuerdo que podemos dejarle a quienes nos aman..."



Estos fallecimientos me hicieron pensar en el legado que uno deja por la vida que vivió y las personas que uno va marcando. Sin embargo, el día de ayer en la noche falleció la abuelita de mi hermano, la suegra de mi papá. Muy aparte de eso, toda la semana pasada mi abuelita (mejor conocida como la mamama) estuvo internada en la clínica por una neumonía leve.

No he podido evitar comparar la situación de ambas...

Doña Lucy, la abuela de mi hermanito menor, era una señora que tuvo 3 hijos. De los 3, una vive en Estados Unidos. Tuvo 4 nietos, de los cuales dos viven también en Estados Unidos. Ella proviene de una familia bastante acomodada, ha vivido en el extranjero por el trabajo de su esposo. Fue una mujer muy preocupada por las apariencias, por siempre lucir bien. Con decirles que cada vez que nos veía a mi o a mi hermana su primer comentario era "has engordado" o "has bajado de peso" de acuerdo a cómo nos veía (no les miento, siempre era su PRIMER comentario).
Doña Lucy sufría de diabetes, pero le encantaba el dulce. Fumaba bastante, pero con los años el médico le dijo que debía dejarlo. Sus últimos 2 a 3 años de vida se le presentó demencia senil por lo que poco a poco nos íbamos dando cuenta que a veces estaba un poco perdida, no se daba cuenta de las cosas, de lo que sucedía o de dónde estaba.
Durante el último año la verdad recuerdo que sentía mucha pena cada vez que la veía, pues recuerdo llamadas de atención muy severas de parte de sus hijos, restricciones sin explicación de por medio en la alimentación y malas actitudes de parte de su esposo (cuya salud está también muy deteriorada por estos días).

Por otro lado, medito sobre la vida de mi mamama. Ella tiene 7 hijos, 20 nietos y 6 bisnietos. Ella también proviene de una familia bastante acomodada (su papá, mi bisabuelo, fue Viceministro de Hacienda) pero se casó con mi Tata, un hombre de gran corazón, pero de clase media. Mi abuela ha tenido una buena vida, quizá sin lujos excesivos y grandes viajes, pero una buena vida al fin y al cabo. Yo vivo con mi abuela desde hace casi 20 años por lo que, de entre todos los nietos, me siento mucho más unida a ella. Desde hace 10 años mi abuela no puede caminar y está en silla de ruedas por un problema que tuvo en la columna. Sin embargo, admiro su energía, sus ganas de vivir, cómo mantiene su vanidad. Mi abuela es una mujer muy optimista, que piensa que hay que plantarle la mejor sonrisa a las situaciones fortuitas que se nos presentan. A pesar de no poder caminar y a los achaques de la edad, mantiene una salud bastante estable. Es más, se nos enferma a veces por terca: Se toma su traguito, se pasa de chocolates o le da el aire en la calle y luego le da malestar. Pero es que así tenga casi 90 años la vida hay que gozarla no? Mi mamá y mis tías la tratan con bastante paciencia y amor y al final de todo, a pesar de ya no poder caminar y hacer sus cosas como toda su vida, mi abuela sigue siendo una mujer feliz.


No puedo evitar compararlo porque me hace pensar en cómo la vida es resultado de lo que uno hace y es, me hace pensar en las cosas a las que decidimos darle prioridad en la vida, me hace pensar en nuestra propia actitud frente a la idea de envejecer y finalmente, me hace pensar en la reciprocidad que (idealmente, sin que sea una obligación) hay entre padres e hijos.

También me hace pensar en que hay situaciones en las que una muerte, si bien no alegra, da tranquilidad. Creo que Doña Lucy ya no va a sufrir, más allá de dolores físicos, la indiferencia o ligera dejadez de quienes la pudieron rodear. Yo no soy quien para juzgar, yo no sé cómo seré con mi mamá el día que ella sea una viejita, solamente reflexiono sobre lo que observo.

Finalmente, me acordé de esta frase que me pasó una amiga:
"No hemos de preocuparnos de vivir largos años, sino vivirlos satisfactoriamente; porque vivir largo tiempo depende del destino, vivir satisfactoriamente de tu alma. La vida es larga si es plena; y se hace plena cuando el alma recupera su bien propio y ha transferido a sí el dominio de sí misma"

Descanse en paz Doña Lucy. Estoy segura que desde donde esté velará por su esposo y sus hijos.


domingo, 18 de junio de 2017

Y es que finalmente te dio la vida...

Acabo de regresar a mi casa de nuestro pequeño festejo para papá por el día del padre. Nos juntamos a desayunar mi hermana, mi hermanito menor, mi papá y yo. Le preparamos pan con pejerrey arrebozado (como buenos chalacos), compramos tamal, su jugazo de papaya y café recién pasado.
Algo pequeño, simple, pero rico y bonito.

Mis papás se separaron cuando yo tenía alrededor de 4 años, por lo que no tengo muchos recuerdos de cuando vivíamos los 4 en casa... Sin embargo, sí recuerdo claramente a mi papá totalmente presente durante mi infancia:

Recuerdo que iba entre semana a la casa y veíamos Dinosaurios, mientras comíamos las hojas de la alcachofa una por una.

Recuerdo que íbamos a su casa y veía cómo mi nona preparaba milanesas ella misma.

Recuerdo que nos íbamos a pasar el día al Silencio y que nos metíamos al mar muy al fondo. Recuerdo sentir miedo pero recuerdo también que él me cargaba o me daba la mano para que no me pase nada.

Recuerdo su carita recontra feliz cuando iba a vernos a todas las actuaciones al colegio.

No recuerdo ni un solo cumpleaños mío en que no haya estado. Él siempre era el encargado de la torta y el helado.

Hoy tengo 28 años y mi papá ya tiene 58... Tengo muchas cosas de él pues, la genética es imperdonable, pero la verdad es que en muchas cosas somos muy diferentes. Con los años uno va formando su propio carácter, desarrollando sus propias convicciones y va creando poco a poco la vida que uno desea tener...
Te vas dando cuenta que tu papá no es el super héroe que creías, descubres algunos errores que pudo haber cometido en su vida, notas que tiene hábitos que te molestan o ideas que no van con las propias que has ido formando a lo largo de tu PROPIA vida.
Y acaso eso significa que te vas a decepcionar de él? Pues en mi caso no...

La verdad es que yo vivo orgullosa de mi relación con mi papá... He aprendido a valorar las cosas buenas de él, a no ser tan dura con algún error que (yo creo) pueda estar cometiendo... A entender que no es que me juzgue o me quiera cambiar, sino que simplemente me asesora y me aconseja desde sus ideas, desde el esquema mental que él tiene...
Pero la verdad, lo que más valoro de mi papá es que, a sus 58 años, con el carácter que tiene y la mentalidad un poco cerrada que maneja, ha aprendido a salirse de sus moldes mentales ya de viejo, principalmente por sus hijas...

Ha aprendido que tener un tatuaje no te define como persona (o sea, yo tengo 5, creo que ya se dio cuenta! jaja!)
Ha aprendido que el hecho de que su hija trabaje como freelance no significa que sea una muerta de hambre
Ha aprendido que un sueldo fijo no compra tu felicidad y tu tranquilidad (y eso lo ha tenido que aprender a la mala)
Ha aprendido que el divorcio de mi hermana no fue "repetir el mismo error"
Ha aprendido que nunca es tarde para plantearse una nueva meta y un nuevo reto
Ha aprendido a no vivir quejándose de las cosas

Finalmente lo que mi viejo ha aprendido es que su verdad no tiene que ser la verdad de todos...

Aunque probablemente nunca vas a leer esto, creo que me he encargado de hacerte saber lo orgullosa que vivo de ti, de las manías que he heredado de ti, del amor incondicional que nos tienes, de la preocupación constante y dedicación que tienes por tus hijos...

Gracias vida por darme un papá tan genial y gracias golpazos y errores, por enseñarme que yo tampoco soy mejor que él... Somos dos personas diferentes, pero finalmente, es él quien me dio la vida y eso nada lo va a cambiar :)

lunes, 9 de enero de 2017

Es acaso mucho pedir?

El día se nos va pasando en idas y venidas de audios porque la agenda es complicada, sabemos que vernos todos los días no es sencillo. Además, me encanta la libertad de espacio que nos damos, me encanta que te apasionen tantos temas y me encanta cuando te alegras por los que me apasionan a mí.
Los días en que coincidimos para almorzar juntos son de lo mejor, son como una pausa a las actividades, son como darme un gusto entre semana, son como tomarme una licencia momentánea del trabajo.

Algunas veces también cerramos el día juntos, salir a comer, salir a correr, ir al cine, cualquiera puede ser el plan, pero ambos deberíamos admitir que quedarnos chorreados viendo una película es de nuestros favoritos.

Hay viernes de juerga, con el cuerpo activado, la sed peligrosa que llega y las ganas de bailar hasta el amanecer. Me encanta bailar contigo, salir a divertirnos, reírnos sin parar, vacilar en mancha y hacer tonterías. Puede ser con tu grupo o mi grupo, aunque en verdad la vez en que mezclamos ambos grupos la pasamos súper bien. Al fin y al cabo, estar con alguien no significa que la diversión tenga que acabarse, más ahora que es verano y la rumba nos llama más que nunca.

Pero también hay viernes para los dos solos. Me encanta cuando cocinamos algo, nos tomamos un vino y conversamos por horas de horas antes de hacer el amor, me encanta cuando te tengo para mi sola, cada viernes para los dos es conocerte un poco más, es abrir mi corazón un poco más, es disfrutarnos y descubrirnos. Será que llegará el día en que ya sepamos absolutamente todo el uno del otro?? A veces quisiera que no, que siempre haya algún detalle que nos sorprenda.

Hay días para ti… Cuando te toca la infaltable pichanga semanal. Tú anda nomás, que yo me quedo leyendo un libro, aunque cuando quedamos con las chicas para ir también es divertido… Cuando tienes clases, cuando sales con los chicos, cuando tienes compromisos familiares a los que a veces prefieres ir solo.

Pero también hay días para mí… Cuando modero focus, cuando alguna amiga quiere conversar, cuando me toca verme con los chicos de la universidad o simplemente cuando estoy cansada como una viejita y quiero acostarme a las 9 de la noche.

Hay días malos que contigo terminan siendo buenos… Abrazarte y que me ayudes a pensar en otra cosa, que hablemos de cualquier tontería para que me distraiga. Aunque cuando te pasa a ti ya aprendí que prefieres estar solo…

Podernos contar todo, poder conversar de cualquier cosa, podernos reír hasta que nos duela la barriga, haber aprendido a tolerar y valorar las diferencias, ser capaces de decirnos las cosas a la cara. 
Pero lo más importante, simplemente disfrutar, disfrutar el ahora, disfrutar la grandeza de gozar de la otra persona, disfrutar la compañía... Por ahora, sin pensar en nada más... 


Es así como yo me lo imagino, es acaso mucho pedir?

sábado, 3 de diciembre de 2016

Discusiones internas sobre el género

Desde la aparición del Nuevo Currículo Nacional, la discusión respecto a temas de género se ha puesto realmente intensa en nuestro país y, cuando un tema se pone de moda me pasa que empiezo a darle vueltas para pensar finalmente cuál es mi posición al respecto.
Todo este debate se viene dando pues existe un sector muy conservador de nuestra sociedad que afirma que hay un grupo de chiflados modernos progresistas que quieren que se incluya la ideología de género como un concepto a impartir en los colegios.
Y todo eso me llevó a preguntarme: ¿qué es la ideología de género?
Entonces empecé a leer un poco sobre el origen de la misma y de lo que persigue esta ideología... Es cierto que hay algunas feministas un poco extremistas (a mi parecer) que quieren anular por completo todo concepto de femenino y masculino, algunas hasta hablan de considerar 5 sexos en lugar de 2 (mujeres heterosexuales, mujeres homosexuales, hombres heterosexuales, hombres homosexuales y bisexuales).
Sin embargo, de todo lo que leí respecto a esta ideología yo me quedaría con la idea de romper los estigmas de que algunos comportamientos TIENEN que hacerlos los hombres y otros TIENEN que hacerlos las mujeres, sin posibilidad a discusión.
Me puse a pensar en varios ejemplos de algunos comportamientos que son asociados únicamente a las mujeres o únicamente a los hombres y me preguntaba ¿por qué tiene que ser así?
Por ejemplo, el tema de la depilación. Yo personalmente (será que así crecí y ya lo interioricé) no pensaría en no depilarme ciertas partes del cuerpo... Pero, ¿por qué una mujer tendría que estar obligada a depilarse? ¿El no hacerlo la hace menos mujer? ¿El no hacerlo le pone un pene entre las piernas? ¿Si no lo hace nunca encontrará alguien que guste de ella?
Y por el otro lado, ¿qué pasa con esos hombres que, siendo heterosexuales, tienen tanto vello que quizá ya hasta les incomoda o que sudan tanto por ello que se sienten sucios? ¿Qué pasa si un hombre decide depilarse el pecho? ¿Tiene que ser esto un comportamiento femenino? Pues yo creo que no...
Este es solamente un ejemplo de tantos otros como: Las niñas juegan con muñecas, los niños juegan con carritos, los niños no lloran, las niñas usan ropa rosada, los niños juegan fútbol, las niñas bailan ballet, etc...

Al debatir con algunas personas al respecto de este tema, me di cuenta que:
1. Casi nadie se ha tomado la molestia de leer o por lo menos ojear el Currículo Nacional
2. Casi nadie se ha tomado la molestia de informarse sobre lo que significa la ideología de género. Es más, muchos creen que es un deseo malicioso de un pequeño grupito de volver a todos homosexuales (¿Les parece loco? Pues créanlo, muchos piensan que eso es...).
3. Vivimos en una sociedad alimentada por el miedo

El Currículo Nacional habla de IGUALDAD de género. En este ítem se comenta que en la educación debemos promover que los jóvenes tengan un correcto auto-conocimiento, que se promueva la igualdad de oportunidades sin importar el género, etc. Finalmente habla de justicia y equidad en temas de género, ¿entonces? ¿a qué le tienen tanto miedo?

¿No sería bueno tener una educación donde enseñemos a los niños a valorarse a si mismos por su condición de ser humanos y no por ser hombres o mujeres? ¿Enseñar que todos tenemos los mismos derechos sin importar nuestro sexo? ¿Enseñarles que son libres de experimentar cualquier actividad con libertad, sin que eso los estigmatice?
Y si hablamos específicamente de la homosexualidad: ¿No sería bueno enseñarles desde niños que no tienen que sentirse sucios o culpables si se sintieran atraídos por alguien de su mismo sexo? La mayoría de suicidios en adolescentes tiene que ver con ese sentimiento de culpa y debido a todo el bullying que sufren esos jóvenes, ¿es eso justo?

Yo tengo fe de que vamos a avanzar como sociedad y el hecho de que estos temas ya se debatan es signo de que avanzamos... Así, con pleitos, a los golpes, pero avanzamos, porque se pone sobre el tapete temas de los que antes ni siquiera se hablaba.
Yo tengo fe de que va a llegar el día en que aprendamos a valorarnos entre nosotros como seres humanos simple y llanamente por eso, por nuestra condición de seres humanos y no por nuestro color, raza, religión, orientación u otra variable.
Yo sueño con el día en que haya la confianza suficiente para que los jóvenes puedan hablar de sus dudas sin temor a ser juzgados o señalados por la sociedad.

Que Dios me permita mantener esta mentalidad hasta el día en que tenga hijos, porque yo no los quiero heterosexuales, blanquitos y con plata, simplemente los quiero plenos y felices.

viernes, 18 de noviembre de 2016

A la mierda con los miedos...

He tenido veces en que la soledad pesa tan, pero tan duro, que me digo a mi misma: "Sigue disfrutando el estar sola FC, porque quizás así vayas a estar por bastante tiempo más".
Sí, eso huele a resignación, no necesitan hacérmelo ver...
Y cuando le hablo de esto a amigas muy cercanas con las que tengo más confianza me dicen cosas como: "Ya llegará la persona indicada", "Pero si tú eres tan linda y tan inteligente", "Lo que pasa es que no llega alguien valiente que se atreva a estar con alguien tan fuerte y segura como tú"...
Y a pesar que (según yo) soy consciente de todo ello, a veces pesan en mi cabeza más los pensamientos de resignación...
Entre todas esas meditaciones también a veces me pongo a pensar que ha pasado tanto tiempo desde que no estoy en nada estable y formal, por decirlo de alguna forma, que si aparece la persona indicada voy a ser un cero a la izquierda en estos temas de tirar la onda, me da miedo que el miedo me detenga de expresar lo que siento... Es decir, a veces creo que voy a ser yo misma la que se va a poner trabas para que algo funcione...
Entonces bueno, pasa el tiempo y aparece "alguien".
Ese alguien empieza a mostrar interés en mi, a querer saber de mi, de lo que suelo hacer, de lo que me gusta y lo que no me gusta, ese alguien me dice que soy guapa, ese alguien empieza a mostrar deseos de querer vernos y pasar algún tiempo juntos.
Y eso es bonito, se siente bien, sobretodo cuando es mutuo pues me doy cuenta que me parece guapo, disfruto conversar con él, la paso bien.
Y siempre aparece ese miedo cagón, que quiere empezar a limitarte, que te sopla al oído: "No seas tarada oye, seguro solamente quiere tirar".
Pero saben qué? Ese miedo se puede ir a la mierda... A pesar de esos momento de soledad que traen esos sentimientos de resignación, me pasa que cuando vuelve a aparecer alguien, me gusta decirme a mi misma "da todo de ti, con calma, a su tiempo, pero todo al fin y al cabo" porque NADA en esta vida nos va a regresar el tiempo, no existe aún maquina del tiempo que nos permita regresar a cambiar cosas que pudimos haber dicho o hecho.
Siento que mientras tenga la capacidad de volverme a ilusionar nada está perdido...
Y mientras tanto, en este poquito tiempo vengo disfrutando esto, encontrar sus mensajes, reírnos, hacer listas de todos los restaurantes a los que queremos ir y las fiestas que seguro vamos a disfrutar...
Vamos a ver qué pasa, pero mientras tanto a tomarse los riesgos, a soltar el control para que este 2016 cierre como debe ser: Con todo puesto en la cancha...

martes, 15 de noviembre de 2016

A 46 días de acabar el año...

De un tiempo a esta parte, yo soy una fiel creyente de que cada persona es dueña de su propio destino; de que nunca debemos dejar que las circunstancias nos atrapen; de que lograr un buen resultado depende únicamente de lo que hagamos nosotros mismos y que, si bien no podemos evitar que nos pasen ciertas cosas, sí podemos controlar como reaccionamos ante ellas.

Hoy estamos a 46 días de que se nos acabe el 2016 y siempre a uno se le da por empezar a hacer un recuento de todas las metidas de pata, aprendizajes y buenas experiencias del año.
Así empecé a hurgar en cada mes de mi 2016 y quizás hasta a compararlo un poquito con mi 2015 y me doy cuenta que ha sido un año espectacular realmente y puedo sentir en mi pecho la infinita sensación de agradecimiento en la que vivo día a día.

Este 2016:

- Fue el año de volver a las aulas. Este año volví a experimentar, luego de mucho tiempo, lo que es llegar a un salón lleno de gente que nunca antes has visto en tu vida solamente porque hay un tema X que te llamó tanto la atención aprender, que estás dispuest@ a pasar por ello. Y es clase a clase que, al ir aprendiendo de ese tema que te enganchó, vas empezando a entablar relación con esos desconocidos, vas empezando a conocerlos, vas empezando a reírte con ellos y a generar complicidad. Al final del curso, a veces hasta llegas a querer a alguno o vari@ de ell@s. Y así, hiciste nuevos amigos y adquiriste nuevas habilidades. Este año decidí volver a las aulas no 1, sino 3 veces. Recuerdo que fue una resolución de inicio de año y me alegra que la cumplí porque me doy cuenta cómo he cambiado (si pienso en la Fabiola de la universidad) y de lo bonito que es ir aprendiendo un tema, cuando lo haces por decisión propia y no por imposición.

- Fue el año de tomar las riendas de mi peso corporal. Hace ya bastantes años yo cambié mi estilo de vida y empecé a hacer deporte y a cuidar un poquito  mi alimentación, pero la verdad es que no había cambiado mi chip mental. Este año (fue una resulución hacia fines del año 2015) decidí que para nutrirme mejor tenía que aprender a hacerlo, así que decidí invertir en un nutricionista que me evaluara todas las semanas y me fuera ayudando a aprender a alimentarme saludablemente. También encontré el estilo de entrenamiento que realmente me gusta, por el cual estoy dispuesta EN SERIO a pararme de la cama a las 5.30 am, con frío y sueño, salir de casa (a veces a oscuras) y empezar a entrenar. Descubrí que el entrenamiento funcional al aire libre era lo que yo quería y necesitaba. Luego de un año a ese ritmo he entendido que la constancia da premios y que hay algunas cosas que toma su tiempo cambiar. Es así como hoy peso alrededor de 10 kilos menos de los que pesaba hacia fines del 2015, soy mucho más consciente de lo que es una verdadera alimentación saludable y, lo más importante, me siento súper bien y mucho más cómoda conmigo misma.

- Fue el año en que, por primera vez en la vida, agarré mis cachibaches, crucé el charco y realicé un viaje yo solita durante dos meses por varios países de Europa. Y en verdad no pude haber hecho mejor inversión... Llevé un diploma en España donde conocí personas hermosas de todo latinoamérica, nuevos amigos que ahora tengo regados por todo el mundo. Pude ir a visitar a Sevilla a mi prima que en la infancia era mi yunta para todos los juegos y paseos. Estuve en 7 países distintos de Europa, conocí un total de 12 ciudades diferentes; conocí un mundo muy diferente al mío, bastante más libre y tolerante ante la diferencia. Fue un regalo poder estar conmigo misma durante dos meses, tener esa libertad de poder hacer lo que te plazca, en el momento que te plazca, sin tener que consultarle nada a nadie, ir planeando el recorrido a hacer en cada ciudad, conversar con gente de todo el mundo. Verdaderamente fue una experiencia maravillosa que me dejó como regalo la plena conciencia de que el mundo está ahí para nosotros, está a nuestro alcance y hay que ir a conocerlo.

- Fue el año de re confirmar que estoy en el camino correcto, que tengo un trabajo que me apasiona, que hago realmente con mucho gusto, disfrutando cada proyecto, por muy cansada que a veces pueda estar. Al terminar el viaje, me di cuenta que no molestaba volver a mis labores, que podría vivir muchísimos años más haciendo investigación. Es muy satisfactorio sentir que estás en lo que te gusta, que eres buena en ello, que vienes creciendo en ese rubro y darte cuenta que aún hay un gran camino por andar.

Quizá el tema que me falta para poder decir que este año ha sido mágico es el del amor... Es verdad que este año han habido varios momentos en que la soledad me ha pesado más duro que otras veces y eso trae consigo fuertes cuestionamientos sobre uno mismo. Pero puedo decir que este 2016, si bien no he encontrado a un compañero, sí he aprendido más cosas sobre qué quiero y qué no quiero en una relación, qué cosas yo no estoy dispuesta a tolerar. No me he permitido meterme en círculos viciosos dañinos (y quien conoce mi historia con ese ser podrá dar fe de que eso es realmente un avance).

Este 2016 ha sido (sigue siendo) un año de explorar, de tomar riesgos, de disfrutar más a rienda suelta, de soltar un poco el control.

Que buen año carajo!!!

domingo, 30 de octubre de 2016

Y al despertar, eramos 3...

Había llegado el viernes, día que esperaba con tantas ansias porque lo iba a ver. Yo tenía bastante trabajo ese día, lo cual me pareció una bendición porque el día se me pasó volando. A las 4 de la tarde me escribió:
"Se me ha complicado la tarde, tengo ensayo de 6 a 10 pm"
Yo tenía una mezcla de cólera y tristeza en el pecho, pero rápidamente llegó otro mensaje:
"Pero no podríamos vernos más tarde, saliendo de mi ensayo?"
La sonrisa regresó a mi cara y me dije "eso es su trabajo, habrá que entender".
¿Qué más complicaciones tenía que hacerme? ¿Acaso valía la pena enojarme o deprimirme por ese detalle? Yo creería que no, pues nada es estable o formal entre los dos...
Llegué a mi casa, tomé una larga y reparadora siesta (el temblor de la noche anterior no me había dejado dormir bien), me arreglé un poco el pelo, me maquillé lo mínimo y me puse su perfume favorito.
Lo primero que hice al salir de casa fue prender varios cigarros, pues con él sé que no voy a poder fumar; o en todo caso prefiero no hacerlo porque sé que no le gusta.
Fui a una tienda para comprar un vino para compartir con él. ¿Cuál elegir? era la pregunta... A mi me encanta el syrah, pero no siempre es el más comercial. No soy la más sabionda en temas de vino, pero encontré un cabernet sauvignon de procedencia argentina que me pareció bastante pintón, así que lo compré.
Manejé a su departamento despacio, no habían apuros, así que simplemente me relajé, contenta de que por fin nos íbamos a ver.
De pronto recibí un mensaje en que me avisaba que ya había llegado a su departamento y para ir haciendo tiempo y no llegar como una desesperadita me di varias vueltas para buscar un buen lugar donde estacionar mi auto.
Estaba bastante relajada, pero al bajar del auto me di cuenta de cierta agitación en el pecho, de la que sientes cuando vas a ver a alguien que te gusta, cuando vas a hablar en público ante mucha gente. Era ese que sentía antes de salir a bailar en una actuación cuando todavía estaba en el colegio.
Al llegar a la puerta del edificio él, como siempre, bajó a recibirme y me abrazó. ¡Que abrazo tan cálido! Él da esos abrazos que te van componiendo cualquier cosa que tengas malograda adentro.
Ya en su departamento, me volvió a abrazar fuerte, muy fuerte y por largo rato. Le daba gusto vernos de nuevo.
Antes de empezar a conversar para ponernos al día, abrimos el vino y compramos algunas cositas de picar, pues ya eran más de las 11 de la noche y ninguno de los dos había cenado.
Primer brindis mirándose a los ojos (con él, eso es una ley) y empezamos a conversar, había tanto por hablar: De mi largo viaje a Europa, de su viaje a Francia, de su viaje a Bogotá, de conciertos a los que habíamos asistido y de cómo nos había tratado la vida pero, sobretodo, de cómo le habíamos respondido a la vida.
Si hay algo de él que me hace sentir en las nubes es su sonrisa... Que sonrisa tan contagiosa! Cuando le estás contando algo, te mira muy muy fijamente, como si nada más existiera, mientras sonríe.
Se unió un tercer acompañante: Jazz. Siempre que voy me recibe muy amoroso, nunca me ladra, solamente empieza a olerme y da la impresión que se siente a gusto conmigo.
Fuimos a su cuarto para ver las fotos de mi viaje, que estaban en el Facebook. Nunca sé si esos cambios de lugar son fluyendo, o si son estratégicos, pero la verdad no me importa: En la cama de su cuarto es donde quiero terminar.
Ya estando ahí, nos pusimos más cómodos. Me saqué los zapatos y la chompa y él se sacó el saco y puso música. Le pedí que sea Drexler, por el reciente concierto que me había perdido... Y así de fácil ya estábamos inmersos en un nuevo tema de conversación: Lo mucho que nos gustaba Drexler, las veces que lo habíamos ido a ver, la calidad en su performance en cada concierto.
Brindamos una, dos, tres veces más, en verdad perdí la cuenta.
Mientras hablábamos y seguíamos viendo las fotos, me tomaba de la mano o posaba su mano sobre mi rodilla o mi cadera. Qué comoda se está con él...
Por ratos yo le daba un beso, simplemente cuando me provocaba.
Cuando ya habíamos tomado bastante vino y estábamos acabando de ver las fotos (que en total deben ser fácil como 400 jaja) los besos ya no pararon, ni las manos, ni los abrazos.
Más allá del aspecto físico, si hay algo que me puede encender de un hombre es que te sepa abrazar, que te abrace con fuerza, con masculinidad, que sus manos no duden al recorrerte, que quiera explorar cada parte de tu cuerpo... Se trata de entregarse y no de hacer las cosas por cumplir, y eso es algo que él claramente sabe.
Tiene una mezcla de fuerza y calidez a la vez, es tierno pero súper masculino a la vez. Me vuelve loca! Lo cual nos puso las cosas difíciles y se preguntarán por qué... Teníamos que tratar de no hacer bulla porque su roomate andaba rondando por ahí... En realidad creo que fallé bastante en esa consigna... Lo notaba cuando él me decía discretamente que seamos silenciosos, pero me miraba con una mezcla de risa, ternura y deseo a la vez, y me daba muchos besos.
No dormí muy bien, pero no por una mala experiencia, sino porque ya no estoy acostumbrada a dormir acompañada... Pero debo decir que con él se da una confianza más allá de la que he logrado con otros y eso me gusta. Por momentos en la madrugada nos hemos despertado para volvernos a abrazar, beso en la frente y a seguir durmiendo.
A las 8.30 am cuando ya era hora de levantarse, ya no eramos dos sobre la cama, sino 3. Jazz estaba desesperado por que lo saquen a pasear, así que se echó entre nosotros el muy comodón y se movía por ratos como diciendo "a ver si se despiertan".
La parte final siempre es la que menos me agrada, bajar como un zombie sin haber despertado del todo, las sonrisas, los besos...
Y cuando el motor de mi carro se prende es como la campana de que, por esta vez, se acabó...

lunes, 26 de septiembre de 2016

Esas bombas de soledad

Ya pasaron 5 años desde que tuve una relación de pareja estable. Bueno, para ser justos en esos 5 años han habido:

  • Varios salientes (palabra tan horrenda, pero así le dicen ahora no?). Bueno, ni que fuera un monstruo no? Sí hay y han habido pretendientes
  • Dos enamorados... Pero fueron relaciones muy apresuradas, duraron unos pocos meses.
  • Un no-sé-cómo-llamarlo con quien tuve "algo" durante bastante tiempo, algo que se volvió bastante intenso, pero que era una relación bastante intermitente, donde nunca se llegó a definir qué eramos ni qué compromiso estábamos asumiendo (aunque yo me enamoré y hubiera estado dispuesta a intentarlo en serio) así que, legalmente hablando, durante ese "algo" seguía soltera. 

Luego de 5 años en los que he tenido tantas experiencias, encuentro que, como todo en la vida, esto tiene cosas malas y cosas buenas.

Empecemos por las buenas (que son bastante importantes!): Ahora valoro infinitamente mi libertad, mi tiempo, mis decisiones propias, mis logros (cosa que me costaba un poco más cuando tenía pareja). Me gusta muchísimo la persona en la que me he convertido, con convicciones claras, con una idea cada vez más clara del estilo de vida que llevo y quiero seguir llevando. Estar soltera tanto tiempo me ha permitido ahorrar, viajar mucho, conocer muchas personas, divertirme (algunas veces tanto, que al día siguiente no me acuerdo). He aprendido en este tiempo a estar cómoda conmigo misma, a sentirme cómoda con el silencio, a no tenerle tanto miedo a mis demonios internos. Porque, lo quiera o no, el tiempo a solas te obliga eventualmente a conocerlos, escucharlos y poco a poco enfrentarlos. O quizás es que yo me he obligado a hacerlo... En resumen, me siento muy orgullosa de valerme por mi misma.

La verdad es que los primeros 2 o hasta 3 años la soltería fue algo que elegí. NO QUERÍA asumir ningún compromiso con nadie, quería vivir, experimentar, ser libre. Verán... Yo me empecé a hacer adulta estando en una relación, estuve con un chico de los 17 a los 22 años. Fue un tiempo lindo, lleno de aprendizaje, con sus altas y bajas como cualquier relación. Pero cuando terminó lo único que yo quería era vivir intensamente esa soltería de juventud que no tuve. Digamos que a mi me pasó al revés: Primero tuve una relación larga y estable, y luego gocé la soltería (creo que a la mayoría le pasa al revés: Viven la vida loca y luego sientan cabeza). Simplemente le cerré la puerta con candado a la idea de empezar una relación seria y formal con alguien. Esa etapa, además de darme diversas vivencias, me ha ayudado a no juzgar a nadie por la cantidad de chicos con los que baila en una noche o por si alguien se besa o no con otra persona en la primera salida. Eso no te hace mejor ni peor persona sabes?

Y bueno, el tiempo fue pasando y los aprendizajes van llegando. Entonces, luego de la gozadera, me sentí tranquila y decidí quitar el candado de esa puerta que había tenido cerrada. No es que buscara activamente una pareja (se puede hacer eso?) pero simplemente esa puerta ya estaba abierta, ya no me negaba más a esa posibilidad.

Y es ahí en que llegamos a las cosas no tan buenas... Ya pasó un tiempo desde que estoy dispuesta a tirarme a la piscina si encuentro a la persona correcta y bueno... pues no la he encontrado. En verdad no puedo negar que tengo momentos en que la soledad me pesa, me pesa duro. Quisiera tener una persona a la cual mandarle besos o un "te extraño" durante el día para que sepa que pienso en él, quisiera tener a quien escribirle cuando algo no me está yendo tan bien, quisiera tener a quien buscar al final de un día muy matado de chamba para que con un abrazo y un beso me haga sentir mejor, quisiera no sentirme tan sola los domingos, cuando acaban todas las actividades de fin de semana, quisiera sentir que tengo a mi lado a alguien que comparte un poco mis expectativas de vida, con quien sienta que podemos construir algo bonito y a nuestro estilo.
Tengo momentos en que miro a mi alrededor y, si bien tengo amigas y amigos valiosísimos, me pregunto si yo estoy haciendo algo mal, si yo soy fea, si no soy agradable para los demás. A veces me pregunto si toda esa independencia y fortaleza que gané al estar sola espanta a los chicos que buscan a su princesa, si es que mi independencia y autonomía les asusta.

Porque sí pues, valgan verdades, yo no soy exactamente esa princesa delicada e indefensa que necesita alguien que la cuide porque es incapaz de hacer nada... Soy una princesa, pero soy una princesa guerrera, que cuando quiere algo va y lo consigue, que también tiene su propia fuerza. Yo no quiero alguien que me trate como una inútil, yo quiero alguien que mire en la misma dirección que yo y que sea mi compañero, alguien que me aliente a ser mejor cada día, alguien a quien admirar, pero que también sepa ver en mí esa delicadeza, esos temores que también están ahí y me abrace muy fuerte cuando quiera llorar.

Hay momentos en que la soledad me duele, como este fin de semana, en que sin motivo alguno las lágrimas se me salen de los ojos y provoca desaparecerse. Pero saben? Sería injusto y desleal a mi misma pretender retroceder y mostrarme como no soy... Estoy segura que ya llegará ese hombre un poco loco que estoy buscando, que encaje conmigo para empezar juntos nuestra propia aventura...

Que buen desahogo...

miércoles, 14 de octubre de 2015

Cuando el universo te sopla la respuesta...

No siempre hacer lo correcto es lo que nos parece más fácil... Paradójicamente, a veces (por no decir casi siempre) nos cuesta mucho más hacer lo que sabemos que es correcto, lo que menos daño nos va a generar a futuro...
¿Será que soy la única a la que le pasa? Espero que no...
Pero así es la naturaleza humana, dónde no siempre le damos cabida a lo más lógico. Por eso dicen que la vida es como el colegio: Repites el curso las veces que sean necesarias para aprobarlo.

Hasta hace un tiempo me permití entrar en un juego bastante tóxico y dañino con una persona que claramente me daba señales de que no buscaba lo mismo que yo: Buscaba con quien pasar algunas noches, no con quien compartir experiencias; buscaba un puerto seguro al cual volver cuando lo sintiera necesario. Y aunque no era lo mismo que buscaba yo, finalmente cedía, otorgándole a él mayor importancia de la que le otorgaba a mis propios sentimientos, que se sentían burlados una y otra vez.

En lugar de sacar a relucir la adulta que ya soy, y que sale con todas sus fuerzas en muchos otros aspectos de mi vida con las cosas que quiere bastante claras, permitía que apareciera mi modo de ser infantil e ilusionado. Ese que todas tenemos un poco (no lo nieguen!) que a veces nos hace soñar con cuentos de hada; ese que me hacía soñar despierta con que un día él iba a aparecer en la puerta de mi casa diciéndome que se había dado cuenta lo idiota que había sido, que se iba a enfrentar como los caballeros con armadura y espada a sus amigos para defender nuestro amor, que me llevaría a su casa a conocer a cada uno de los miembros de familia presentándome como la chica que le había robado el corazón.
Yo no digo que esas cosas no pasen, pero las hace quien quiere hacerlas. La persona que por más de dos años sigue escondido detrás de sus excusas no lo va hacer y ya es decisión de uno tirar a la basura las relaciones tóxicas o mantener ilusiones infantiles que, cada vez que te das cuenta son bastante improbables, tu corazón se estruja y se rompe un poco más.

Sin querer o sin darme cuento o sabe Dios por qué, había caído en menospreciarme a mi misma, en pensar que no iba a encontrar nada mejor que esa tóxica situación.

Pero hace unos días decidí ponerle punto final a ese asunto, a darme más prioridad a mi, a mi valía, a mis sentimientos, y darme nuevamente una oportunidad. Darme el sí a mí misma.

Y así como ya seguro a muchos nos ha pasado, tomas una decisión que te cuesta mucho, accionas para concretarla y el universo se encarga de ratificar que hiciste bien, te da las señales que necesitas para volver a confiar en el amor y en la ilusión, pero fundados y recíprocos.

Y mientras escribo, esta "nueva ilusión" me acaba de escribir, así que seguimos en este viaje constante de confiar.


Gracias Gabriela <3

martes, 1 de septiembre de 2015

Regresar a mi...

Me da hasta risa que justo cuando abrí la página para escribir este post, empezó en mi lista random de Spotify "Enfermedad de ti" de Andrés Cepeda...

Y si no la has escuchado, aquí te la dejo:


Leía el último post que escribí (lo escribí el 12 de agosto, así que no desaparecí tanto tiempo!), donde resumía algunos aprendizajes de vida... Y leía sobre lo que buscaba en un compañero de vida y, por otro lado, lo que no estaba dispuesta a tolerar...

Sin embargo, cuando creo que ya lo tengo claro regresas tú a hablarme, a volver a estar presente a tu manera...

Sabes una cosa? Por alguna razón, siento que verdaderamente te quiero, que podríamos tener una historia linda juntos, que podríamos encajar muy bien y ser compañeros...
Luego pienso en algunas formas de ser tuyas y empiezo a dudar...

Lo único que sé es que quisiera intentarlo... De eso sí estoy segura... Cómo puedes saber cuál va a ser el final de una película si no empiezas primero a verla? Cómo puedes saber si lograrás terminar algo si no lo empiezas? Cómo puedes conocer a qué sabe un plato de comida si no lo pruebas?

Yo decía que quería alguien que se muera por mi y morirme por ese alguien... Yo ya me muero por ti, pero falta el otro lado de la ecuación... Ese otro lado de la ecuación tú dices que ya está, pero me pones ese argumento estúpido... Si ese es en verdad el motivo por el que no lo intentas, que cobarde eres... Mejor dime que no te gusto lo suficiente, que no me ves como una chica para estar... Pero que el hecho de que yo estuve con una persona hace TRES años??? Con una persona que HOY ya encontró una compañera, con la que es feliz y tiene una hija???

Debería convencerme a mi misma de que eres un pendejo, de que en verdad no me quieres y ya, de que prefieres seguirte divirtiendo... Pero creo que te mueres de miedo de intentarlo y de que funcione, te mueres de miedo asumir un compromiso, tienes miedo de perder tu libertad...
Y ante eso solamente puedo pensar que eres un estúpido y un maricón...

Pero ante ello, sabes algo?? En verdad siempre será un poco mio... Porque siempre regresas a mi... Yo sé que tú lo sabes también...

miércoles, 12 de agosto de 2015

Una nueva liberación

Y aquí estoy yo de nuevo, regresando casi luego de un año (vaya constancia la mía!!)...
Vuelvo a leer las cosas que eventualmente he escrito y veo como va cambiando la vida y todos los aprendizajes que he tenido...
Bueno, hoy tenía ganas de escribir, así que simplemente quiero dejar aquí algunos aprendizajes de vida en este último año (y espero que mi próxima - silenciosa - aparición no sea dentro de un año)...

1. No está mal estar sola... Pero cansa...
Han pasado ya cuatro años desde que termino aquella larga relación que considero una de las que más aprendizajes me ha traído en la vida... Casi 6 años de compartir con una persona te dejan muchas lecciones sobre lo que uno mismo debería ser en una relación, pero también sobre lo que uno está busca en otra persona... Yo lo llamo mis "no negociables"... Al terminar esa relación pensé que lo tenía claro, pero creo que recién hoy, cuatro años después, recién lo tengo mucho más claro... Luego de tener ganas de vivir la vida loca, volverme a enamorar quizá de manera más pasajera, de encapricharme con alguien, romper un par de corazones, que me lo rompan de nuevo a mi... Creo que son cosas que es bueno que te pasen, porque te dejan tanto que aprender, te forman como persona, te hacen conocerte. Hoy ya tengo más claro qué quiero y, sobretodo, qué NO quiero... Hoy en día ya no estoy dispuesta a perder mi tiempo... Porque como dice el título, no está mal estar sola, aprendí a estar conmigo, he aprendido a conocerme, he aprendido, luego de mucho tiempo, a priorizarme y valorarme... Hoy puedo decir que estoy muy contenta con lo que soy... Pero, a veces estar sola cansa un poco, o quizás me pone un poco triste... Quiero compartir mi tiempo con alguien, quiero contarle a alguien mis cosas (y no me refiero a mis amigas, las más fieles del mundo mundial), quiero que cuando pase algo poco agradable esa persona me abrace y nada más, y me ayude a recuperar la paz... No necesito a nadie que me complete, así como soy estoy completa, pero quiero a alguien con quien avanzar de la mano, cada uno en sus temas, cada uno en sus retos, pero acompañándonos... Quiero morirme por alguien y que ese alguien se muera por mi... No quiero aceptar menos que eso...

2. En la vida hay que hacer lo que realmente quieres hacer
Que mala costumbre la mía de siempre andar dando explicaciones... Estoy aprendiendo a quitármela... Hemos venido a esta vida a ser felices, porque la vida es una sola, unita!!! Así que estoy dándome más licencias, estoy tomando decisiones porque yo las quiero y no por lo que los demás van a opinar de mi... Mis tatuajes, mi estilo de vida, la forma en que me visto, la forma en que ordeno mi tiempo... Es MI vida... He venido a estar feliz, no a hacer feliz a los demás... Estoy dejando de sentir culpa por no hacer lo que los demás esperan y no saben la liberación que se siente!!! Duermo mejor y verdaderamente me acuesto en paz

3. Suelta los problemas de los demás
Verdaderamente a veces nos creemos superheroes y queremos solucionarle la vida a todo el mundo... Cómo hago que Fulana esté menos triste? Ay pobrecita Mengana que está estresada por su trabajo! Estoy estresada porque a mi amiga Maria la botaron del trabajo! Estoy super triste porque se le murió el perrito a mi amigo Panchito... Ok, todo bien con la empatía, pero por qué dejas que te afecte??? No me refiero a perder nuestra capacidad de conmovernos con lo que le pasa a las personas que queremos, nuestra capacidad de asombro, nuestra capacidad de indignación y volvernos personas indolentes... Me refiero que tenemos que aprender a separar... Todas esas situaciones NO SON YO... Yo tengo mis temas, yo tengo mis rollos y yo NO soy responsable por solucionarle la vida a los demás... Ellos tienen que pasar por su dolor para volverse más fuertes, ellos se tienen que equivocar para que ELLOS tengan sus propios aprendizajes, ellos tienen que buscar sus propias soluciones... He aprendido tanto a cuidar mis propias emociones, a separar los problemas de mis amigos de los míos, ahora ya no cargo mochilas ajenas y estoy segura que no por eso soy mala... Porque finalmente YO tengo que estar bien conmigo misma para ser luz para alguien más...

Bueno, creí que mi lista de aprendizajes de vida era más larga, pero siento que tengo estos tres que compartir... Tres suena poco no? Pero vaya que se han generado cambios en mi vida!! Estoy feliz, más segura, más confiada, más clara... Esta soy yo hoy en día, buscando un alma que acompañe mi caminar :)

Hasta prontito :)

jueves, 25 de septiembre de 2014

Mi nueva libertad

Ahora sí hace MUCHO no me daba el tiempo de sentarme a escribir... De pronto me acordé que tenía un blog que había abierto con la intención de vaciar aquí mis ideas y pensamientos y de cierta forma poder ordenar un poco mi cabeza.
Pero me doy cuenta que día a día lo urgente nos gana y nos olvidamos de otras cosas importantes.

Muchas cosas han cambiado desde la última vez que escribí... Revisé las entradas del blog y encontré esto:
La verdad es que tengo un trabajo muy demandante que implica que esté todo el día delante de una computadora graficando, analizando, concluyendo, recomendando, coordinando. En resumen: renegando!


Pues ese es el principal cambio! Hace más de un año decidí emprender un camino totalmente distinto al que me enseñaron mis padres, me machacaron en el colegio y se encargaron de reforzar en la universidad. 
1. La posibilidad de ELEGIR:
2. Los horarios se invierten:
3. Tus finanzas se desordenan:
Hoy aun no he construido el flujo de ingresos que quiero y que sé que tendré, pero soy muy diferente. La vida como independiente me ha enseñado a ser más disciplinada, a ver las caídas como aprendizajes, a ser proactiva, a detectar las oportunidades que hay a mi alrededor... Se trata de pagar los precios...
Creo que tengo que ordenar mis ideas, espero darme tiempo más seguido de escribir... Solo tenía hoy ganas de hacerlo
Hasta pronto!


Hace más de un año decidí emprender y llevar una vida como independiente.
Realmente el mundo es TOTALMENTE diferente ahora, podría escribir millones de detalles, pero les comparto los principales puntos:

Ser independiente y elegir emprender muchas veces es confundido por muchas personas como que ahora no haces nada, no trabajas y tienes mucho tiempo para vagar. La verdad es que es todo lo contrario. El mundo nos ha enseñado que el ideal es estar en una oficina escalando en puestos laborales, así que darle la contra a la corriente requiere mucho trabajo. Pero algo que tengo que antes no tenía es la libertad de ELEGIR... Elijo a qué ritmo trabajo, elijo como me tengo que vestir, elijo a qué hora me despierto, elijo a qué hora almuerzo y cuanto tiempo me tomo... y eso es algo que realmente valoro tanto... Yo creo mis días, yo los diseño.

Muchas veces pasa que tienes momentos libres en que todos están en la oficina. Y a veces cuando tienes que chambear para terminar algunas cosas, tus amigos están libres. Al comienzo cuesta, porque mucha gente no te va a entender. Pero cuando trabajas con un objetivo y una visión clara de lo que quieras no hay nada que te pueda parar. 

Se acabó el sueldo fijo mensual... El caño se abre y se cierra y al comienzo es difícil controlarlo. Nadie nos enseña a manejar nuestras finanzas personales (pero curiosamente nos enseñan en la universidad a llevar los estados financieros de una gran corporación) así que eso habrá que aprenderlo en cancha. Hubieron momentos en que me di cuenta que tenía que pagar mis cuentas fijas del mes y que no llegarían ingresos en dos semanas. Pues ahí es que realmente aprendes lo que es la creatividad!! 


Esos tres han sido tres temas importantes que se me presentaron en este proceso, pero al final entendí algo: Construir un negocio se trata de hacer las cosas que nadie está dispuesto a hacer (INCOMODARSE) para luego tener la vida que nadie puede tener. Nos venden la idea de que un trabajo de oficina es lo que nos garantiza el futuro cuando realmente eso no es cierto. En el fondo todos lo saben, porque TODOS han de tener en su familia alguien que se quedó sin trabajo por un recorte, un cambio en las leyes o simplemente un despido arbitrario. Pero nadie lo quiere ver...





jueves, 17 de mayo de 2012

El chico del mostrador

Imagínense un restaurante donde han armado una cadena para hacer una pizza.
- Tenemos al chico que aplasta la masa hasta convertirla en un disco y la tiene que poner en la banda caminadora. Para optimizar su trabajo, el ya tiene la masa en pequeñas porciones.
- Tenemos al encargado de ponerle la salsa, que toma una cantidad adecuada y la esparce encima de la masa. Él almacena la salsa en frascos en la refrigeradora y cuando está por terminarse un frasco abre otro y continúa con su labor.
- Tenemos al encargado de ponerle el queso a la pizza. El tiene el queso ya rayado en un recipiente y una vez que recibe la masa con salsa coge un poco de queso y lo esparce en la pizza.
- Tenemos al chico que se encarga de darle el saborcito a la pizza, de acuerdo al pedido. Él coloca el peperonni, el jamón, la piña, los champignones y otros adicionales.
- Tenemos al chico que recibe la pizza armada, lista para ponerla en el horno. Su tarea es ponerla en el horno a la temperatura adecuada y durante el tiempo correcto para que la pizza no se queme ni se quede un poco cruda.
- Finalmente hay un chico en el mostrador. Él recibe la pizza caliente y lista para ponerla en una caja y entregarla al cliente en el mostrador. 

El cliente recibe su pizza contento, porque el proceso ha sido diseñado de una manera ordenada, midiendo los tiempos y la cantidad de personas que se necesitan para hacerlo.

Sin embargo, la pizzería se empezó a hacer conocida y cada vez empezó a llegar más gente y más pedidos. Los encargados de cada proceso no se daban abasto para la rapidez con que tenían que entregar pizzas. Además, empezaron a haber fallas en las etapas del proceso. A veces el encargado de la masa no la aplanaba lo suficiente y al momento de hornearla el centro se quedaba crudo. Otras veces el encargado de la salsa no se daba cuenta y le ponía demasiada salsa y la pizza quedaba fea y goteaba liquido. También sucedía que el encargado de poner los adicionales se confundía y mezclaba la pizza con el durazno, el jamón con el peperoni y le ponía cosas que el cliente no había pedido. Finalmente, algunas veces el encargado del horno no ponía la temperatura adecuada y salían tandas de pizza o muy quemada o un poco cruda.
El chico del mostrador recibía estas pizzas mal hechas para ponerlas en las cajas y por más que trataba de retirar el liquido sobrante por el exceso de salsa, quitar los ingredientes que el cliente no había pedido o tapar las partes quemadas de la pizza con algún ingrediente, ya no podía hacer mucho. Los clientes abrían sus cajas y se enojaban al ver un trabajo mal hecho y todo el enojo se lo transmitían al chico del mostrador. Él trató de conversar con sus compañeros y hacer que entiendan lo que los clientes exigían pero la carga de trabajo y el desgano hacía que las cosas no mejoren. 
Pidieron al dueño de la tienda que contrate más personas para que cada parte del proceso se pueda hacer bien y las pizzas se entreguen en su punto ideal. Sin embargo la contratación de personal se está dando de manera muy lenta. Además, los chicos nuevos no tienen experiencia y al comienzo todo es peor, porque hacen todo mal, se aburren rápido y se van.

El chico del mostrador se siente triste y preocupado. Le tiene cariño a la pizzería y le gusta cuando las cosas salen bien, pero se enoja mucho y se frustra cuando él tiene que entregar un trabajo mal hecho por culpa del mal trabajo de otras personas. Además, tiene amigos en otras pizzerías y restaurantes que le cuentan que las cosas están bien, que les pagan más. En estos otros restaurantes además felicitan a los empleados y les hacen grandes eventos.


Hoy me siento como el chico del mostrador y no solamente hoy... 

miércoles, 25 de abril de 2012

¡¡¡Cómo has cambiado pelona!!!

Wow! Creo que ha pasado bastante tiempo desde la última vez que escribí en el blog. La verdad es que tengo un trabajo muy demandante que implica que esté todo el día delante de una computadora graficando, analizando, concluyendo, recomendando, coordinando. En resumen: renegando!
Entonces cuando tengo tiempo libre, mi cabeza vuela, pero no me provoca sentarme a escribir... Pero debo decir que las cosas han cambiado MUCHISIMO desde la última vez que escribí...
Mi autoestima ya está más gordita, mi tranquilidad está en su peso ideal, mi independencia hasta ya está un poco con sobrepreso y mis ganas de juerguear ya están en estado de obesidad!!
En todo este tiempo me doy cuenta que he ido pasando por varias etapas y que poco a poco me he ido sintiendo mejor.
Estar solo es algo a lo que la gente le tiene miedo. Lo han pintado como la peor tragedia que te puede pasar, pero no es cierto!
Estar solo te permite dedicarte a ti mismo, a lo que te gusta, a descubrirte... Te permite pensar lo que hiciste mal y meditar en no volverlo a hacer (pero EN SERIO)... Te permite meditar lo que no te gustó de la otra persona e interiorizar cuáles son las cosas que NO estás dispuesto a aceptar nuevamente...


Te permite perdonarte a ti misma...  Al menos eso es lo que me está pasando a mí... Poco a poco me estoy dando cuenta de las cosas que hice mal y estoy dejando de lapidarme por ellas...
Me he dado cuenta que los errores son muy útiles... Pero si no interiorizas las cosas, todo ese dolor será en vano, y lo peor será que es muy probable que te vuelva a pasar...


Acaso no es rico salir a divertirse sin decirle a nadie????? Estar sola implica salir a la hora que quieras, con quien quieras, cambiarte de sitio cuantas veces quieras la misma noche, vestirte como quieras (#bitchplease a todas nos gusta que nos miren) y no tener que coordinar con nadie. Todo esto no significa que te seas una mujer de mal vivir, se trata de salir a divertirse... En realidad, se trata de SENTIRSE LIBRE y eso no tiene precio...

Me doy cuenta lo necesario que era este tiempo... Y de lo mucho que lo estoy disfrutando :) 

Ya les contaré una por una mis anecdotas :)

Me pregunto si esto es un diario o si alguien por ahi cae y lo lee jajaja!

viernes, 15 de julio de 2011

El amor es un camino largo y enredado...


En la última sesión que tuve con mi loquera (como me gusta decirle jejeje) ella me dijo algo muy interesante:


“El amor nunca se acaba en la medida en que ninguna de las dos partes

quiera que se acabe, en la medida en que ambos todavía quieren seguir

construyendo algo juntos”


Esa frase se me ha quedado metida en la cabeza por la veracidad que hay en ella. Una frase parecida a esta la escuché en Pataclau (sí, lo sé, nada que ver mi comparación):


“El amor es como una casita. Si se rompe una ventana ves como arreglarla,

si te aburres de tu cuarto, lo puedes remodelar. La casita de amor se acaba

cuando, simple y llanamente, ya no quieres vivir en ella, y ninguna

remodelación o cambio te hará cambiar de parecer”


Al final, ambas frases dicen lo mismo: El amor no se acaba si tú no quieres que se acabe. Si lo alimentas todos los días no tendría por qué acabarse. Siempre va a haber problemas o momentos feos, pero la idea es que puedas sobrellevarlos.

Por eso dicen que el amor más puro y verdadero, es aquel en que hay desprendimiento y no hay egoísmo. Ese en el que la alegría de la otra persona es tu alegría porque ver a la otra persona alegre es lo más hermoso del mundo. En el que puedes renunciar un poquito a lo que tú quieres. Sin embargo, creo que una de las cosas que he aprendido, es que uno tiene que saber los límites de esta entrega y desprendimiento.

Me explico: No puede haber amor en una relación en la que una persona crece y la otra no o, en todo caso, donde el crecimiento de una persona hace daño al otro. Esto parte de la satisfacción que cada uno tiene como persona, en el hecho de ser consciente de que cada uno tiene un proceso de crecimiento, desarrollo y aprendizaje distinto. Pero si no estás conforme con tu propio proceso, sentirás que los logros y metas de la otra persona te opacan y te sentirás menos. Desarrollar esa paz interior y ese amor propio viene de ti mismo, y no de los demás.

Además de esas conclusiones a las que he llegado en la vida (modestia aparte, me siento orgullosa de ello), aun hay dudas. La más importante es: ¿Cuándo te das cuenta que ya no quieres construir? ¿Cuándo estás segura que ya no quieres vivir en esa casita?

Es muy difícil saber realmente la respuesta a esa pregunta. ¿Qué pasa si lo que no te gusta es la puerta, o tienes ganas de remodelar la cocina o, por último, quieres remodelar tu guardarropa y realmente no es que te quieras mudar? Supongo que si tienes esa incomodidad por más que intentes muchos cambios y mejoras, debe ser que poco a poco la respuesta es obvia pero te cuesta un poco aceptarlo… El apego que tienes puede estar cegando tu racionalidad y por eso a veces es difícil obtener una respuesta y tomar una decisión.

Supongo que nunca habrá una respuesta universal para determinar cuándo es el momento de terminar una relación. En el amor, no hay fórmulas correctas ni reglas que funcionan para todos. Cada pareja va dándole forma a su relación. Puede haber personas a las que les molesta algún hábito tuyo, por eso uno busca en la vida a la persona que se acomode a ti y te haga feliz.

Esa búsqueda es larga, dolorosa y complicada. Pero a la vez, cada caída te ayuda a crecer. Con cada caída te vuelves más sabio y más fuerte.

Creo que esa búsqueda aun no ha terminado para mi.